DE CUANDO LA GUITARRA ERA UN VIENTO ACURRUCADO/ Mariano Pini
Para Jorge Giuliano
Era un viento acurrucado en lo imposible,
era un barrio al que se vuelve pero en vano,
era un corazón con pretensión de viento amargo,
¡ay, la guitarra!, ¡la guitarra!
Pero cuando ella se durmió en tus brazos,
ni te imaginás las cosas que soñó.
Y se
despertó mas linda,
mas cielo,
mas madera,
¡chamuyaba como hembra recostada en la canción!
Tal vez, desde la noche aquella
en que empezaste a sacudirla,
de su boca de jazmín o sudestada,
se le vienen cayendo de una las estrellas.
Por ese gusto tuyo, de puro hombre hecho de tantos,
buscando el beso de una hembra por las cuerdas,
de andar deshilachando mariposas en poemas
que encienden madrugadas cuando salen de tus labios.
Las viejas pesadumbres de almacenes en esquinas
le laten cuerpo adentro en su destino de madera,
y vos, con el cuchillo milagrero de tus manos,
con la navaja proletaria de tus uñas,
le sacas la chispa que el fuego nunca ha visto.
¡Ay, Jorge de los dioses y los diablos!,
Jorge de los vinos navegantes
que en los puertos del olvido malgastamos.
Hacéme una pirueta de volver en la guitarra,
cantá con esa voz tristona de aguacero,
hacéme creer, che, Jorge,
que cuando vos cantás
el barrio no ha cambiado,
que somos como entonces, que nada está distinto.
Sentáte en las orillas del abismo,
que si te vas o no ya es cosa de otro,
pa´que vuelvas en las cuerdas,
herido o vuelto flor.
(26 de diciembre de 2013
página facebook del poeta Mariano Pini)
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