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viernes, 14 de febrero de 2014

EL CACHAFAZ, BAILARIN

Un día como hoy... 14 de febrero... pero de 1885... nacía 
EL CACHAFAZ.
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Semblanza de NESTOR PINSON
publicada en la página webb TODOTANGO

BAILARIN
14 de febrero de 1885 – 7 de febrero de 1942
Nombre completo:Ovidio José Bianquet
Seudónimo: Benito

EL CACHAFAZ

sábado, 30 de noviembre de 2013

PEPITO AVELLANEDA, BAILARIN

Un día como hoy... 30 de noviembre... pero de 1930...nacía

PEPITO AVELLANEDA
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Semblanza de MARIA SUSANA AZZI
publicada en la página webb TODOTANGO.

BAILARIN
30 de noviembre de 1930 - 29 de abril de 1996
Nombre real: José Domingo Monteleone



En este blog, EL BOLICHO, hemos publicado la semblanza del bailarín PEPITO AVELLANEDA, el día 30 de noviembre de 2012, y hay videos para verlo bailar.
Muy amables por venir por aquí.
PEPITO AVELLANEDA

jueves, 19 de septiembre de 2013

ENRIQUE SABORIDO, MÚSICO



ENRIQUE SABORIDO.
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Semblanza de JUAN SILBIDO
publicada en la página webb TODOTANGO

Publicado en el libro: "Evocación del Tango", de Juan Silbido, Buenos Aires, 1964.





MÚSICO, BAILARIN, COMPOSITOR

1877 - 19 de setiembre de 1941



Aunque nacido en la ciudad de Montevideo (capital de la República Oriental del Uruguay), residió casi toda su vida en la Argentina, cuya ciudadanía adoptó, manifestando que se consideraba tan porteño como el que más.



Hemos advertido que con respecto a la fecha exacta de su nacimiento difieren numerosos autores; ello ha determinado similares confusiones cuales los casos de Rosendo Mendizábal y Ángel Villoldo entre otros. No nos ha sido posible establecer ni el día ni el mes del mismo, pero tras del examen de la copia de la partida de defuncíón, acaecida en 1941 a la edad de 64 años, deducimos que nació en 1876 ó 1877.



Muy niño aún, pues sólo contaba cuatro años, pasó a Buenos Aires con sus padres. Añaden Héctor y Luís J. Bates: «Cursó aquí la escuela primaria y el primer año del bachillerato. Abandonó sus estudios para trabajar, ingresando en una librería donde prestó servicios durante tres años, hasta 1892, y luego en la Secretaría del teatro San Martín por espacio de quince años».



Sus padres, Estanislao Saborido y Rosario Morcillo, eran españoles. Advirtieron en el pequeño Enrique su predisposición musical que procuraron alentar. Así, bajo la dirección del maestro Gutiérrez, inició estudios de violín que complementó con frecuentes ejecuciones al piano. Según, nuestro amigo Ricardo M. Llanes, puede tratarse de Juan Gutiérrez, en cierta época director del Instituto Musical de "La Prensa".



Adquirió cierta habilidad y le menudearon invitaciones para integrar conjuntos reducidos que se dedicaban al repertorio popular; el violín fue desplazado por el piano y además comenzó a componer algunos trocitos musicales.



Muy celebradas eran sus improvisaciones y ello le valió actuar en residencias particulares, como las de Arredondo, Gowland, Hilcret y Molina.



En declaraciones formuladas al semanario Caras y Caretas confesó cómo fue creado el tango "La morocha", que calificaba como su llave de oro. Con el mismo nos brindó un presente navideño cuya difusión se extendió al universo tras ser compuesto el 25 de diciembre de 1905, pero cedamos paso al autor:



«En esa época concurría al bar Ronchetti (Reconquista y Lavalle), también frecuentado por una cantante y bailarina de gran belleza, Lola Candales, de nacionalidad uruguaya. Cierta noche departía un chispeante grupo compuesto por los jóvenes Victoria, un señor Argerich, y el diputado Félix Rivas; en la misma mesa Saborido platicaba entusiasmado con Lola, lo cual no pasó desapercibido para aquéllos. Decidieron acicatear su amor propio simulando ignorar sus aptitudes como compositor. Las insinuaciones entre los mismos iban y venían, hasta que uno, dirigiéndose a Enrique, manifestó que dudaba fuese capaz de escribir un tango que Lola pudiese cantar exitosamente. Así llegaron las cinco de la madrugada y todos fueron retirándose. Saborido ya a punto de acostarse experimentó cierta inquieta sensación al recordar lo sucedido. Se ubicó al piano y a las 6.30 horas concluía la partitura de "La morocha", pero... ¿y la letra? Siendo las 7 recurrió a su amigo Ángel Villloldo quien a las 10 de la mañana cumplió su cometido. Se presentaron ambos ante Lola Candales que tras oír la música comenzó a ensayar el canto.

Esa misma noche lo estrenó en el bar Ronchetti. Destaquemos que quienes aplaudieron más calurosamente fueron los amigos retadores a los que se sumó la concurrencia. Tanto agradó a todos que hubo de repetirse hasta ocho veces.»



