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martes, 21 de mayo de 2013

EL PONCHO, VESTIMENTA DEL GAUCHO

EL PONCHO.
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Una hipótesis de algunos lingüístas sobre la palabra poncho la ubica dentro del área de habla araucana (pontro) sería un préstamo para nombrar a la prenda de tejido típicamente andina. Se tiene noticia de su uso por los indios (Picunches y Sanquelches) hacia fines del siglo XVIII y fue prenda imprescindible en el territorio del Río de la Plata. Otros autores descartan el origen americano del poncho y le atribuyen procedencia peninsular, particularmente como voz de léxico de la marinería española del Mediterráneo.

Es una prenda de lana, paño o seda, de forma cuadrada o rectangular, ribeteada de flecos en dos o cuatro lados, con una abertura en el centro para poder pasar la cabeza por élla y dejarlo calzado sobre los hombros, para que caiga cubriendo el cuerpo.

Sirvió al indio y al gaucho de abrigo contra el frío del desierto o de capa para protegerse de la lluvia. También lo usó este último de cobija cuando durmió en su cama o la improvisó con elementos de su recado. Fue usado también como tapete sobre la tierra, al armarse alguna partida de naipes en pleno campo.

Además de abrigo, proveyó al gaucho de adarga o escudo en sus peleas y fue una especie de arma capaz de producir verdadero desconcierto en una reyerta.

Poncho A Pala

Se confeccionaba comúnmente con lana de la oveja criolla llamada chilluda, el que era teñido con fuertes colores, resultando grueso como manta, para abrigo..
 
En la primera época, los ponchos siempre vinieron de las provincias del noroeste argentino y eran, mayoritariamente, cordobeses y santiagueños. A algunos de éllos se los caracteriza por el modo de fabricarlos:

A pala (hechos en telar con pala) de lanilla de color natural o vicuña, a listas más claras y oscuras y, por extensión, cualquier poncho castaño o amarronado claro con rayas amarillentas.
Primitivamente se usó en la campaña de la provincia de Buenos Aires, el poncho de cuero, confeccionado con cuero de potro sobado, semejante al poncho patria. Por lo general se llevaba de bajera en el recado, para poder utilizarlo rápidamente.

También se conoce a otros, por el material con que están hechos, como los de bayeta entre los que figura el patria, adoptado por los ejércitos nacionales. Era semejante al de cuero en forma y dimensiones, diferenciándose en el material de obra: tela de paño grueso, color azul, en el anverso; de la misma tela, colorado en el reverso y con forro de bayeta, cuello y abertura cerrable con botones, en el pecho.

O por los dibujos negros y blancos caracterizantes, como el pampa, que era cualquier clase de poncho de tejido basto y de lana de oveja o guanaco, traído a la región bonaerense principalmente por los indios pampas y araucanos, distinguido también por sus cruces encerradas en rombos o cuadriláteros de cualquier otro color, siempre que no entrase como fondo terminante el rojo.

Existen los de lana de llama, mullidos y abrigados; los de lana de guanaco, de tono más fuerte y oscuro.

Poncho pullo o puyo: es originario del Chaco occidental. Su forma corriente es cuadrada y no rectangular. Su tamaño puede variar de 1m a 1,40 por lado. Se parece a las matras pampeanas. Tiene una especie de felpa por un haz y su tejido es grueso, pudiendo tener boca o no. Fue muy utilizado por los habitantes de los lugares boscosos ya que su pequeño tamaño disminuía la probabilidad de que se produjeran desgarros en sus alas sueltas. Esta escasez era compensada por los guarda-montes.

Poncho Calamaco: redondeado, cortón, de poco más o menos de 1,50 m por 2,10 m - semejante al pampa - y en el que primaba el rojo.
A otros por su aspecto, como el balandrán o el vichará, poncho de pobre, de tejido basto, gris oscuro o azul, con franja negra o más oscura.

En la pampa sólo se usó la lana de oveja y la de guanaco, en los telares nativos para fabricar esta prenda; pero también se utilizaron ponchos de otras procedencias - como la inglesa - como los de bayeta listada o los de vicuña y alpaca del noroeste argentino.


fuente: FOLKLORE ARGENTINO
http://www.elfolkloreargentino.com/indumentaria/poncho.htm

EL PONCHO

EL PONCHO.
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Un poncho es una prenda típica de Sudamérica. Se trata de un abrigo de diseño sencillo, consistente en un trozo rectangular de tela pesada y gruesa, en cuyo centro se ha practicado un agujero para la cabeza. La tela se deja caer sobre el cuerpo, disponiendo los extremos de manera que permite mover con facilidad los brazos.
Una de sus variantes es el poncho militar, impermeable y mimetizado, que permite a los soldados protegerse de la lluvia y otras inclemencias del tiempo, tumbarse en suelo húmedo, mejorar el camuflaje de la posición y otras utilidades.
Etimología
El origen etimológico de la palabra «poncho» es discutido. Para algunos estudiosos, como Diego Abad de Santillán en su Diccionario de argentinismos (1976), "«poncho»" es una castellanización de la voz quechua punchu, con el mismo significado; y según Lafone Quevedo podría relacionarse con punchaw, «el día», por la asociación simbólica entre sacar la cabeza por el tajo del poncho y la salida del sol.

