LALO DE LOS SANTOS.
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Murió Lalo de los Santos, rosarino y canalla de ley
A los 44 años, víctima de cáncer, se fue el autor del
emblemático “Tema de Rosario”, y uno de los exponentes de la trova que, con
Baglietto a la cabeza, llegó a Buenos Aires a principios de los ’80.
Por Mariano Blejman
PAGINA 12
26-03-2001
”Quiero ser lo que para mí fueron Los Beatles, sin ninguna
pretensión: que mi música, sin rótulos ni géneros, llegue al corazón de la
gente”, solía decir Lalo de los Santos, creador del mítico “Tema de Rosario”.
Lalo falleció ayer, a los 44 años, víctima de cáncer. Su historia fue también
la historia de un sueño generacional, el que se apoderó de ese puñado de
artistas que patentaron la trova rosarina, un movimiento que desembarcó en el
Buenos Aires de los primeros 80, de la mano de Juan Carlos Baglietto, Fito
Páez, Rubén Goldín y Adrián Abonizio, entre otros. Su perfil artístico podría
sintetizarse a partir de sus fuentes musicales: fue un historiador
antropológico de Los Gatos desde su adolescencia, y le gustaba plantarse frente
a los demás como un ahijado artístico de Litto Nebbia, el primer rockero
rosarino exitoso.
Lalo tenía 12 años cuando –escapado del colegio– escuchó un
tema de Los Gatos que había compuesto Nebbia, allá por 1968. Era “Un día de
fiesta”, y el hecho de que lo pasaran por la radio lo animó a pensar que el
puñado de canciones que había compuesto también podía ser algún día objeto de
difusión. Desde 1973 perteneció al movimiento Amader (Ateneo de Músicos y
Amigos de Rosario), que nucleaba a grupos como Amalgama, donde estaba el Topo
Carbone, una especie de Tanguito rosarino, Nuevo Día de Jorge Fandermole, o El
Principio con Adrián Abonizio. En la Rosario de entonces todos los días se
armaba una banda. En 1976 surgió AMI, Asociación de Músicos Independientes,
liderado, entre otros, por el grupo Irreal, donde cantaba Baglietto.
Dieciocho años después, ya instalado en Buenos Aires, De los
Santos esperaba que sus canciones fueran para sus oyentes lo que, para él, era
“Yesterday” a los 14, “salvando las distancias”, solía decir. Llegó a editar
tres discos: El final de cada día (1984), Hay otro cielo (1987) y Canciones
rosarinas (1996), y además de ese emblemático “Tema de Rosario” fue creador de
muchas melodías versionadas por otros artistas y tarareadas por medio Rosario,
como “No te caigas campeón” o “Señales del alma”. Tocó con Baglietto, integró
la primera banda de Raúl Porchetto y fue compañero de Goldín, desde 1974, en la
legendaria banda Pablo el enterrador. También trabajó como arreglador de
Silvina Garré, y muchos artistas requirieron de sus servicios como sesionista,
desde Litto Nebbia hasta León Gieco, pasando por Fito Páez y el Cuarteto Zupay,
entre otros. Encaró un dúo con Abonizio y fue mentor de mil proyectos, pero el
que logró mayor trascendencia en los últimos años fue Rosarinos, que en 1997
compartió con Fandermole, Abonizio y Goldín, y que se tradujo en un disco y en
una excusa para tocar y tocar.
Era muy buen jugador de fútbol, y le gustaba ocupar la
posición de número cinco, al estilo del “centrojás” antiguo. Su pasión por
Rosario Central lo hizo participar en 1999 de un disco llamado Música para
canallas. Allí interpretaba un hermoso tema dedicado a Aldo Pedro Poy, “Vuela
Aldo, vuela”, un homenaje explícito al gol de “palomita” que el brillante
futbolista de Central le hiciera a Newell’s, en la semifinal del campeonato
nacional de 1971. Allí, en ese disco, puede asegurarse que Lalo cumplió uno de
sus sueños mayores: en la tapa se lo ve junto a Mario Alberto Kempes y Poy, con
la camiseta de Central. Y se los ve abrazados, en un gesto de triunfo
compartido, con los ojos bien despiertos.
PAGINA 12 26-03-2001
Por Mariano Blejman
SILVINA GARRÉ - LA CANCION DEL PINAR
LALO DE LOS SANTOS- AQUELLA NIÑA EN SOLEDAD

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