JOSE GABRIEL BROCHERO.
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Beato José Gabriel Brochero
Sacerdote diocesano
argentino.
El cura gauchoNacimiento 16 de marzo de 1840
Villa Santa Rosa, Departamento Río Primero, Córdoba, Argentina
Fallecimiento 26 de enero de 1914 (73 años)
Villa del Tránsito (hoy Villa Cura Brochero), Argentina
Venerado en la Iglesia católica, particularmente en Argentina e Italia.
Beatificación 14 de septiembre de 2013, durante el pontificado del papa Francisco
Festividad Desde su beatificación se lo celebra el 16 de marzo, por decisión del papa Francisco
Anteriormente, se lo celebraba el 26 de enero
José Gabriel del
Rosario Brochero (Villa Santa Rosa, 16 de marzo de 1840 – Villa del Tránsito,
26 de enero de 1914) fue un presbítero católico argentino, llamado popularmente
el cura gaucho.
El 4 de noviembre
de 1866 se ordenó sacerdote. Primero desempeñó su ministerio sacerdotal en la
catedral de Córdoba y fue prefecto de estudios del colegio seminario Nuestra
Señora de Loreto.
Ya en 1867, Brochero se destacó por su entrega en la
asistencia de los enfermos y moribundos de la epidemia de cólera que azotó a la
ciudad de Córdoba.
El 19 de noviembre de 1869 fue elegido vicario del departamento San Alberto, conocido hoy como el valle de Traslasierra, con sede en la localidad de Villa del Tránsito que a partir de 1916 llevaría su nombre. El valle de Traslasierra contaba entonces con unos 10 mil habitantes.
El 19 de noviembre de 1869 fue elegido vicario del departamento San Alberto, conocido hoy como el valle de Traslasierra, con sede en la localidad de Villa del Tránsito que a partir de 1916 llevaría su nombre. El valle de Traslasierra contaba entonces con unos 10 mil habitantes.
El 24 de
diciembre de 1869 partió de la ciudad de Córdoba para hacerse cargo del curato.
Allí, asumió como propias las necesidades de la gente. Con sus manos construyó
iglesias y capillas, levantó escuelas y abrió caminos entre las montañas,
animando a los pobladores a acompañarlo.
En su vejez el padre Brochero enfermó de lepra como resultado de convivir con enfermos que padecían esa enfermedad, compartiendo inclusive el mate con ellos. Por esa razón quedó sordo y ciego antes de morir, en 1914.
En su vejez el padre Brochero enfermó de lepra como resultado de convivir con enfermos que padecían esa enfermedad, compartiendo inclusive el mate con ellos. Por esa razón quedó sordo y ciego antes de morir, en 1914.
El proceso de
canonización se inició en la década de 1960. Fue declarado venerable por el
papa Juan Pablo II en 2004.
El 10 de mayo de 2012, una junta médica declaró que
la recuperación del niño Nicolás Flores, que estuvo al borde de la muerte con
pérdida de masa ósea del cráneo y masa encefálica como resultado de un
accidente automovilístico sufrido en Falda del Cañete (Córdoba) el 28 de
septiembre de 2000, carecía de explicación científica. Su padre, Osvaldo
Flores, había pedido a Brochero que intercediera por la vida de Nicolás.
El 7 de julio de 2012 se reunió una comisión de teólogos para observar el caso del supuesto milagro atribuido a la intercesión del venerable cura Brochero. Los integrantes se expidieron positivamente en forma unánime.
En octubre se reunió en sesión ordinaria una comisión integrada por obispos y cardenales que estudiaron todo el proceso canónico y las conclusiones fueron elevadas al papa Benedicto XVI por el prefecto de la Congregación Pontificia para la Causa de los Santos, el cardenal Angelo Amato.
El 20 de diciembre de 2012, Benedicto XVI firmó el decreto de beatificación que validaba el milagro de Brochero.
La ceremonia de beatificación tuvo lugar en la pequeña localidad cordobesa de Villa Cura Brochero el 14 de septiembre de 2013, durante el pontificado del papa Francisco. La ceremonia fue presidida por el cardenal Angelo Amato, con la participación de unos 150 a 200 000 fieles, según las estimaciones.
El 7 de julio de 2012 se reunió una comisión de teólogos para observar el caso del supuesto milagro atribuido a la intercesión del venerable cura Brochero. Los integrantes se expidieron positivamente en forma unánime.
En octubre se reunió en sesión ordinaria una comisión integrada por obispos y cardenales que estudiaron todo el proceso canónico y las conclusiones fueron elevadas al papa Benedicto XVI por el prefecto de la Congregación Pontificia para la Causa de los Santos, el cardenal Angelo Amato.
El 20 de diciembre de 2012, Benedicto XVI firmó el decreto de beatificación que validaba el milagro de Brochero.
La ceremonia de beatificación tuvo lugar en la pequeña localidad cordobesa de Villa Cura Brochero el 14 de septiembre de 2013, durante el pontificado del papa Francisco. La ceremonia fue presidida por el cardenal Angelo Amato, con la participación de unos 150 a 200 000 fieles, según las estimaciones.