A comienzos de 1906, el editor Luis Rivarola lanzó la primera edición. Afirman Héctor y Luis J. Bates que la posterior difusión impresa alcanzó los 280.000 ejemplares a $ 0,70 cada uno, agregando: «Sin embargo, a Saborido "La morocha" no le produjo ni un solo centavo. ¡Absurdo, inconcebible, pero exacto! Un pseudo representante de Saborido percibió indebidamente la totalidad de los derechos. "Al autor le quedó la gloria...»



Sus compases llegaron a todos los patios porteños y fueron por todos entonados sus pegadizos versos. La fragata Sarmiento esparció buen número de ejemplares en los puertos que tocaba, contribuyendo a difundirlo por el mundo.



¿Fue "La morocha" el primer tango conocido en el exterior del país? Confesamos no poder develar la incógnita y sería deseable que alguien pudiese hacerlo aportando, claro está, pruebas que aparezcan aceptables.



La difusión lograda por "El choclo", cuya aparición fue anterior, inclinaría las probabilidades en su favor; alguna conjetura hemos leído al respecto, pero en verdad nuestra duda y la de muchos persiste.



Notorio es que Saborído fue un descollante bailarín de tangos a cuya enseñanza se dedicó desde una academia ubicada en nuestra ciudad, según Héctor y Luis J. Bates, en pleno barrio norte, Cerrito 1070.



Su popularidad como pianista y compositor se amplió con su nombradía como profesor de baile; la referida entrevista al semanario Caras y Caretas nos entera de sus actividades como tal en París y que extractamos por considerar de interés:



«La marquesa de Reské, viuda del famoso tenor Jean Reské, deseaba difundir el tango argentino entre los franceses. Corría 1911 y acepté tan formal invitación; ya en París, me dediqué al principio a la enseñanza musical del tango, a fin de que se ejecutara debidamente. Como disponía de tiempo y advertí real interés entre las personas de la sociedad, les dicté lecciones de baile.

Cierta noche que en el palacio de la marquesa se celebraba una recepción organicé, con el beneplácito de la concurrencia, un pericón cuyas figuras atrajeron a todos y fueron muy aplaudidas.

En otra ocasión se me designó árbitro para demostrar que la furlana no era más decente que el tango; la discrepancia llegó a reflejarse en las crónicas periodísticas y el diario católico "Le Gaulois" concluyó calificando al tango como danza bella y graciosa.

Luego impuso mi regreso a Buenos Aires el estallido de la guerra.»



Se inicia en su vida desde aquel momento un orden de actividades diferente, el pianista, el compositor y el profesor de baile son ya del pasado, se convierte Saborido en un integrante más de la administración pública.



Evocaría en melancólica sucesión su época de violinista junto al "negro" Lorenzo y su guitarra y Benito Masset con su flauta; trío que supo actuar en el palermitano Tarana. "La morocha" esparcida a los cuatro vientos y allende los mares; luego "Felicia", al que consideraba el más tango de sus tangos.



Y tras los pasos de aquellos embajadores, Ángel Villoldo y los Gobbi que allá en Europa dieran a conocer nuestra música popular; viajó este rioplatense con triple diploma: pianista, compositor y bailarin.



Ese desempeño cumplido en tareas oficinescas no significaba haber agotado su inspiración, ésta se hallaba latente y en cualquier momento volvería a manifestarse. Así lo comprueba su reaparición en 1932 junto a Ernesto Ponzio, Juan Carlos Bazán y José Luis Padula entre otros en el teatro Nacional.



Posteriormente demostró su afán tendiente a hacer resurgir al tango, presentándose al frente de veteranas figuras musicales por la emisora LS6 Radio del Pueblo.



En noviembre de 1939 un agudo periodista nos lo describe así:



«Saborido cuenta 62 años gallardos y ágiles. Propenso a la obesidad, dueño de complexión recia y musculosa, estatura regular. Calvicie y canicie han entrado en su cabellera, cuando el ceño se acentúa parece más adusto, estalla en sus ojos una chispa de alegría y la línea jocunda de su labio sensual nos enfrentan a un hombre franco y de buen humor. Su estampa insinúa al ser que su cruzar por el placer sin dársele demasiado. Sus ejecuciones al piano poseían ritmo y cadencia, el sabor típicamente rezongón y sinuoso del tango. Surgen de las cuerdas vibradas al teclado por mano experta, tangos cuyo legítimo carácter no puede ser superado, porque el ambiente que lo inspiró... ¡ya no existe!»



Residía en Villa Devoto, San Nicolás 4541, ya fallecida su esposa Urbana Nicasia Ruiz; constituía su hija Rosario todo su afecto familiar y a la misma dedicó su tango último, titulado "Rosario".



Su última composición edítada se trata del vals "Dora".



