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sábado, 12 de abril de 2014

miércoles, 26 de marzo de 2014

LOLITA TORRES, ACTRIZ CANTANTE


Un día como hoy...26 de marzo...pero de 1930...nacía
LOLITA TORRES.
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LolitaTorres.JPG
Nombre real    Beatriz Mariana Torres Iriarte

Nacimiento:18 de diciembre de 1929*, Buenso Aires
(*otras fuentes citan 26 de marzo)

Fallecimiento:14 de septiembre de 2002, (72 años)

Buenos Aires, Argentina
Ocupación       Cantante, actriz

Años activo/a   1942-1993

Familia

Hijo/s   Santiago Burastero y Diego, Mariana, Marcelo y Angélica Caccia.



Lolita Torres (Buenos Aires, Argentina, 18 de diciembre de 1929* – id, 14 de septiembre de 2002) es el seudónimo de Beatriz Mariana Torres Iriarte, cantante y actriz argentina. 
Durante su carrera artística de cincuenta años, incursionó en cine, radio, teatro y televisión. Se presentó en Rusia, España y demás países de América Latina, Asia y Europa; filmó casi veinte películas, de entre las cuales se destacan La danza de la fortuna (1944), Ritmo, sal y pimienta (1951), La mejor del colegio (1953) o Cuarenta años de novios (1963).
Madre del cantante Diego Torres, se retiró del espectáculo en la década de 1990 por problemas de salud y un mes antes de su muerte, fue declarada Ciudadana ilustre de la Ciudad de Buenos Aires.


Biografía

Primeros años

Beatriz Mariana Torres Iriarte nació el 18 de diciembre de 1929 (otras fuentes indican que su nacimiento ocurrió el 26 de marzo de 1930) en el partido de Avellaneda, en Buenos Aires. 
Hija del telegrafista de ferrocarril Pedro Torres y de Angélica Iriarte, desde su niñez fue llamada Lolita en la intimidad. A la edad de cinco años debutó con un cuadro musical español en el Teatro Avenida y luego, participó en múltiples festivales escolares. A los ocho años, luego de aprender varias canciones españolas, fue registrada en la Academia Gaeta de Baile y a su vez, estudió canto. En 1940, ganó un concurso organizado en Radio Splendid y fue escuchada por el actor español Manolo Perales, a quien le agradó su presentación.



En 1942, luego de convencer a sus padres, fue partícipe de la obra teatral Maravillas de España, llevada a cabo en el Teatro Avenida bajo la dirección de Ramón Zarzoso. Con el permiso de un juzgado de menores, Torres comenzó a actuar. A principios de la década de 1940, realizó su primer disco simple de 78 rpm con temas como «Te lo juro» y «El gitano Jesús».
 Debido a sus múltiples actividades, debió abandonar la escuela y continuar sus estudios con una profesora particular. Continuamente, se presentó en estaciones de radio como Belgrano, El Mundo y Splendid y en teatros como El Tronío.


Comienzos profesionales

A los 14 años, incursionó como una villana en la película La danza de la fortuna (1944), dirigida por Luis Bayón Herrera y con la protagonización de Luis Sandrini y Olinda Bozán. Luego, un mes antes de que Torres cumpliera 15 años, su madre, Angélica, murió debido a una serie de hemorragias en el hígado producto de una caída (anteriormente le habían extraído el bazo). En 1946, firmó contrato con Radiotour para trabajar con Pepe Biondi, actuó en la revista Reunión de estrellas en Paraná y Corrientes, de Carlos A. Petit, y realizó presentaciones en la Isla Suárez, en Brasil.



Dos años después, en 1948, tuvo su primer protagónico cinematográfico en Ritmo, sal y pimienta, que se estrenó en 1951. En aquella comedia, que contenía cuadros musicales, actuó junto a Ricardo Passano (h), quien fue el único actor que la besó en una película, ya que al padre de Torres no le agradaban ese tipo de escenas. El escritor Luis Trelles Plazaola sostuvo que la razón del éxito de aquella producción «se debió gracias a la popular Lolita Torres.» A fines de la década de 1940, ya era una figura reconocida y con gran apoyo por parte de la crítica y el público.


Ricardo Passano y Lolita Torres en Ritmo, sal y pimienta (1952).