Sin embargo, para otros, como María Millán de Palavecino, el nombre de esta prenda tendría su origen en el mapudungun, si bien pontro significa «frazada» y poncho se dice makuñ. En un estudio sobre la historia del poncho en Argentina, se dice que la primera mención escrita del término en el territorio data de 1714 y que en un documento de 1737 se alterna el uso de «poncho» y «frezada» para una misma prenda.

Por otro lado, Marcos A. Morínigo y luego el filólogo español Joan Corominas en su Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, niegan su origen indígena basándose en una aparición de «poncho» con el sentido de «frazadilla» en la crónica de Alonso de Santa Cruz de 1530, 5 años antes de la conquista del Imperio inca o del primer contacto entre mapuches y españoles.

Origen y expansión

De origen andino, formando parte de la vestimenta habitual de los nativos amerindios de la región, también ha sido adoptada por los criollos. 
Por su sencillez, se ha incorporado a la indumentaria militar, fabricándose actualmente de material impermeable.

En Argentina se utilizan también los ponchos de diseño de guarda atada, imprescindibles en lo que se refiere a diseño y cultura tradicional. Estos se realizan con guardas pampa o mapuche e inca, estos últimos recreados en la ciudad de Belén, provincia de Catamarca.

Cada provincia tiene un modelo particular de poncho. Por ejemplo, al poncho teñido de color punzó con franjas negras junto a los bordes en señal de luto por la muerte de Martín Miguel de Güemes, se conoce como poncho salteño.

En Bolivia, el poncho es usado por campesinos de origen quechua o aymará, también es usado por otros grupos al sur del país. De variados colores, según la región o el rango de la persona que lo lleva puesto.

En Chile tuvo una disminución del tamaño en el traje del huaso o personaje típico en una búsqueda de la elegancia. Sin embargo, los trabajadores de los campos lo siguen usando en el tamaño normal. Durante el auge de la Nueva Canción Chilena, los grupos juveniles adoptaron el poncho como parte de su uniforme, entre estos: Quilapayun7 o Inti Illimani.

En Colombia es parte de la indumentaria típica de la Región Paisa y las regiones de clima templado de Boyacá y del nororiente de Cundinamarca. El origen de su uso está ligado a la región cundiboyasence del Valle de Tenza.

En Perú, el poncho, al igual que el chullo, es una prenda de uso diario en amplios sectores de la población campesina. Esta prenda es típica en personajes simbólicos de diversas regiones peruanas como el morochuco ayacuchano, el montonero arequipeño y el qorilazo sureño.
En el estado brasileño de Río Grande del Sur el poncho es utilizado diariamente entre la población campesina y por los grupos folclóricos de música y danzas gaúchas.

Véase también
Ruana  
Chamanto 
Jorongo
Poncho salteño
Chamal
Quillango
Quillapy

  
Niña ecuatoriana con un poncho. 
 
Huaso chileno con un poncho (Foto del año 1940). 
 
Chalán peruano, bailando marinera a caballo de paso. 
 
Tras vivir en Brasil y Uruguay, Giuseppe Garibaldi usó esta prenda durante la Guerra de la Unificación italiana (foto de 1866).

  
 Gaucho argentino con su poncho (foto de 1868).


  
Poncho argentino.(salteño)


   
El Papa Juan Pablo II vistiendo el tradicional poncho salteño.
 
 
Ex-presidente de Brasil (2002-2010), Lula, vistiendo un poncho.
fuente: WIKIPEDIA.
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domingo, 3 de febrero de 2013

-GABINO EZEIZA, PAYADOR

Un día como hoy... 3 de febrero... pero de 1858... nacía
GABINO EZEIZA.
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Gabino Ezeiza, el payador de San Telmo
Semblanza de HECTOR ANGEL BENEDETTI
publicada en la página webb TODOTANGO.
















PAYADOR, CANTOR
3 de febrero de 1858 – 12 de octubre de 1916

 Algunos mencionarán a Betinotti, otros quizá señalen a Vázquez, a Cazón o a Trejo, y aún quedará quien se incline por Acosta García o por Cepeda; pero de esa camada tan particular de payadores que se vio y se escuchó, entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, sólo uno conservaría, mucho después de su deceso, la condición de haber sido “el más extraordinario improvisador” de su época: Gabino Ezeiza, representante del porteño barrio de San Telmo.
Nació en 1858, por lo que puede decirse que creció a la par de la conformación de la república; y lo hizo en una ciudad que definitivamente dejaba de ser la “Gran Aldea” para convertirse en una verdadera metrópoli. En su obra ulterior quedaría un reflejo de este período tan particular de la sociedad bonaerense, que políticamente vio el crecimiento de los partidos políticos y los caudillos de atrio, y en lo cultural también se vio transformada con la presencia del inmigrante a la par del criollo.