Saborido prosiguió desempeñando tareas administrativas en la intendencia del Ministerio de Guerra, sita en Piedras 147, allí mismo, a las 8.35 horas del 19 de setiembre de 1941, falleció víctima de un síncope cardíaco. Desde las columnas de Crítica, Carlos de la Púa reflejó en su decir porteño el homenaje que se leerá seguidamente:



«... murió el famoso compositor de tangos de la guardia vieja Enrique Saborido, autor de infinidad de obras de gran éxito, cuyos compases ya lejanos brillaron con fulgores propios en la época de oro de nuestra música popular. Por eso podemos asegurar que mientras quede en los patios del arrabal de Buenos Aires una maceta humilde de malvones o claveles cuidados con cariño por cualquiera de esas muchachas de nuestro suburbio, vivirá también generoso y renovado el recuerdo sencillo y cordial de aquella "Morocha argentina" que hace muchos años Enrique Saborido llevó del brazo de su talento a pasearla orgulloso por el mundo.»



Acaso el éxito logrado en todo el mundo por "La morocha" y el no menos inolvidable "Felicia", impidiera que su restante obra conquistara mayor popularidad. Diríase que se hallan destinados al olvido títulos como: "El Pochocho", "Berlina de novios", "Don Paco", "El señor Leiva", "Mosca brava", "Coraceros del 9º", "Pegué la vuelta", "Ingratitud", "La hija de la morocha", "Caras y Caretas", "Papas fritas á Federación", "Ortensia", "Q'acés de noche", "Boteshare", "Prendé la vela", "Martín", "Reclutamiento", "El cantor del callejón" (letra inclusive), "Al otro lado del arroyo", "Queja gaucha", "Náufragos", "Angustia", "Metele Catriel que es polka" (polca), "Baquiano pa elegir", "Caña quemada", "Fierro viejo", "Que sea feliz", "Rezongos postreros", "Caridad" (vals), "Reliquia santa" (vals), y "Mi soberana" (zamba).





Publicado en el libro: "Evocación del Tango", de Juan Silbido, Buenos Aires, 1964.

fuente: TODOTANGO.
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viernes, 13 de septiembre de 2013

-TITO LUSIARDO, ACTOR Y BAILARIN

Un día como hoy... 13 de septiembre.... pero de 1896... nacía
TITO LUSIARDO.
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Semblanza de HECTOR ANGEL BENEDETTI
publicada en la página webb TODOTANGO
Petróleo
BAILARIN DE TANGO, ACTOR
13 de septiembre de 1896 - 25 de junio de 1982
Nombre real: César Lusiardo

He aquí el caso de un amigo real de Carlos Gardel. Vale la aclaración, y no porque el cantor no los tuviera de verdad, sino porque después de su fallecimiento se adjudicaron tal condición muchos que simplemente lo habían conocido y tratado, sin profundizar más allá de alguna charla circunstancial (y a menudo, ni siquiera eso). Amigos fueron Deferrari, Laurent, Maschio, Alippi, Guibourg... y Tito Lusiardo.

No obstante ser un prototipo del porteño, había nacido en El Ferrol, sobre la orilla septentrional de la ría de Betanzos, en La Coruña. Algún motivo fomentado por el propio Lusiardo (quizá la necesidad de reforzar su imagen paradigmática de hombre de tango, en el sentido más amplio de la frase) llevó a que se lo creyera nacido en Buenos Aires, en el barrio de San Telmo, y así fue transmitido en algunos textos (Nota de la dirección: Resulta curioso, pero el equivocado es Benedetti, ver nota de Eduardo Visconti). Lo cierto es que ya desde muy pequeño vivía en esta zona, y que fue en sus patios de conventillo donde aprendió sus primeros pasos de baile, que le darían tanta fama años después.
 
Una anécdota de su adolescencia cuenta que hizo lo imposible por estar cerca de Isabel (María Isabel Francisca de Asís de Borbón), infanta de España y dos veces princesa de Asturias, cuando ésta visitó la Argentina en representación del gobierno español con motivo de los festejos del Centenario de 1810; Lusiardo, que no deseaba perderse la ocasión, consiguió un lugar llevándole la cola del vestido.
 
Atraído por el ambiente artístico de la época, y muy seguro de su vocación de actor, consiguió vincularse al medio cuando ingresó como utilero del Teatro Nacional. Este puesto, ofrecido por el empresario Pascual Carcavallo, consistió al principio sólo en acarrear enseres (Lusiardo afirmaba haber acomodado las sillas para algunas actuaciones del dúo Gardel-Razzano); en 1918 ya tuvo ocasión de compartir escenario en "El cabaret", obra de Pacheco, para la que el actor Luis Vittone debió prestarle su propio smoking. Lusiardo apareció bailando un tango junto a Concepción Sánchez.

Su primer gran éxito en las tablas lo consiguió en un papel de "Tu cuna fue un conventillo", de Alberto Vaccarezza. Luego vendría un sinfín de actuaciones ("El conventillo de la Paloma", "Al tango hay que saberlo bailar", "Mujercitas de lujo") junto a las grandes compañías de la época, como la que encabezaban Enrique Muiño y Elías Alippi; también tendría una permanente presencia en los teatros de revistas. A lo largo de su carrera trabajó junto a nombres destacados como Francisco Álvarez, Olinda Bozán, Gregorio Ciccarelli, Pierina Dealessi, César Fiaschi, Vicente Forastieri, Gloria Guzmán y muchos otros.
 