Consagración

Posteriormente, contratada por la empresa General Belgrano, intervino en diversos filmes como El mucamo de la niña (1951) y La niña de fuego (1952). Apenas finalizó su contrato con aquella compañía, los hermanos Mentasti la convocaron para que participara en La mejor del colegio (1953), con Nelly Láinez, y La edad del amor (1954), entre otras (muchas de las cuales estuvieron dirigidas por Julio Saraceni y con la actuación de Alberto Dalbes).
 Desde 1955 a 1958, a pesar del derrocamiento al expresidente Juan Domingo Perón, encabezó películas que fueron dirigidas principalmente a jóvenes y adolescentes: La hermosa mentira, la comedia romántica Novia para dos, Amor a primera vista, con Osvaldo Miranda, y Un novio para Laura. 
El redactor Nicolás Llobet expresó: «Más allá de sus virtudes artísticas, el público y sus colegas supieron reconocer en Lolita Torres a un ser humano notable.»



En 1961, viajó a la Unión Soviética, invitada para participar en el Festival de Cine de Moscú, donde comenzó a adquirir relevancia entre el pueblo ruso. En la URSS tenía popularidad desde años antes, cuando se había estrenado La edad del amor, que fue vista por un millón de espectadores. Además, visitó al país en numerosas ocasiones. Sus giras en el extranjero fueron tan populares que Rodión Schedrín, esposo de la bailarina Maia Plissetskaya, le escribió una ópera española titulada «Lolita», que luego se estrenó en Noruega. Por otra parte, también se presentó activamente en Estados Unidos, Pretoria, Canadá, Cuba, entre otros sitios.
 El escritor Jorge Asís, escribió: «Era notable la pasión que aún despertaba Lolita Torres, una argentina agallegada que había atravesado el corazón virginal de todas las rusas. Les había renovado la existencia de sentimientos...»


"Siempre me gustaron Gardel, Julio Sosa y, entre las mujeres, Mercedes Simone. Pero, pese a que crecí en el tango tradicional, estoy abierta a los nuevos giros que sufre el género. Nadie debe estancarse sobre todo en lo artístico. De lo nuevo perdurará aquello que sea auténtico". Lolita Torres.


Como cantante, Torres interpretó, por lo general, un repertorio principalmente compuesto por temas musicales españoles, de entre los que se destacan: «Cielo andaluz», «Ojos verdes», «La bien paga», «Dulce Cataluña», «No me mires más», «Te lo juro yo», «Si vas a Calatayud», «Martirio», «Mala entraña», «Coimbra divina» o «Sevillanas del Espartero». Sobre sus interpretaciones, Miguel de Molina comentó: «Transmitía; impuso un estilo, nadie pensaba en su voz cascadita.» 
Durante toda su carrera musical, brindó reediciones de «Caminito» y cantó composiciones de autores como Ariel Ramírez, Eladia Blázquez, Silvio Rodríguez, Waldo de los Ríos, Charly García y Víctor Heredia, entre otros. 
A su vez, ofreció melodías criollas de Polo Giménez y de músicos internacionales, como Sting, cuyo tema «Fragilidad» fue interpretado por Torres. Entre otras tonadas representadas por Torres se hallan «Música en la noche» (de El fantasma de la ópera) o «Memory» (de Cats).
Durante sus últimas décadas solía presentarse con Ariel Ramírez y el pianista Oscar Cardozo Ocampo. Ya en los años 1970, decidió cambiar su repertorio centrándose en el tango, uno de sus géneros preferidos; así, versionó algunos temas clásicos como «El día que me quieras», de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera, y «Milonga sentimental». 
El escritor Roberto Blanco Pazos la definió como la «Reina absoluta del género español.»


"El artista necesita evitar encasillamiento, por eso decidí un día no cantar únicamente temas españoles. A esa actitud me llevó el deseo de evolucionar. Ahora, por ejemplo, me encanta volver a la actriz". Lolita Torres.


En el medio televisivo, encabezó el ciclo La hermana San Sulpicio, donde interpretó a una monja y se transmitió por el canal Teleonce. Formó también parte de los elencos de Señorita Medianoche, Como dos gotas de agua, Mariana, Gorrión, Sangre y arena, etc. En teatro protagonizó piezas como Zazá en 1946 y Según pasan los años, de 1968. Con Juan Carlos Mareco y Délfor Medina actuó en la comedia musical Ladroncito de mi alma y con Analía Gadé en Petit Café.