No es éste el lugar para desarrollar ni el origen ni los pormenores del arte del payador, pero vale la pena recordar que hacia las últimas tres décadas del siglo XIX este género cobró una inusitada importancia y logró integrarse con solidez y permanencia en el ambiente urbano. En esta generación de payadores se incluye a Ezeiza.

Muchos datos de su biografía adolecen de vaguedad. Son inseguras las referencias sobre sus antepasados; se los ha imaginado como orgullosos libertos que vivieron su época de esplendor antes de Caseros.

También son pocas y pobres son las noticias que se tienen de su iniciación y de sus maestros, aunque se recuerda un nombre más bien borroso: el de un tal Francisco Luna, identificado o quizá confundido con un moreno Pancho que payó y perdió contra Santos Vega. Activo desde los tiempos de Rivadavia, este Luna ofició de pulpero y obtuvo alguna nombradía en el “Barrio del Mondongo”, ubicado dentro de los límites de la parroquia de San Telmo; aparentemente, fue quien invistió de payador a Ezeiza cuando, al retirarse, le regaló su guitarra.

Antes de 1880 ya estuvo midiéndose y cosechando victorias. Fueron de su gusto los contrapuntos de preguntas y respuestas, de los que han quedado graciosos testimonios. Uno de ellos apunta a cierto encuentro en Lomas de Zamora, durante el cual alguien del público pidió como tema la metempsícosis (una doctrina religiosa según la cual las almas transmigran de un cuerpo a otro). Ezeiza lo resolvió de un modo genial: Al que me mete metempsícosis / le contesto en estilo vario, / le contesto en estilo vario: / ¿por qué al mandarme la pregunta / no me mandó también el diccionario?

Picardías como ésta serán su gran triunfo. Como todo payador, era consciente que su habilidad no consistía en lo florido del lenguaje o en una observación rigurosa de las reglas poéticas, sino que todo su éxito dependía de una respuesta rápida e ingeniosa.

Otro ejemplo, de cuando el caricaturista José María Cao le exigió que payase sobre el logaritmo: Ezeiza pidió permiso, fue hasta la casa de un profesor amigo para asesorarse y volvió al rato dispuesto a improvisar con el nuevo conocimiento: Señores, voy a explicar / la ciencia del logaritmo, / si acierto a cantar al ritmo / de mi modesto payar. / Pongamos, para empezar, / dos progresiones enfrente; / por diferencia y cociente / correspondiendo entre sí, / y ¡ahijuna! saldrá de aquí / un sistema sorprendente...

En 1884 hizo una payada de contrapunto con Nemesio Trejo, a beneficio de las víctimas de una inundación en Barracas. La forma elegida fue la milonga; Ezeiza coronó la función haciendo una descripción en verso de la ciudad de Montevideo, pero su momento más brillante fue cuando por accidente saltó una de las cuerdas de su guitarra. En un alarde de repentización, Ezeiza comparó aquella cuerda rota con sus propios sentimientos.

Presentándose en teatros y en circos criollos (y también en sociedades y en comités), Ezeiza fue forjando una destreza envidiada y temida. Entre sus contrincantes más célebres se recuerdan a Félix Vega, del Tuyú; Ramón Barrera, de Dolores; y su rival más temido: Pablo J. Vázquez, de Flores. Con éste mantuvo una peligrosa payada en Pergamino, que comenzó el 13 de octubre de 1894 y duró dos noches. Ha sobrevivido versión taquigráfica de esta topada, en la que Ezeiza llegó a provocar a Vázquez diciéndole: Hay algunos que pensaban / que del todo yo había muerto; / calcular ahora usted puede / lo que puede haber de cierto.

Sin embargo, Ezeiza solía recordar como un gran adversario en el contrapunto al tenor Florencio Constantino, de reconocida trayectoria en el Teatro Colón a partir de 1909. Si bien se lo ha identificado como intérprete lírico al punto de borrarse casi todo registro de su actividad como payador, Constantino practicó la improvisación al mejor estilo de Ezeiza; y éste no dudaría en afirmar que en dicho campo el tenor, otrora, “se hacía temer”.

Ezeiza payó en el Uruguay con Juan de Nava; fue entonces cuando nació su canción “Saludo a Paysandú” —también llamada “Heroico Paysandú”, por su verso inicial—, compuesta sólo para congraciarse con un público insólitamente hostil. (Como Ezeiza payó también con Arturo de Nava, hijo de Juan, es frecuente que al relatar este episodio se equivoquen sus nombres). Pero esta obra perduró ante su propio asombro, pues reconocía no poseer aptitudes literarias: aún hacia 1911, cuando ya desde hacía mucho era uno de los artistas favoritos de los porteños, confesaba en un reportaje de la revista P.B.T. que no tenía condiciones de escritor.