En 1930 contrajo nupcias con la actriz Delia Codebó, iniciada en el teatro y que aparecería en varios films entre 1936 y 1939. De este matrimonio nació una hija.
 
Lusiardo fue convocado nuevamente por Carcavallo en 1933 para cubrir algunos roles en la obra "De Gabino a Gardel" (Crónica cómica de la canción nacional a través de los años), de Ivo Pelay, estrenada el 23 de marzo. Como actor y bailarín aparecía en el primer, segundo y sexto cuadro (también en el tercero, junto a toda la compañía); y si bien no todas las críticas fueron favorables por lo endeble de la puesta, casi todos los medios destacaron sus intervenciones, además del cierre a cargo del propio Gardel.

 Ese mismo año ingresa a la cinematografía local, en la que fue la segunda producción de la empresa Argentina Sono Film: "Dancing" (dir.: Luis Moglia Barth), basada en la obra teatral homónima. En este film, del que no parecen haber sobrevivido copias, podía verse a Lusiardo junto a estrellas como Arturo García Buhr, Amanda Ledesma, Alicia Vignoli, Alicia Barrié, Severo Fernández, Pedro Quartucci, Héctor Quintanilla, Amelia Bence y Rosa Catá, además de la orquesta típica de Roberto Firpo, la "jazz" de René Cóspito y el conjunto Los de la Raza. Fue estrenado el 9 de noviembre en el Teatro Porteño.

Un año después protagonizó "Ídolos de la radio" (dir.: Eduardo Morera), en la que a pesar de lo endeble del libro y la torpeza con que fue rodado, pudo salir relativamente airoso. Es verdad que todo el tiempo pareciera estar al servicio de una comicidad que no llega, pero por suerte el interés de la película es otro: se trata de un desfile de las estrellas radiofónicas de entonces, encabezado por Ada Falcón, Ignacio Corsini, Pablo Osvaldo Valle, Francisco Canaro, el Trío Gedeón, Tita Merello, Ernesto Famá, Los Bohemios, Fred y Leo, y unos cuantos más, asistidos por actores de teatro como Lusiardo y Olinda Bozán. Tras su estreno en el cine Monumental, el 24 de octubre de 1934, la crítica señaló precisamente la buena participación de estos últimos.
 
Afianzada su amistad con Gardel, éste lo llamó a su lado para que apareciese en dos películas rodadas en Long Island, EE.UU. Con el tiempo se convirtieron en las dos actuaciones más recordadas de Lusiardo, y la imagen de ambos, actor y cantante, quedaría fija para siempre en la memoria del tango.
 
El primero de estos títulos fue "El día que me quieras" (dir.: John Reinhardt), rodado en enero de 1935. Lusiardo, interpretando a Rocamora, compuso a la perfección el rol de un entrañable compañero de correrías de Julio Argüelles/Julio Quiroga (Gardel), e incluso en una secuencia canta a trío con éste y Saturnino (Manuel Peluffo) el vals "Suerte negra", escrito especialmente para el film por Gardel y Le Pera. La simpatía natural de Lusiardo conquista enseguida al espectador. Cuando el acto termina arruinado por su ataque de hipo, pasa convincentemente de lo grotesco a lo dramático; e igual solvencia demuestra más adelante cuando no tiene fuerzas suficientes para comunicarle a Argüelles/Quiroga que su esposa, Margarita (Rosita Moreno), ha muerto.
 
El segundo fue "Tango Bar" (dir.: John Reinhardt), producido un mes después. Aquí Lusiardo hace de Juan Carlos Puccini, incondicional amigo de Ricardo Fuentes (Gardel), al punto de acompañarlo a Europa... viajando como polizón en el mismo barco. 
El personaje ideado para Lusiardo es más sólido que el de "El día que me quieras" (y debe reconocerse que el propio guión del film es superior), y supo aprovecharlo desplegando toda su gama de recursos expresivos. Su presentación ante el capitán del buque (José Luis Tortosa) es sencillamente inolvidable, a la vez que refleja al típico "porteño vivo" que se cree capaz de salir indemne de cualquier entuerto. Por ejemplo, al no tener argumentos para defenderse y librarse de la prisión, apela a su prosapia y con gesto "canchero" busca comprensión diciendo: "-Capitán... ¿un Puccini preso...?". Imposible no solidarizarse con el caradura.
 
Pero la trágica muerte de Gardel, que pesó mucho en el sentimiento de Lusiardo, puso prematuramente un punto final en aquello que prometía ser una dupla cinematográfica, ya que el actor encajaba a la perfección como partenaire del cantante.
De nuevo en los estudios argentinos, actuó en cerca de cuarenta películas entre 1936 y 1969. Sería ocioso mencionarlas a todas; basta con un inventario de sus papeles más destacados, que fueron los que hizo en "La muchachada de a bordo" (Manuel Romero, 1936); "Tres anclados en París" (Manuel Romero, 1938); "Jettatore" (Luis Bayón Herrera, 1938); "El sobretodo de Céspedes" (Leopoldo Torres Ríos, 1939); "Un señor mucamo" (Enrique Santos Discépolo, 1940); "El mozo número 13" (Leopoldo Torres Ríos, 1941); "El fabricante de estrellas" (Manuel Romero, 1943); "La calle Corrientes" (Manuel Romero, 1943); "Con la música en el alma" (Luis Bayón Herrera, 1951); y "El cartero" (Homero Cárpena, 1954).
 
