martes, 16 de diciembre de 2014

EUGENIO MANDRINI, UNA PALABRA QUE EMPIEZA CON A



Una palabra que empieza con A
Eugenio Mandrini

Esos que de noche ven demasiado con el oído: los asustados
Esos que por órdenes, por fracasos, por hastío, agachan
----la cabeza cada vez más, y uno se pregunta ¿querrán
----morderse el corazón?
Esos que pueden vivir sin mí del mismo modo que yo
----(a veces) no puedo vivir sin sus muertes
Esos que se acuestan con una servilleta al cuello para soñar
----con la Primera Cena: los desmigajados, los convidados a nunca
Esos que mudan los paquetes de la sangre a un carro y se
----golpean los huesos con las coces de un caballo, para que arren
Esos que llevan los roperos al mar y regresan desnudos: los
----ilusos vírgenes
Esos que no pueden dormir porque al despertar oyen relojes
----atrasados: tic-crac tic-crac
Esos que miran caer los contoneos de una hoja de otoño
----y piensan en la devoradora tristeza antes que en los
----bosques del amor
Esos que leyeron el poema de Eluard, juzgaron que faltaba
----oscuridad de aljibe o chillido de desesperación allí, y
----se ponen a nombrar la libertad con un dedo de fuego
----sobre una mole de hielo
Esos que han gastado su último manjar de tabaco y elaboran
----sus propios humos con polvo de diente rechinado
Esos que a pedacitos se cortan las arrugas con tijeras
----porque han visto su respiración perder velocidad
----en los azotes del espejo
Esos que cierran las ventanas temerosos de morir ahogados
----por el polvo que levantan las banderas cuando soplan
----en las calles, y después, arrepentidos, se muerden
----las lágrimas
Esos que dan sus puños solo frente a un momólogo, pero
----secretamente cuentan los abrazos que guardan
Esos que no sobornan a la poesía para que cante como un
----fantasma de oro, sino que la sumergen en lava para que
----explote y aturda con sus silencios al reino de los
----sordos; los mismos que la llevan a que espante a las
----fieras congregadas en las fiestas dominicales y asalte
----los candados que guardan a la inhallable mujer de Dios
Esos que se echan a vivir, sin equipaje, en andenes
----desolados, para saber si después del último tren, bajo
----la noche lustrada por las viejas y empecinadas estrellas,
----volverá a pasar la lluvia con sus latidos de añorado
----corazón: los melancólicos, los del hollín en un ojo,
----los boquiabiertos que tejen la paciencia con sus barbas
Esos que bañan sus lenguas en jugos de pólvora y las
----caricias en océanos de lija, y luego salen a cortejar
----a la muerte, a demorarla
En fin, los trapecistas que hacen reir a los pájaros,
----los suicidas que mueren centenarios en la cama
Para ellos los tesoros
----desenterrados por los locos que cavan en el aire,
----mi almohada de cuero de mortero que hace de pesadillas
----polvo, y en especial una palabra que empieza con A.


Esta antología de poemas, es sólo una colección mínima, donde el lenguaje poético aparece, sucede, como evidencia de lo inasible de lo poético.
Es imposible encasillar en fórmulas, lo que de sí se afirma en su naturaleza de desestructuración del lenguaje, esa libertad del poeta ante la palabra, libertad no caótica, sino la que proviene del deseo por ordenar algo nuevo.
No habría novedad creativa si no fuese por los sanos disidentes de la palabra (o los revulsivos en cualquier ámbito), que luchan contra sus propias estructuras que fijan estereotipos y contra todo deterioro de lo vital que aún habita lo humano.

Antología de poemas con poesía  Gema.com.ar

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