Sus últimas películas, comprendidas entre 1963 y 1973, tuvieron un modesto éxito en Argentina. Su película preferida, Cuarenta años de novios (1963), de Enrique Carreras, le permitió llevar a cabo un personaje mucho más dramático en comparación con otras caracterizaciones realizadas anteriormente. Su papel ahí significó uno de sus trabajos cinematográficos más importantes. Luego, interpretó a Laura en Pimienta, con Luis Sandrini, donde representó en una escena la canción «La Bamba», de Ritchie Valens. En la década de 1970, solo tuvo dos oportunidades para trabajar en cine; una acompañando a Elena Lucena en Joven, viuda y estanciera (1970) y otra, en Allá en el norte (1973), filmada en la provincia de Jujuy con guiones de Luis Saslavsky y Abel Santa Cruz.
 Adriana Puiggrós, en uno de sus libros, publicó: «Algunas películas de Lolita Torres así como de la entonces juvenil Mirtha Legrand fueron calificadas como "sólo para mayores", por ciertas "audacias" no aptas para los jóvenes, aunque "no malas"; ninguna atentaba contra los "valores tradicionales."»


Últimos años

Con el paso de los años, su trabajo disminuyó pero aun así editó dos discos («Recital» de 1977 y «Hoy» de 1988) y participó, junto a Charly García, en el álbum homónimo que el cantante editó en 1990, cantando «Filosofía barata y zapatos de goma».
 El 19 de mayo de 1992, cumplió sus «50 años con el arte» y los celebró con una imponente ceremonia llevada a cabo en el Luna Park, a la cual asistieron Charly García, León Gieco, Jaime Torres, Mercedes Sosa, Antonio Tarragó Ros, Víctor Heredia, Ariel Ramírez, Patricia Sosa, Luis Landriscina, Oscar Cardozo Ocampo, Andrés Percivale y Antonio Agri, quienes le brindaron uno de sus últimos homenajes.



Lolita Torres en el ciclo 24 horas por Malvinas, de 1982.


En 1993, condujo por TV su propio ciclo, Dale, Loly, una tele comedia transmitida por Canal 9 con el acompañamiento de sus cuatro hijos. El programa se mantuvo solamente durante un mes y medio, ya que debió suspenderlo por problemas de salud: fue operada de cataratas y padeció una angina de pecho. Luego, en el mismo año, tuvo una descompensación cardíaca por la cual debió ser internada y poco después, se le diagnosticó fiebre reumatoidea que derivó en una delicada artrosis generalizada que le producía fuertes dolores y le obligó a reducir notablemente sus actividades y apariciones públicas. Su última aparición fue en 1996, cuando rindió una entrevista a la revista de interés general Caras y apareció, junto a su hijo Diego, en un programa conducido por Julián Weich.


"Me siento madura, vital, con inquietudes, con deseos de brindarle a los espectadores, y a mí misma, algo más. Si una no anhela hacer cosas nuevas, una envejece, muere por dentro".Lolita Torres.


En agosto de 2002, fue declarada Ciudadana ilustre de la Ciudad de Buenos Aires por una iniciativa del diputado porteño Guillermo Oliveri, que destacó «la calidad humana y profesional de la señora Torres, que son amplias y reconocidas tanto en el ámbito nacional como en el internacional». El acto se llevó a cabo en el Salón Dorado de la Legislatura comunal y contó con la presencia del esposo de la actriz, Julio Caccia, su hijo Marcelo, Jorge Barreiro, Osvaldo Miranda, Jorge Luz, Carmen Barbieri, Santiago Bal, Mercedes Carreras y Eduardo Bergara Leumann, sin la participación de Torres, ausente por su enfermedad.



El 28 de agosto, fue ingresada en terapia intensiva a raíz de un edema pulmonar que empeoró su condición de salud. El 2 de septiembre, sufrió una crisis cardíaca por insuficiencia respiratoria agravada por su edema y la artritis reumatoidea, que la obligaron a utilizar un respirador mecánico. Falleció el 14 de septiembre de 2002 a los 72 años de un paro cardiorrespiratorio en el Hospital Español, donde se hallaba internada desde hacía tres semanas, a las 9.20 h. Sus restos fueron inhumados a las 10.30 h del día siguiente en el Panteón de la Asociación Argentina de Actores del cementerio de la Chacarita, ante una gran multitud que se acercó para darle el último adiós. A su funeral, asistieron Osvaldo Miranda, Miguel Ángel Rodríguez, Jorge Barreiro, Carmen Barbieri, Santiago Bal, Pinky, Rolo Puente, entre otros. Luego de enterarse la noticia de su muerte, su esposo, Julio Caccia, sufrió una descompensación cardíaca y debió ser internado en terapia intensiva.