Entrada la década del veinte, a más de un lustro de la muerte de Ezeiza, esta canción todavía estaba en el repertorio de muchos cantores. El dúo Gardel-Razzano la grabó para discos Nacional en 1922; sus versos aún eran populares: Heroico Paysandú, yo te saludo / la Troya americana porque lo es; /saludo a este pueblo de valientes / y cuna de los bravos Treinta y Tres.

Pero lo cierto es que no sólo subsistió el “Saludo a Paysandú”. También quedaron “El silencio de las tumbas”, “Él sabía”, “Mi caudal”, “Ella”, y algunos episodios históricos como “El combate de San Lorenzo” y “Naufragio de la “Rosales” que, al igual que los poemas citados, serían ampliamente reproducidos en folletos. También escribió por lo menos dos piezas dramáticas: “Lucía Miranda” y “El cacique Mangoré”.

La Revolución del Parque (1890) lo encuentra militando en las filas de Alem, adhesión que le llevará a sufrir la cárcel y posteriormente el incendio del “Pabellón Argentino”, un circo que había adquirido gracias a un golpe de suerte en la lotería. Fue partícipe también de los alzamientos de 1893, y muchos años después seguiría luciendo con orgullo las medallas con que lo distinguieron por su lealtad el doctor Mariano Candioti y el general Frías.

En 1895 Ezeiza contrajo nupcias con Petrona Peñaloza, de la familia del lanceado caudillo de La Rioja. De los seis hijos de este matrimonio, Fortuna, la mayor, demostró desde niña tener excelentes dotes de soprano. En su primer domicilio de la calle Cuenca, y más tarde no muy lejos, en Azul 92, los Ezeiza solían recibir permanentes visitas de las personalidades de aquellos años, que a menudo iban acompañadas de periodistas, deseosas de escuchar ese talento tan particular de Gabino y de retratarse junto a él.

A partir de 1905 el fonógrafo lo recogió y lo prolongó en el tiempo. Por eso es inexacta la letra del tango compuesto en su homenaje, “Gabino”, de Antonio de Bassi y Manuel Romero, cuando dice “no cantó para el disco Gabino...” Por el contrario, Ezeiza grabó y lo hizo en cantidad, en placas de los sellos Zonofono (discos que traían registros en una sola faz), Columbia Record y Era. De estos últimos se han visto publicados algunos temas bajo otras etiquetas, como Artigas.

Es probable que la voz de Ezeiza provoque hoy una especie de desilusión si se espera encontrar en ella un estilo virtuoso o algún recurso fuera de lo común. Pero encarar estos discos con oídos de melómano sería un error. 
Su valía es otra: es la del documento sonoro de una clase de intérprete que pocos años después desaparecería. No puede pasar inadvertido un dato: a la par de sus canciones en tiempo de milonga, cifra u otros ritmos adecuados para la payada, Ezeiza también componía, cantaba y grababa tangos, alrededor de 1905.

El invencible payador falleció el mismo día en que Yrigoyen asumía la presidencia de la Nación. Sus restos descansan en el Cementerio de San José de Flores. Héctor Blomberg lo recordó en su milonga “El adiós de Gabino Ezeiza”, musicalizada por Enrique Maciel y felizmente llevada al disco por Ignacio Corsini en 1933. En una de sus estrofas pedía a Buenos Aires que no lo olvidase, pero a la memoria suele gustarle de vez en cuando el olvido.
fuente: TODOTANGO.
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                         GABINO EZEIZA - HEROICO PAYSANDÚ
                              EL GAUCHO                          
                              EL ABUELO                        
                              ENDECHA                     
 
                                                                  

jueves, 13 de diciembre de 2012

DIA DEL GAUCHO, 6 DE DICIEMBRE



Un día 6 de diciembre.... pero de 1872 .... se publica por primera vez "El Gaucho MARTIN FIERRO", de José Hernandez, en forma rústica, y en honor a esta primera parte de lo que luego sería, nuestra mayor obra literaria gauchesca, que muestra nuestras costumbres y nuestra idiosincrasia y la forma de actuar de nuestros gauchos, es que se comienza a festejar en todo el país, el DIA NACIONAL DEL GAUCHO.

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 En la página webb FOLKLORE DEL NORTE podemos encontrar esta información:


 En Argentina se festeja el Día Nacional del Gaucho el 6 de diciembre. 

Existen más de 50 etimologías para esta palabra que designaba a una etnia que, en el siglo pasado, era considerada de lo más bajo de las clases sociales, y luego de las guerras de la independencia tuvo una pequeña reivindicación, por su coraje. 

Se considera que la palabra tuvo variados usos según las épocas:



        Vagabundo o vagamundo (1642)

        Changador (1734)

        Gauderio (1746)

        Gaucho (1771)

        Guaso (1789)

        Camilucho (1798).