Lusiardo apareció en algunos films de homenaje al Zorzal, como "La historia del tango", "El morocho del Abasto" y "Carlos Gardel: historia de un ídolo"; así como también repitió papeles en la versión de 1967 de "La muchachada de a bordo" y en la de 1969 de "El día que me quieras"; dos "remakes" innecesarias que se convertirían, curiosamente, en sus últimas intervenciones en la pantalla grande. Y todo un récord, al hacer el mismo personaje con casi treinta y cinco años de diferencia.
 
Siempre presente en el teatro, en su extraordinaria condición de actor y bailarín de tangos, tuvo por parejas de baile a Tita Merello, Olinda Bozán y Beba Bidart. Había desarrollado un estilo muy particular de caminar sobre la pista, que era la delicia de los espectadores. Su última gran demostración la hizo en un espectáculo junto a la orquesta de Mariano Mores.
 
En marzo de 1977, estando como invitado en el programa "Grandes valores del tango", lo atacó una hemiplejía de la que nunca se recuperó. En junio se 1982 falleció en el Sanatorio Evangélico. Sus restos fueron velados en el hall del Teatro Presidente Alvear y hoy reposan en el Cementerio del Oeste. El coche fúnebre que lo llevó hasta su morada final, mientras lo cubrían de flores, llevaba en su luneta trasera el retrato de su gran amigo Carlos Gardel.

fuente: TODOTANGO.
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-TITO LUSIARDO, ACTOR BAILARIN

Un día como hoy... 13 de septiembre... pero de 1896... nacía
TITO LUSIARDO.
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BAILARIN DE TANGO, ACTOR
Y AMIGO DE CARLOS GARDEL

En este blog, EL BOLICHO, hemos publicado una biografía de este actor y bailarin, TITO LUSIARDO, el día 13 de septiembre de 2012.


Y también lo hemos recordado el día que corresponde a su partida:


miércoles, 14 de agosto de 2013

MIGUEL BUCINO, COMPOSITOR

MIGUEL BUCINO.
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14 de agosto de 1905 - 15 de diciembre de 1973
Nombre completo: Bucino, Miguel Eusebio
Seudónimo: Alberto A. Buci
BAILARIN, COMPOSITOR


Tocaba el bandoneón y aún no había cumplido los 18 años cuando ingresó, en 1923, a la orquesta de Francisco Canaro quien, después de cuatro o cinco actuaciones, lo desechó por malo, induciéndolo hacia la danza pues tenía hacia ella la vocación natural que se necesita para llegar a la meta de lo que se propone todo ser que quiere alcanzarla.

Debutó como profesional en 1925 en el Teatro Maipo y luego de bailar en numerosos lugares va con Julio De Caro al Brasil en 1927. Al año siguiente realiza una "tournée" por el interior de la república con el espectáculo "Su

Majestad El Tango" cuyas principales cabezas eran Pedro Maffia, Libertad Lamarque y Juan Sarcione.

Fue el primero que bailó el tango en el Teatro Colón durante los espectáculos de la actriz criolla Orfilia Rico en 1929 y en 1931 fue a Europa con la compañía revisteril de Bayón Herrera y Manuel Romero, actuando en Madrid y París. A su regreso intervino en la cinta de los citados comediógrafos "Noches de Buenos Aires" e intervino en casi todas las temporadas que hicieron Francisco Canaro e Ivo Pelay con sus comedias musicales, si no lo hacía en Buenos Aires, sí cuando iban al interior o Montevideo.

En sus veinte años de bailarín profesional enseñó a bailar nuestro tango a personalidades como los príncipes Humberto de Saboya y Eduardo de Windsor, y artistas de la talla de Ramón Novarro, José Mojica, Jorge Negrete y Ann Sheridan.

Se retiró de los tablados en 1942, luego de actuar también en Puerto Rico, México, etc.

Si fracasó como ejecutante en cambio sobresalió como compositor, registrando de sesenta a setenta obras, en cuya mayoría se cuentan tangos: "Pa' que bronquen", es el primero y de fines de 1926; "Mina bacana", "Ya va pa' un mes", "No va más", "Una carta", "¡Que me quiten lo bailao!", "Bailarín compadrito", "El corazón me engañó", "Decile que vuelva", "Sentimiento de calavera", "Amarroto", "Lo pasao pasó", "Y siempre la misma historia", "Café de barrio", "Guitarra", "Pelirroja", "Vine a verte", "Tedio", "Olvidame", el vals "Cuatro palabras" y las hermosas milongas "Mucho... mucho", "Milonga del corazón", "La mañana", "El viento me cuenta cosas", "Para que lo oigan". Como se ve, los hay de gran resonancia popular.