Vida privada

A principios de la década de 1950, inició un noviazgo con Juan Carlos Mareco, con quien había compartido cartel en Ladroncito de mi alma. Sin embargo, el padre de la actriz desaprobó a la pareja porque Mareco acababa de divorciarse de su primera esposa. Años después, el propio actor admitió que fueron novios y que abandonó a su mujer por ella.



En agosto de 1957, Torres contrajo matrimonio en una parroquia de Belgrano con Santiago Rodolfo Burastero, a quien definió como su «amor verdadero.» La luna de miel la realizaron en Europa y luego, la actriz tuvo su primer hijo: Santiago Ezequiel. Durante un viaje a Mar del Plata, invitada para brindar una nota periodística sobre el Festival Internacional de Cine, Torres y su marido sufrieron un grave accidente automovilístico en el kilómetro 357 de la Ruta 2. La actriz tuvo una luxación en su columna vertebral, pero su esposo permaneció internado en estado inconsciente durante una semana y luego de una operación, murió. El hecho causó gran conmoción.



En diciembre de 1961, se casó con Julio Lole Caccia, un joyero amigo de Burastero, algo que fue muy criticado ya que apenas había pasado un año desde el trágico deceso de su primer marido. Con Caccia, tuvo cuatro hijos: Angélica, Marcelo, Mariana y Diego, quienes se dedicarían también a la música y al baile.

 En 2010, Caccia murió a los 79 años luego de una larga enfermedad.



Filmografía

    La danza de la fortuna (1944)

    Ritmo, sal y pimienta (1951)

    El mucamo de la niña (1951)

    La niña de fuego (1952)

    La mejor del colegio (1953)

    La edad del amor (1954)

    Más pobre que una laucha (1955)

    Un novio para Laura (1955)

    Amor a primera vista (1956)

    Novia para dos (1956)

    La hermosa mentira (1958)

    La maestra enamorada (1961)

    Cuarenta años de novios (1963)

    Ritmo nuevo, vieja ola (1965)

    Pimienta (1966)

    Joven, viuda y estanciera (1970)

    Allá en el Norte (1973)

fuente: WIKIPEDIA.
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miércoles, 18 de diciembre de 2013

LOLITA TORRES, ACTRIZ Y CANTANTE

Un día como hoy...18 de diciembre...
nace LOLITA TORRES.
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Algunas páginas dan como fecha de nacimiento de la actriz y cantante LOLITA TORRES, el día de hoy... 18 de diciembre.
Muchas otras, dicen que ha nacido el 26 de marzo...

Igualmente la recordamos con todo cariño, y si desean leer sobre ella y escucharla cantar... lo pueden hacer en algunos temas en este blog:

LOLITA TORRES
 

sábado, 14 de septiembre de 2013

LOLITA TORRES, ACTRIZ CANTANTE

Un día como hoy... 14 de septiembre... pero de 2002... fallecía la actriz y cantante
LOLITA TORRES.
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Nota del DIARIO LA NACION por su fallecimiento:
Domingo 15 de septiembre de 2002 | Publicado en edición impresa
Susana Freire



Murió ayer a la mañana: será inhumada en el Panteón de Actores

Lolita Torres: una voz que les cantó a los corazones



Fue una artista integral aclamada por varias generaciones


La gracia inigualable en sus tiempos de esplendor.
Foto: Archivo



Ayer, a las 9.20, falleció Lolita Torres a causa de un paro cardiorrespiratorio. El deceso se produjo en el Hospital Español, donde estaba internada desde hacía tres semanas. Sus restos serán inhumados hoy en el Panteón de Actores, en la Chacarita.



No queda en claro cuáles fueron los motivos que determinaron que Lolita Torres alcanzara un lugar especial en la preferencia de los públicos nacionales y extranjeros. Sin lugar a dudas, esas causas existen, porque ese privilegio el público lo reserva para muy pocas elegidas.



Y Lolita Torres lo fue, en más de un sentido. Casi se podría decir que estaba predestinada a integrar la galería de los artistas que forman parte del patrimonio cultural de un pueblo.