        Gauderio: palabra de origen portugués con la que se designaba a los campesinos andariegos de Río Grande do Sud (Brasil) y Uruguay; eran hombres increíblemente dúctiles en el manejo del caballo y la hacienda. La palabra "gauderio" pasó al Río de la Plata, donde no era conocida y sirvió para designar al paisano de nuestros campos: "étnias de indios y colonizadores..." según Mariano Polliza.



        El Señor Antonio Palmeira, visitante de nuestro sitio,(FOLKLORE DEL NORTE),
nos hace llegar la información de la palabra Gauderio



        [Del español platense gauderio.]

        S. m.

        1. Holganza, juerga, gaudio.

        2. Vadío, malandra. V. vagabundo (7).

        4. Zool. V. vinchuca (insecto que transmite el mal de Chagas).

        5. Brasilerismo. Noreste. Parásito ( individuo que no trabaja, habituado a vivir o que vive de los demás).

        6. Brailerismo. Rio Grande del Sur. Aquél que acompaña a cualquier persona, abandonándola luego para seguir a otra.

        7. Bras. Rio Grande del Sur. Perro errante, sin dueño.

        8. Lusitanismo. Ladrón (2).

        Adj.

        9. Lusitanismo. Se dice de gauderio (5, 6 y 7).

        [Cf. gauderio, del verbo gauderiar.]



        Gauderiar



        3. Brasilerismo, Rio Grande del Sur: Tornarse gaudério; andar errante de casa en casa, sin ocupación seria; flautear, gauchar.



        Y del Diccionario de Argentinismos, neologismos y barbarismos, del Dr. Lisandro Segovia (obra publicada en 1911 bajo los auspicios de la Comisión Nacional del Centenario) consta:



        Gauderio



        M. Nombre que parece haberse dado en otro tiempo al gaucho. En Brasil, gorrón, parásito.



        Dicionário Aurélio Eletrônico - Século XXI - versão 3.0, novembro 1999 (versión digital integral del Novo Dicionário Aurélio-Século XXI, de Aurélio Buarque de Holanda Ferreira, publicado por Editora Nova Fronteira, Rio de Janeiro)

        Diccionario de Argentinismos, neologismos y barbarismos, con un apéndice sobre voces extranjeras interesantes, del Dr. Lisandro Segovia, Imprenta de Coni Hermanos, Buenos Aires, 1911.


Gaucho tafinisto (1986)

 Huajcho: palabra que significa huérfano. 

Se designaba así a los solitarios y salvajes hombres de las pampas argentinas "con sus pelos largos hasta los hombros, la cara negra por el viento, sombrero de fieltro, chiripá y botas sacadas de los cuartos traseros .

Gaucho tafinisto (1986)de las yeguas, un largo facón en la espalda sostenido por el cinturón y comían carne asada como dieta principal a veces acompañado por un poco de mate o algún cigarro..." descripción de Charles Darwin hacia 1834 (Juan Manuel de Rosas: de Lynch).


 
Históricamente el nombre "gaucho" data desde las invasiones inglesas momento en que el elemento campesino de a caballo participaba en la lucha por su tierra. Uno de los primeros en organizarlos fue el Brigadier Grl. Don Juan Manuel de Rosas, un "curtido hombre de campo, tanto o más gaucho que sus propios hombres...", quien los unió para lograr la gobernación de Buenos Aires entre 1829 y 1837.



        Extractado de " Raíces de mi Tierra Litoral " - Subsecretaría de Cultura de la Pcia de Sta Fe, en coordinación con el Ministerio de Educación y Cultura. Año 1992.

         Su Historia :



        La palabra gaucho nos hace pensar en un hombre de campo, tostado por el sol, vestido de manera peculiar y siempre a caballo.



        Jinetes de pantalones amplios llamados " bombachas ", camisa, casaca corta , pañuelo al cuello, relucientes botas y sombrero. 

Para nosotros. que admiramos su cinturón recubierto de monedas y los adornos de la cabezada del caballo, ese hombre que trabaja en la campaña, es el gaucho, aunque también lo oigamos llamar paisano o peón.



        Los Primeros GAUCHOS :



        Hacia el año 1600, aparecen en el Litoral los GAUDERIOS o CHANGADORES. Estos fueron los primeros gauchos. Pocos años después los encontramos ya en la campaña bonaerense.

