martes, 16 de diciembre de 2014

EUGENIO MANDRINI, EL MAGO



EL MAGO

Soy el truco.
Soy lo imposible.

Soy un trébol que detiene el salto del tigre.
Un fósforo del que brota un jardín por cada sombra rota.
Un ahogado que sale del mar y danza triunfal sobre el oleaje.
Una ventana por donde pasa una visión del paraíso
cuyo fulgor no cabe en el sueño.
Un espejo donde la sorpresa admira sus dilatados ojos.
Una luz, en fin, en el ceniciento hastío.

Soy el truco.

Puedo llegar a engañar el tacto de ciegos
esconder la botella del pavor que sorbe la muerte
hacer parpadear un ojo de Dios o conmover su cama inmutable.

Soy lo imposible, ya lo dije.

Como el viento que viene de las hendijas de la antigüedad
y cruza sin opacar el aire,
como el estallido de un hombre y una mujer
entre las herrumbres de la noche,
o los deseos alcanzados y en una ráfaga perdidos,
soy también un instante.

Soy el truco.

Ahora, de pronto, fui.

Pero volveré a ser.

Eugenio Mandrini

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