Beatriz Mariana Torres nació el 26 de marzo de 1930, en Buenos Aires. Dicen aquellos que gustan de expresarse con anécdotas que la niña no sabía hablar cuando empezó a cantar. Si el dato es verídico realmente no importa, porque hay registros que revelan que su inicio en la profesión comenzó cuando, con apenas 11 años, mandó su fotografía a un concurso organizado por Radio Splendid, para descubrir nuevos valores.



Fue convocada. Tuvo la oportunidad de cantar y la suerte de que se encontrara en el mismo estudio el actor español Manolo Paredes, que supo intuir el talento y la pasión que se escondían dentro de la precoz cantante. Una argentinita que encaraba temas hispanos con acento español.



"No puedo explicar -dijo la actriz- el porqué del acento español. No sé, me viene de adentro, y eso que mis padres eran argentinos. Mis abuelos paternos eran navarros y los de mamá eran gallegos. Por un tiempo, todos creyeron que yo era española y eso provocó el estallido en la comunidad hispana. Cuando se enteraron de que era argentina no tuvieron el menor prejuicio y me siguieron apoyando."



Manolo Paredes no se quedó simplemente con esa intuición: sin vacilar la recomendó al maestro de arte flamenco Ramón Zarzoso, quien no hizo otra cosa que confirmar las condiciones de la pequeña Torres.



Es por esta conjugación de intenciones que la niña, ya bautizada Lolita Torres, llega en 1942, con apenas doce años, al escenario del teatro Avenida, para debutar en "Maravillas de España". Será otra casualidad la que la llevará de la mano a las puertas del cine.



Abandona la escuela y continúa formándose con una maestra particular. Lolita desarrolla su actividad alternando los estudios radiales de El Mundo, Belgrano, Splendid, con el escenario de El Tronío.



En una de esas funciones teatrales se encontraba el director Luis Bayón Herrera, quien estaba preparando la filmación de "La danza de la fortuna", protagonizada por Luis Sandrini y Olinda Bozán. El guión contemplaba la participación de una bailaora y fue ver el desempeño de Lolita Torres sobre el escenario para convencerse de que ésa era la persona que necesitaba. Así debutó la cantante en el cine, en 1944, y necesitó poco más para agregar al canto su condición de actriz.



Su actividad musical siguió desarrollándose sobre el escenario. En 1948, actúa en una revista de Carlos A. Petit, "Reunión de estrellas en Paraná y Corrientes", y en 1950, alcanza el primer papel protagónico en "Ritmo, sal y pimienta". Es aquí donde empieza a perfilarse un género que más tarde Abel Santa Cruz iba a denominar "comedias con canciones". Un género que Lolita Torres iba a adoptar como propio. Luego vinieron "El mucamo de la niña" (1951), "La niña de fuego" (1952), "La mejor del colegio" y "La edad del amor (1953).



La difusión que le ofrecía la pantalla grande trajo una inmediata repercusión social. Las jovencitas de aquella época encontraron en Lolita un modelo digno de imitar. Así se acentuó la enseñanza del arte español entre las adolescentes.



Pero, además, la joven artista era un nuevo modelo de mujer: suave, dulce y, al mismo tiempo, enérgica, aspirante a la emancipación y sincera para defender esa condición sin prejuicios. Este era el perfil que transmitía a través de sus personajes, que también avalaba con su conducta personal.



Con "La edad del amor", Lolita Torres alcanzó un éxito sin precedente en la Unión Soviética (fue vista por un millón de espectadores), donde se convirtió en el símbolo de la joven emprendedora y emancipada. El éxito cinematográfico le sonreía, pero a ella le seguía atrayendo el escenario. Entre filmación y filmación, en 1954, subió al escenario del Grand Splendid para interpretar "Ladroncito de mi alma", junto a Juan Carlos Mareco.



Cada nuevo film repetía el suceso anterior: "Más pobre que una laucha" (1954), "Amor a primera vista" (1955), "Un novio para Laura" (1955), "Novia para dos" (1956), "La hermosa mentira" (1958).



Hasta que un día descubrió -cuando conoció a Santiago Rodolfo Burastero-, que ella tenía la edad del amor. Se casaron y tuvieron un hijo, Santiago. La fatalidad quebró su dicha cuando, en 1959, en un accidente automovilístico, camino a Mar del Plata, Burastero perdió la vida dejando a Lolita Torres desolada en una prematura viudez. Superados los primeros tiempos de esa tragedia, la actriz retomó su actividad en el teatro y en el cine, sumando además su actividad televisiva.