Familia en viaje - Palliére 



 












Familia en viaje - Palliére 



El ganado cimarrón tuvo mucho que ver, con la presencia del gaucho en estas tierras. En efecto, había por entonces en las desiertas llanuras pampeanas, miles de cabezas de vacas y caballos salvajes , sin dueños, denominados cimarrones. Y esos hombres que luego se llamaron gauchos empezaron a alejarse hacia la campaña donde podían subsistir sin mayor esfuerzo, pues con ese ganado de nadie satisfacían sus necesidades de sustento. Para comer bastaba con faenar un animal; lo demás lo brindaba la naturaleza : no les hacía falta nada más. De este modo empieza a dibujarse la imagen del gaucho libre , sin trabajo ni vivencia fija , recorre a caballo grandes distancias y duerme al descampado sobre su recado cuando lo sorprende la noche en la soledad de la llanura. Lleva una vida nómade y apartada de las ciudades.



        Por entonces , las autoridades dan permiso a los dueños de tierras para realizar VAQUERIAS , es decir, para recoger y faenar el ganado cimarrón. El gaucho trabaja en ellas y debido a las expediciones que tienen que hacer para buscar el ganado , se van alejando cada vez más de los centros poblados y se diseminan por las pampas. Fueron pues los primeros paisanos que fundaron una sociedad campesina.



        Sabemos que hacia 1661, el gaucho deambula de rancho en rancho (así se le decía a su rustica casa) , con sus infaltables lazos y facones , vestido con calzoncillos blancos , chiripá , poncho y sombrero. Tales prendas y los aperos de su caballo son los únicos bienes del gaucho , para quién la sociedad se reduce a la familia y a los compañeros de pulperias.



        Su primitiva casa era un miserable refugio , pero a medida que se afinca , el gaucho levanta el rancho de paredes de barro y cubre la puerta con un cuero. Ese rancho pobre y pequeño que todos dibujamos en los primeros grados de la escuela. Como le bastaba matar una vaca o novillo para alimentarse , comía casi exclusivamente carne - asada y sin sal - , porque ésta era muy cara. Del animal sacrificado solo aprovechaba un trozo de carne y el cuero de las patas para hacerse un par de botas para canjearlo por yerba , galletas , etc.



        Tal tipo de existencia continuó hasta que a principios del siglo XVIII el ganado cimarrón había disminuido tanto por causa de tales matanzas, que las autoridades dejaron de otorgar permisos para vaquear.



        Las botas de potro y las espuelas de plata o hierro fueron típicas de nuestros gauchos. Aún hoy los paisanos se enorgullecen al lucirlas. La bota de potro , abierta en la punta , se hace con el cuero de la pata del caballo , que es muy flexible. La abertura ( por donde pasó la tibia del animal ) permite al gaucho estribar con los dedos.



        Comienzan los cambios :



        Cuando se fundó la ciudad de Buenos Aires se repartieron las tierras , las más extensas y alejadas se llamaron ESTANCIAS. Al principio, los límites entre una y otra eran simplemente los ríos y arroyos, aunque a veces se construyeron zanjas divisorias.



        Durante el Virreinato comienzan a crecer las estancias en " Tierra adentro ", o sea , en lugares aún más apartados y hasta poco antes en poder de los indios.




        Las autoridades apoyaban su instalación para evitar la merma de ganado provocada por la vaquería, pues, si los animales tenían dueños ellos , se encargarían de cuidar que subsistieran.

Descanso en el camino - Morel



 






 Descanso en el camino - Morel

Las nuevas estancias ocuparon buenos terrenos , altos con declive para que el agua de lluvia no se estancara y provistos de aguadas naturales. Los deños no la dirigían personalmente sino que delegaban el mando en mayordomos y capataces.



        En ellas vivían en pobbres ranchos los esclavos y los gauchos que trabajaban como peones. Como esas estancias tampoco tenían cercos , era necesario "aquerenciar" el ganado , es decir aprovechar la costumbre de éste de permanecer en un sitio determinado. Para lograrlo, durante tres o cuatro meses se los arreaba hacia lugares apropiados. Como tales rodeos iban constituyendo el ganado de la estancia.



        El aumento del número de estancias causó otra modificación en las costumbres del gaucho comenzó a abandonar la vida nómade y a conchabarse para trabajar. El era quien mejor sabía realizar las nuevas tareas que la estancia requería , formar rodeo, castrar y marcar hacienda. Sin embargo, en cuanto reunía el dinero que necesitaba para comprar sus "vicios" (yerba o tabaco) volvía a la vida libre, por esta razón se los llamaba también " arrimados " .



        Pero con tales transformaciones se le hará más difícil mantenerse como el diestro jinete dueños de la llanura. En efecto, ya en las primeras décadas del siglo XIX, las estancias mejoran sus instalaciones y aumentan su personal, porque cada vez se intensifica más la exportación del cuero y el interés por la explotación de la carne vacuna. Se inicia asimismo el cultivo de los campos y la mejora de las razas por cruza con animales importados.



        Abandonado el antiguo rodeo, el gaucho debe entonces adaptarse a la situación; ya no domina con su rápido lazo el ganado salvaje , ahora cuida la hacienda mansa de las estancias.

