La novela está dedicada a su amigo Ricardo Güiraldes.
Esta pareciera ser la más autobiográfica de sus obras.[cita
requerida] La novela está situada en los barrios bajos de Buenos Aires, es
narrada en primera persona, y su denominador común es el fracaso invariable del
personaje protagonista y narrador, Silvio Astier, en la concreción de
cualquiera de los proyectos que emprende. El libro se divide en cuatro capítulos
independientes entre sí.
Los ladrones
En este primer
capítulo, Silvio, influido por la lectura bandoleresca y su deplorable
condición social, funda con otros dos adolescentes el «Club de los Caballeros
de la Media Noche», que se dedica a pequeños robos en el barrio. Luego de un
fracaso, el Club paraliza sus actividades.
Los trabajos y los
días
Silvio, luego de
mudarse de barrio, consigue trabajo como dependiente de librería y pasa a vivir
a la casa de don Gaetano, su patrón. Allí asiste a escenas de terrible mezquindad
y sufre diversas humillaciones. Al fin intenta quemar la librería en que
trabaja, pero fracasa y entonces deja el puesto.
El juguete rabioso
Silvio intenta
ingresar en la Escuela de Aviación como aprendiz de mecánico. Primero lo
aceptan, incluso sorprendidos de su brillantez, pero luego, repentinamente, lo
dan de baja, porque no necesitan «personas inteligentes, sino brutos para el
trabajo». Enseguida Silvio vive una extraña aventura con un homosexual en una
miserable habitación de hotel. A la salida, compra un revólver e intenta
suicidarse, pero también fracasa.
Judas Iscariote
El protagonista,
algo mayor, ha pasado a ser corredor de papel, oficio que le parece tan vil y
humillante como los anteriores que ejerció, a pesar de estar de mejor ánimo que
en los capítulos anteriores. Encuentra a uno de sus compañeros del «Club de los
Caballeros de la Media Noche», convertido en agente de investigaciones y
«regenerado» en la lucha por la vida. Silvio se hace amigo del Rengo, individuo
marginal, que trabaja como cuidador de carros en la feria de Flores. Este
cuenta al joven su proyecto de robo en la casa del ingeniero Vitri, patrón de
su amante. Silvio acepta participar en la empresa, pero pronto comienza a
pensar en la posibilidad de delatarlo. Cediendo a esta idea, va a ver a Vitri y
delata al Rengo, éste es arrestado, y Silvio tiene una conversación final con
Vitri, en la que le habla de lo maravilloso de estar vivo, y le comunica que
desea marcharse al sur del país.
En la novela el autor nunca se adentra en los rasgos
sociales, físicos o psicológicos de sus personajes. Todas la explicaciones
están dadas por la acción misma, por el relato de los hechos, y por breves
descripciones físicas y de lugares.
Adaptaciones cinematográficas
Artículos principales: El juguete rabioso (película de 1984)
y El juguete rabioso (película de 1998).
El juguete rabioso ha sido llevada al cine en dos ocasiones:
por José María Paolantonio y Aníbal Di Salvo en 1984 y por Javier Torre en
1998.