A Carlos Gardel lo conoció en 1925 en el hipódromo de Palermo estando en el "paddock" con Canaro, Razzano y otros, mandándolo desde ese día a sacar los boletos cada vez que se encontraban en reunión de carreras. ("Me tenía para los mandados, como a los chicos", dijo.)

Su tango "Bailarín compadrito" lo entregó a Razzano para que lo aprobara y a su vez lo entregara a Gardel pero aquél lo rechazó. Se lo llevó entonces a Mario Pardo, éste, una noche que actuaba Gardel en el Cine Suipacha, fue a visitarlo a su camarín improvisó con sus guitarristas algunas cosas, entre ellas dicho tango que despertó la curiosidad del gran Carlitos que se interesó por el mismo grabándolo posteriormente y blasfemando contra su ex compañero de dúo, al enterarse del rechazo que del mismo había hecho.

Bucino nació en Buenos Aires (San Cristóbal) el 14 de agosto de 1905 y falleció allí el 15 de diciembre de 1973.

fuente: TODOTANGO.
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miércoles, 7 de agosto de 2013

MIGUEL ANGEL ZOTTO, BAILARIN DE TANGO

Un día como hoy... 7 de agosto... pero de 1958... nacía
MIGUEL ANGEL ZOTTO.
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Miguel Ángel Zotto
BAILARIN, COREÓGRAFO, DIRECTOR, EMPRESARIO

7 de agosto de 1958
 
"MIGUEL ANGEL ZOTTO, MULTIFACÉTICO Y CREATIVO"
Nota de LAURA FALCOFF
Publicado en el diario Clarín, el 14 de enero de 2011.
publicada en la página webb TODOTANGO
con comentario inicial y final de NESTOR PINSON
Bailate un tango Zotto! Dan ganas de decirle cuando durante el poco tiempo que desemboca en nuestra ciudad lo cruzamos por la avenida Corrientes. Desconocido para quienes lo han visto en el escenario, porque es un muchacho más, con una remera manga corta del color que haya encontrado y el pelo suelto, nada de peinada a lo Gardel, negro y brillante, ni smoking ni zapatos de charol, siempre a paso ligero.




Uno supone que corre a un ensayo o por algo necesario para la función de la noche, todo trabajo y seriedad. Y, durante la representación, allí sí, allí dan ganas de gritarle: ¡Bailate un tango, Carlitos! O lo que es lo mismo, Zotto, porque en ese momento es igual. Y resaltan los aplausos del público. Aquí, como en todos los rincones del mundo que lleva recorridos.
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-Zotto, acabás de estrenar tu espectáculo “Puro tango”, ¿Cómo te llegó la idea de esta nueva propuesta?



«Hace 26 años, entrevisté a Petróleo -famoso bailarín fallecido en 1995- con mi primera cámara de video, ya había filmado a otros milongueros. Fue en un mes de enero y fui a visitarlo en la pensión en que vivía. Y así transcurrieron con alguna intermitencia dos años.



«Quería saber sobre la historia del baile del tango. No lo filmé bailando, apenas me mostraba algunos pasos. Lo más importante eran sus relatos de cómo bailaba cada personaje; cuándo, dónde y quiénes habían creado determinadas figuras. Petróleo vio bailar a todos ya que había nacido en 1911 y empezó con el tango cuando tenía no más de diez años. Vio a El Negro Navarro, contemporáneo de El Cachafaz, que había sido alumno de Pedrín de San Telmo, el primer bailarín de tango.



«Al Cachafaz lo vio con todas las compañeras que tuvo y también a Méndez, el mejor de los años 30. En el 40 el más importante fue El Vasco Orradre, íntimo amigo suyo y bailarín de Juan D’Arienzo, quien aparte de su orquesta también tenía bailarines. El Vasco inventó el contrapaso y revolucionó todo.



«A fines de esa década, con otras orquestas y otras necesidades de movimiento, se juntaron algunos muchachos que se dijeron: “Estamos bailando igual que hace veinte años, tenemos que inventar algo”. Y fue así que a Cacho Lavandina se le ocurrió que la mujer, en vez de caminar, girase alrededor del hombre. Estos tipos inventaron los giros, los enrosques, los ganchos. Se juntaban entre hombres para inventar pasos y practicar.



«Petróleo era de Monte Castro, barrio chiquito de Villa Luro al norte, Lavandina de Villa Urquiza.



«Encontré algunas cosas que había escrito Petróleo, donde contaba que una vez, en el treinta y pico, había organizado una milonga donde se le ocurrió dar un premio a los bailarines más destacados. Una de las artistas que quiso premiar fue a María Ruanova, primera figura del ballet del Teatro Colón. Él iba siempre a las funciones de ballet. Entre tantos había visto a Oscar Araiz en sus comienzos.



«Petróleo no era bailarín profesional, vivía de su trabajo como empleado de banco y dirigía la revista de ese banco, donde todos los meses escribía un artículo sobre tango.»
 