Miguel Zapa - Gaucho con caricantinas

        El gaucho en las guerras de la Independencia:



        Cuando el país llamó a sus hijos para luchar contra España , después del 25 de mayo de 1810 , los gauchos ingresaron en las filas patriotas. La audacia , la habilidad para cabalgar y el enorme conocimiento del suelo , hicieron de él un excelente soldado.



        Guío a los ejércitos nacionales a través de nuestro territorio y con ellos peleó en el Alto Perú a las órdenes de Belgrano o con San Martín en Chacabuco y Maipú.



        En el norte del país otros hombres defendieron con gran destreza y valor las fronteras de nuestra patria naciente , se les llamo los " gauchos de Gúemes " .



        El Gaucho y los Caudillos :



        Más adelante , también participaron en las guerras civiles al lado de los caudillos. Por una parte, el gaucho sentía al caudillo como a un hombre con sus mismos gustos y parecidas costumbres.



        Pero hubo además otras causas que empujaban a los gauchos a unirse a estas tropas.



        Ya desde principios del siglo XIX , a raíz de una ley expedida en 1815 , se dispuso que quien no tuviera propiedad legítima sería considerado sirviente , y todo sirviente que no llevara consigo la papeleta de conchabo de su patrón , que era válida sólo por tres meses , era declarado vago. La persecución que originó esta ley, convirtió a muchos gauchos en hombres al margen de la sociedad; ante esta situación los gauchos encontraron que, junto a ls caudillos estaban protegidos.



        Entre huir de la justicia hacia las tolderías de los indios o engancharse en las filas de un caudillo, muchos prefirieron esto último ; de ese modo aparecen peleando junto a Artigas , Ramírez y López en el Litoral , con sus propios caballos y armas , organizados en grupos pequeños que atacan en forma imprevista.



        Durante el federalismo , el gauchaje se dividió , unos fueron partidarios de Rosas y se alistaron en sus filas , mientras otros se plegaron a las tropas unitarias. A la caída del Restaurador , volvemos a encontrarlos al lado de Urquiza.



        También en el oeste , en las provincias de Cuyo y en la Rioja , caudillos como el Chacho Peñaloza y Felipe Varela , contaron con el decidido apoyo de los campesinos.



        El gaucho desaparece:



        Todos los hechos señalados y los que van a producirse desde 1850 , transforman poco a poco al gaucho en paisano.



        Por esa época comenzaron a alambrarse los campos para señalar sus límites y los propietarios de ganado se volcaron en contra de los gauchos que mataban animales ajenos. Muchos se vieron condenados a viajar por los caminos bordeando los campos sembrados , con la amenaza constante de ser apresados sin la papeleta de conchabo , el certificado de trabajo , y sufrir calabozo o cinco años de milicia.



        A esto se suma la inmigración, miles de campesinos extranjeros se afincaron en la campaña. Como se adecuaban mejor al trabajo de la tierra , desplazaron al gaucho. Fue entonces cuando éste debió elegir su futuro , algunos no aceptaron perder su forma de vida sin sujeciones, otros quedaron en las estancias trabajando como peones.



        Entre el gaucho de las vaquerías y el paisano de este momento, no hay tanta distancia en años como en el cambio que se produce en el personaje.



        El gaucho fue el hombre típico de nuestros campos y también la causa de discusiones y polémicas. Muchos escritores y ensayistas lo pintaron como holgazán , vago y bandido. Otros en cambio , exageraron sus virtudes y exaltaron su vida libre y sin ataduras. Hoy se tiende a comprender que la existencia del gaucho fue consecuencia del ambiente y de la época en que vivió.



        La vestimenta del gaucho :



        Remítase a la vestimenta del gaucho en su sección.



        La figura del gaucho no puede separarse de su vestimenta. Así como la llanura fue su ambiente y el caballo su medio de movilidad , el traje lo individualizó.



        Recortado contra el paisaje pampeano , parado en la puerta de su rancho o empeñado en un juego de taba o bebiendo en la pulpería , el gaucho es ese hombre callado que hace sonar con orgullo , al caminar , las espuelas que lleva sobre su botas de potro.



        Muchos pintores de la época sintieron la necesidad de retratarlos en distintas actitudes. En todos esos cuadros resulta admirable el porte del gaucho , luciendo sus calzoncillos amplios y con grandes bordados calados que asoman debajo del chiripá y que sujetan a su cintura con un cinto.



        Del mismo modo, lo vemos trabajando en el corral, protegido por un poncho de lana de brillantes colores, que a veces usa recogiéndolo sobre el hombro a manera de capa , o enroscado en el brazo , como para pelear.



        Miguel Zapa - Gaucho con caricantinasPero imaginémoslo también vestido de fiesta , luciendo con orgullo su chaleco abierto , prendido con dos botones , que deja ver los pliegues de la camisa ; o bien bailando un cielito , enfundado en la casaca corta que adornaba con botones de plata y con lujosa rastra en la cintura. Protegía su nuca con el pañuelo serenero que coronaba con un sombrero de copa alta. Esta es la figura que todos recordamos a través de dibujos y otras evocaciones gauchescas , pero hay diferencias entre la ropa que usaron los primeros gauchos y los de épocas posteriores , el chiripá reemplazó al primitivo pantalón corto de tipo andaluz y el tirador tachonado de monedas y patacones de plata , reemplazó al cinto.