Hubo varios films: "La maestra enamorada", "Cuarenta años de novios", "Ritmo nuevo y vieja ola", "Pimienta", "Joven, viuda y estanciera", "Allá en el Norte", nuevos proyectos teatrales y televisivos ("Señorita Medianoche", "Dos gotas de agua", "Candilejas", "Mariana"; giras por la Unión Soviética, los Estados Unidos, Canadá, Armenia, Kasakhstán, Crimea, Pretoria y Yalta, entre otros países.



Pero también llegó el equilibrio emocional cuando conoció a Julio Caccia, otro marido que le ofreció la tranquilidad de un hogar y cuatro hijos: Angélica, Mariana, Marcelo y Diego, el continuador de su vocación artística.



Esa vida familiar le iba a demandar un tiempo de atención que ella no dudó en restárselo a su actividad. Cuando consideró que era el momento oportuno para el regreso, lo hizo con el canto y, en más de una oportunidad, unió su voz a la música de Ariel Ramírez o al piano de Oscar Cardozo Ocampo.



En esta etapa de su carrera, Lolita se sintió más próxima a los temas nacionales y sumó a su talento la emoción por el reconocimiento de los sonidos propios como el camino propicio para la expresión artística.



En 1992, realizó un concierto celebración por los "50 años con el arte". Además de hacer un repaso de su vida artística con temas muy conocidos -"No me mires más" y "Castillito de arena" y otros, como "Por el río Paraná", "El día que me quieras" y "Milonga sentimental"-, se comportó como una cálida anfitriona de sus colegas: Jaime Torres, Landriscina, Antonio Tarragó Ros, Ariel Ramírez, Patricia Sosa, Víctor Heredia, León Gieco, Charly García y Mercedes Sosa. En esa oportunidad, Lolita Torres demostró una muestra cabal de una envidiable evolución estilística y estética, interpretado con una voz plena,profunda, que justificó el entusiasmo del público.



Su sonrisa se veló y su voz se apagó, pero su imagen y su canto quedarán registrados en ese imaginario popular, el de su público, que siempre es generoso y agradecido con el recuerdo de sus artistas.

El desenlace



    En 1993 tuvo un problema cardíaco que motivó su internación. Posteriormente, se descubrió que padecía fiebre reumatoidea, que luego derivó en una delicada artrosis generalizada que le provocaba fuertes dolores que la obligaron en varias ocasiones a su internación.



    Hace tres semanas fue internada en el Hospital Español por una deficiencia cardíaca y complicaciones pulmonares.



    Desde hace quince días estaba asistida por un respirador mecánico. A las 9.20 de ayer falleció a consecuencia de un paro cardiorrespiratorio .



Lolita por ella misma



Evolucionar: "El artista necesita evitar encasillamiento, por eso decidí un día no cantar únicamente temas españoles. A esa actitud me llevó el deseo de evolucionar. Ahora, por ejemplo, me encanta volver a la actriz".



Renovación: "Me siento madura, vital, con inquietudes, con deseos de brindarle a los espectadores, y a mí misma, algo más. Si una no anhela hacer cosas nuevas, una envejece, muere por dentro".



Autenticidad: "Siempre me gustaron Gardel, Julio Sosa y, entre las mujeres, Mercedes Simone. Pero, pese a que crecí en el tango tradicional, estoy abierta a los nuevos giros que sufre el género. Nadie debe estancarse sobre todo en lo artístico. De lo nuevo perdurará aquello que sea auténtico".



Sensibilidad: "Los artistas por lo general somos demasiado sensibles y fáciles de resentirnos cuando sufrimos alguna contrariedad por parte de productores, empresarios en general o cualquiera que tiene que ver con nuestro desempeño. Para poder soportar esas contradicciones entre lo que el artista cree y lo que los otros quieren o pretenden de ese artista, hay que tener mucha fuerza de voluntad para no quebrar los ideales trazados".



Sin prejuicios: "Por un tiempo creyeron que yo era española y eso provocó el estallido en la comunidad hispana. Cuando se enteraron de que era argentina no tuvieron el mejor prejuicio y me siguieron apoyando".



Intuitiva: "Me acerqué al arte por intuición. De cantante me convertí en actriz simplemente porque una de las cosas que me enseñaron fue a volcar sobre el escenario lo mejor de mí". .


LA NACION, 15 de septiembre de 2002, 
publicado en la edición impresa. 
Nota de Susana Freire.