Zotto y Daiana Guspero



-¿Cómo llegaste desde Petróleo hasta tu nuevo espectáculo?



«Después de muchos años de enseñar a bailar, sobre todo en Europa, descubro que el baile en la mujer tiene un leitmotiv: la figura del ocho. En todo el desarrollo del tango en todos los estilos el primer movimiento es el ocho. La pregunta que me hice entonces fue: ¿Cómo explicarle a la gente que con el ocho la UNESCO declaró al tango patrimonio de la humanidad? Porque es el movimiento madre. En todas las combinaciones de pasos lo que los alumnos no aprenden, por lo menos en Europa, es la marca del ocho. La gente podría bailar más si aprendieran ese abc de una manera sencilla. Cuando le pregunté a Petróleo (1985): ¿No le parece que se podría codificar la enseñanza del baile para que a la gente le resulte más fácil? Él me contestó: “Habría que tomar el ocho como pilar”. En ese momento no entendí. Tuvieron que pasar veinticinco años y me metí tanto en el asunto que me llevó hasta la numerología.



«El ocho es el símbolo del infinito. En la numerología los números pares son femeninos, y la figura del ocho en el tango la hace la mujer, no el hombre. El ocho es la guitarra, es la silueta de la mujer. Mirá lo que ocurrió. Empiezo a escribir un guión para el espectáculo con una serie de cuadros numerados y uno de los cuadros está dedicado a mi hermano Osvaldo; después me doy cuenta que es el cuadro número ocho».



-¿Usaste el material que habías grabado para este espectáculo?



«Sí. Se trata de una compaginación, por ejemplo, hago una coreografía copiada de El Cachafaz, bailo como Los Méndez y pongo una escena sobre lo que Petróleo me contaba de las academias de baile. La primera parte del espectáculo está inspirada en estas figuras legendarias del tango. También proyecto imágenes. Una escena transcurre en el recordado Palermo Palace y la voz de Petróleo va enumerando los personajes que representamos los bailarines del elenco y yo. “Rafael, El Rey de la Raspada”, o un tipo de Almagro al que le decían La Biblia, porque tenía el registro mental de todos los pasos y figuras.



«Todos se respetaban y, cuando alguno hacía una exhibición los otros iban a verlo. Pero entre ellos también había pica. Cuando yo empecé a hacer las grabaciones, cada milonguero me decía que él había inventado todo. Ninguno había tenido maestro. Hasta que me encontré con Petróleo y con Antonio Todaro, quienes no hablaban mal de nadie y reconocían de quien habían aprendido. Pero es cierto que todos, se preocupaban por tener algo propio, un estilo personal».



-¿Por qué se llama Puro Tango?



«Porque es verdaderamente tango. No hay nada de Piazzolla y terminamos con Pugliese. Claro, en ciertas escenas algunas parejas hacen algunas cosas más estilizadas. Esta primera parte, en la que evoco todo lo que te conté, es prácticamente una introducción en la que termino diciéndole al público: “Gracias a toda esta gente hoy el tango se está bailando en el mundo”.
 
Zoto Puro Tango 

Zoto Puro Tango

Zotto y Daiana en "Puro tango"



«Hay un homenaje a mi hermano, en el que participa Giselle, que fue su última pareja. Y en los otros cuadros, o se cuenta una pequeña historia o son coreografías puras. Pero es tango tango. Un número importante es con Daiana, que usa un vestido que se convierte en telón; muy interesante, pero que me está costando un trabajo tremendo.



«Toda la responsabilidad del espectáculo es sólo mía. Siempre lo hice así. Me es muy difícil trabajar con otras personas. Durante las giras me aparecen las ideas y las voy dibujando, la luz que voy a usar también. Cuando llego a Buenos Aires ya tengo casi todas las cosas resueltas. Tengo colaboradores, claro, pero casi todo pasa por mí.



«En las giras no hago ninguna adaptación, al contrario. Quiero que conozcan quién es cada uno de los personajes tal cual son, los nombro en italiano. La gente no va a entender nada, pero aquí tampoco van a entender nada. No importa, estarán Rafael, La Biblia, Petróleo y los otros. Estará la esencia del tango.



Publicado en el diario Clarín, el 14 de enero de 2011.



Zotto nació en Vicente López, provincia de Buenos Aires, ciudad pegada a la Capital por el norte. Es nieto e hijo de bailarines de tango. Comenzó de niño en su casa y de adolescente fue visitando los salones tradicionales de baile.



En su desarrollo hubo varios personajes, pero a los 17 años recaló en Los Dinzel, el matrimonio eterno en la vida y en el baile. Con Rodolfo Dinzel, estudió con intensidad durante seis años. Él lo propuso como profesor en la Universidad de Belgrano.



En 1985, ya profesional, formó pareja con Milena Plebs, que proviene del ballet clásico. Actuaron en “Michelángelo”, en un espectáculo, “Jazmines”, cuya puesta era de Ana María Stekelman. A partir de entonces, llegaron las primeras giras, el momento de dictar seminarios diversos, incluso a los bailarines del Teatro Colón.