        Por otra parte, el cuchillo , en lugar de usarse sujeto al costado izquierdo o adelante , se empezó a colocar sobre los riñones , enganchado al tirador , como lo llevan actualmente nuestros paisanos.



        Los trabajos del gaucho :



        El gaucho y su caballo son casi una misma imagen , nada hacía el gaucho sin su caballo y nadie montaba como él . Mostraba en ello una naturalidad que sólo puede conseguir quien desde niño prefiere cabalgar antes de caminar.



        Caballo , lazo , rebenque y boleadoras lo acompañaban en todas sus andanzas.



        Los primeros gauchos cazaban vacas con el lazo o las boleadoras para sacarles el cuero. Mas tarde, cuando ingresaron a las estancias , el trabajo aumento y se hizo más variado.



        El gaucho entonces, no tuvo rival en el rodeo , ni en la doma , ni en la yerra , y fue un experto en enlazar y pialar.



        En la yerra enlazaba a la presa con verdadera maestría , bien afirmado sobre el recado , revoleaba el lazo con movimientos precisos y luego arrojaba en dirección del animal. Este quedaba aprisionado por la cuerda de cuero para que otro gaucho pudiese pialarlo , es decir , sujetarle las manos y voltearlo.



        También era hábil en el rodeo , que en esta época consistía en reunir al ganado en un lugar para revisarlo , separar animales para la compra y la venta o vigilar su estado.



        Con las boleadoras su puntería también era infalible , podía bolear un ñandú o un novillo a grandes distancias.



        Las boleadoras , el lazo y el rebenque , junto con el cuchillo , fueron para el gaucho herramientas de trabajo y también armas. Basta recordar que durante las Invasiones Inglesas y la Reconquista , los ingleses cayeron atontados al ser enlazados o boleados por los gauchos .



        Y con el rebenque , que lleva adentro de la funda de cuero bien trenzado una barra de metal , podía matar de un solo golpe. Nunca se separaba de él.



        A todo esto debemos agregar que el terreno no poseía secretos para el gaucho. En una sola ojeada reconocía una huella , o seguía un rumbo guiado por árboles o pastos. Se orientaba también por la posición de los astros o algunas aguadas , y su finísimo oído apoyado en la tierra lo ponía sobre aviso de la proximidad de los indios. Estos magníficos guías , que podían conducir sin dificultades a los viajeros a través de la pampa se llamaban " baquianos " , y de ellos se dijo que eran " la brújula de la pampa " . Durante las guerras de la Independencia , fueron muy útiles al ejército criollo , pues nada más que por el movimiento de los animales o los casi invisibles desgarrones en las plantas , podía informar del paso del enemigo y hasta decir cuántos hombres eran.



        Las diversiones :

        La taba , las carreras de caballos y de sortijas, las payadas, el pato, la riña de gallos, la caza de avestruces, los juegos de naipes, fueron todas diversiones de los gauchos.



        La pulpería era su principal centro de reunión y el lugar donde pasaban muchas horas probando su suerte en juegos de azar , mientras alguno punteaba en la guitarra un melancólico yaraví y otros se convidaban con aguardiente.



        El pulpero atendía a sus clientes detrás de una fuerte reja , que dividía el negocio, porque a menudo había peleas y no era cuestión de que le destrozaran la mercadería.



        Estos establecimientos eran también almacenes y tenían frente a la casa una cancha para el juego de carreras , que fue uno de los entretenimientos favoritos del gaucho.



        En las carreras intervenían dos jinetes , que iban en camisa ,descalzos y con una vincha en la frente para sujetar el cabello.



        Montaban en pelo a sus caballos y mientras los espectadores hacían sus apuestas se preparaban para la largada. A la orden de los jueces partían al galope a través de los 300 ó 400 metros , que debían recorrer. Las riñas de gallos fueron otro pasatiempo predilecto. En este juego se enfrentaba a dos gallos especialmente entrenados para la pelea y se los hacía luchar hasta que uno de ambos moría.



        Aunque hoy nos desagrada la crueldad de esta diversión , los gauchos se entusiasmaban y eran capaces de apostar todo cuanto tenían.



        El gaucho y la poesía:



        Recordemos que Domingo Faustino Sarmiento en el Facundo, denomina los distintos tipos de gauchos que él conocía hasta entonces. El gran escritor León Benarós nos describe con su poesía distintos tipos de gauchos de acuerdo a sus habilidades:



El Guitarrero - El Payador - El Pialador - El Rastreador - El Resero



fuente: FOLKLORE DEL NORTE.
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