La pareja participó en el exitoso espectáculo, “Tango Argentino”, que recorrió 56 ciudades de Norteamérica y Europa. En 1988, se independizaron y crearon la compañía “Tango por dos”, título de su primer show, presentado primero en Argentina y luego en el mundo. Después, “Perfumes de tango”.

En 1991, hacen la puesta en escena -en la Ópera de Houston (Texas)-, de la operita de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer, “María de Buenos Aires”, guardándose para él uno de los roles principales. Una nueva obra en 1997: “Una noche de tango”. En el año 2000, “Dos por Dos”, tango sinfónico. En 2003, “Tangos en la Cruz del Sur”, que al año siguiente, tras una adaptación, fue presentado en Italia como: “Tangos: Una leyenda”. Finalmente, por asuntos personales, Zotto y Plebs se separaron, siendo su actual pareja Daiana Guspero.

fuente: TODOTANGO.
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viernes, 2 de agosto de 2013

-RECORDAMOS A VIRULAZO, BAILARIN

Un día como hoy....2 de agosto.... pero de 1990...
fallecía el bailarín de tango, VIRULAZO.
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BAILARIN DE TANGO.
10 de octubre de 1926 - 2 de agosto de 1990
Nombre verdadero: Jorge Martín Orcaizaguirre


Nota:
En este blog, EL BOLICHO, se ha publicado la biografía del bailarín VIRULAZO, el día 10 de octubre de 2012, para quien desee leerla,
y hay un par de videos para verlo bailar.
Muchas gracias. 

lunes, 25 de febrero de 2013

SANTIAGO ADAMINI, AUTOR

SANTIAGO ADAMINI.
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Del Greco, Orlando: Carlos Gardel y los autores de sus canciones,
Akian Ediciones, Buenos Aires 1990.

25 de febrero de 1895 - 21 de abril de 1969
Nombre completo: Adamini, Santiago Luis D.
Seudónimo: Tito Adam

POETA, GUITARRERO, BAILARIN, AUTOR.
Compañero de Benito Bianquet (El Cachafaz) por más de quince años y muy buen bailarín de tango, aunque sin las dotes de su gran amigo, amenizó con él muchas noches porteñas de aquel pasado inolvidable de la danza y la música popular de Buenos Aires.
Por el tiempo de esas andanzas fue que conoció a Carlos Gardel, con quien, al correr del tiempo, supo cenar a veces en el restaurante de Yiyo, en el mismo barrio del Abasto, situado en la calle Guardia Vieja. En una de aquellas cenas le ofreció, entre cinco o seis obras más, el tango "Tras cartón" para su repertorio. Estaban presentes El Cachafaz y Anselmo Aieta, autor de su música, y de común acuerdo decidieron que figurara como perteneciente al famoso bailarín por estar pasando una mala situación financiera y se procurara unos pesos con la grabación que haría Gardel de ese tango; por eso y nada más apareció "Tras cartón" con el nombre de Benito Bianquet. Era 1929, el mejor año que tuvo el tango en su historia.
Su primera canción fue el tango "Picaneando", del año 1921, con música de José Servidio y siguiéronle cien más, entre los cuales se cuentan éxitos como "Trasnochando", "Señores yo soy del centro", "Para mí lo mismo da", "Barrio Norte", "Cachafaz", "Aléjate de mí", "Mirta", "Despedida de soltero", "Tu suerte", "El cocherito", "A las 7 en el café", con músicas de reputados compositores: Armando Baliotti, Ángel D'Agostino, Alfredo Attadía, etc.
Fue presidente de S.A.D.A.I.C. (Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música) en una época tumultuosa, en tres períodos sucesivos.
Dirigió desde 1929 a 1946 la revista Vida Actual y años después las casas de discos fonográficos Pampa y Odeon.
Cuando la llegada de los restos de Carlos Gardel a principios de 1936, dijo, entre otras cosas, en Vida Actual, número 37, de febrero de ese año: «Se renovaron las exteriorizaciones de profundo pesar con que fue recibida por todo nuestro pueblo la noticia del trágico fallecimiento del primero de los cantores criollos. Y es que en la historia de nuestra música popular la figura de Gardel se ha destacado con relieves tan vigorosos que ella siempre estuvo asociada a las más sentidas expresiones del cantar de todos. No era solamente del mundo de su hermosa voz emocionada, el matiz que revivía en cada instante en las gentes las notas de la última cadencia: era también la evolución de su extraordinaria simpatía personal. Esa irradiación de emoción y simpatía personal que el cantor ponía en cada una de sus interpretaciones llegaba incontenible al corazón».
Adamini nació en Buenos Aires (Palermo) el 25 de febrero de 1895 y allí falleció (Villa Pueyrredón) el 21 de abril de 1969.

Del Greco, Orlando: Carlos Gardel y los autores de sus canciones,
Akian Ediciones, Buenos Aires 1990.
fuente: TODOTANGO. 
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                      TRAS CARTON.
                     ANGEL VARGAS - ARMANDO LACAVA
        
         SEÑORES YO SOY DEL CENTRO- ANGEL VARGAS