Biografía
Primeros años
Nacido en Villa Santa Rosa, cabecera del departamento Río Primero, José Gabriel Brochero vino al mundo el 16 de marzo de 1840, y fue bautizado al día siguiente en la primera capilla de Villa Santa Rosa, hoy Plaza General Paz. Sus padres fueron Ignacio Brochero y Petrona Dávila. José Gabriel fue el cuarto de diez hermanos, dos de sus hermanas fueron religiosas del Huerto.
El 5 de marzo de
1856 ingresó al Seminario de Nuestra Señora de Loreto,
Muchas veces le he oído contar [a Brochero]
que la constante preocupación de su juventud fue el sacerdocio [...] No sabía
qué vocación seguir: la laical o la sacerdotal [...] Su espíritu fluctuaba y su
corazón sufría con esta indecisión. Un día, dominado por esta preocupación,
asistió a un sermón en que se bosquejaron las exigencias y sacrificios de una y
otra [...] y apenas concluyó de escucharlo, la duda ya no atormentaba su alma,
y ser sacerdote era para él una resolución inquebrantable.
Ramón José Cárcano, José Gabriel Brochero.En: Periódico Los Principios, Córdoba, 30 de enero de 1916
En 1858 concurrió
a la Universidad Nacional Mayor de San Carlos en donde conoció al futuro
presidente Miguel Juárez Celman con el que inició una amistad que perduraría a
lo largo de sus vidas. Otro admirador suyo y primer historiador, Ramón José
Cárcano, lo describió en aquella época:
Con sus cualidades supo despertar la
estimación de sus profesores y condiscípulos, entre los cuales se hallaban
jóvenes que más tarde han adquirido una elevada posición política y social,
como el doctor Juárez Celman —gobernador de Córdoba y presidente de la
República—, Tristán Achával Rodríguez, Genaro Figueroa, Miguel M. Nougués y
otros, quienes fueron después sus más sinceros admiradores y favorecedores en
sus obras de celo.
El 16 de julio de
1862 Brochero recibió la tonsura clerical y cuatro órdenes menores. Se ordenó
subdiácono el 26 de mayo de 1866, y diácono el 21 de septiembre del mismo año.
Antes, el 26 de agosto de 1866, se constituyó miembro de la Tercera Orden
domínica secular.
Ordenación
sacerdotal y epidemia de cólera
Brochero fue ordenado presbítero el 4 de noviembre de 1866, a los 26 años de edad, por el obispo José Vicente Ramírez de Arellano. El 10 de diciembre del mismo año ofició su primera misa. Comenzó a desempeñarse como teniente-cura de la iglesia catedral.
Brochero fue ordenado presbítero el 4 de noviembre de 1866, a los 26 años de edad, por el obispo José Vicente Ramírez de Arellano. El 10 de diciembre del mismo año ofició su primera misa. Comenzó a desempeñarse como teniente-cura de la iglesia catedral.
En 1867, Brochero
colaboró en el socorro de los enfermos y moribundos de la epidemia de cólera
que azotó a la ciudad de Córdoba y que segó más de 4000 vidas en poco tiempo.
La epidemia generó fuertes conflictos y tensiones tanto hacia dentro del
Estado, como en su relación con la élite médica y la Iglesia católica, una de
las pocas instituciones con cierto grado de estructuración que puso sus
recursos humanos y su mobiliario al servicio de los enfermos.
Brochero abandonó el hogar donde apenas
había entrado, para dedicarse al servicio de la humanidad doliente, y en la
población y en la campaña se le veía correr de enfermo en enfermo, ofreciendo
al moribundo el religioso consuelo, recogiendo su última palabra y cubriendo la
miseria de sus deudos. Este ha sido uno de los períodos más ejemplares, más peligrosos,
más fatigantes y heroicos de su vida.
De un testigo del flagelo, recopilado por
Néstor Alfredo Noriega
Siendo prefecto
de estudios del Seminario Mayor, obtuvo el título de maestro en filosofía por
la Universidad de Córdoba, el 12 de noviembre de 1869.
El curato de San
AlbertoEl 18 de noviembre de 1869, José Gabriel Brochero fue designado cura del curato de San Alberto, actualmente conocido como el valle de Traslasierra, de tamaño inmenso: 4 336 kilómetros cuadrados de valles y serranías, entonces indómitas y casi desiertas, infestadas de salteadores y prófugos de la justicia. Sus poco más de 10 000 habitantes vivían dispersos, con un grado de indigencia material lamentable, sin caminos y sin escuelas, incomunicados por las Sierras Grandes de más de 2 000 metros de altura.
El 24 de
diciembre de 1869 partió de la ciudad de Córdoba para hacerse cargo del curato
que insumiría prácticamente el resto de su vida. Brochero llegó a San Pedro, la
cabecera departamental, luego de tres días de viaje en mula a través las
sierras. Transcurrido un tiempo y por voluntad propia, se instaló
definitivamente en la localidad de Villa del Tránsito.
Como marco de su
misión, edificó la «Casa de Ejercicios Espirituales de Traslasierra», que
inauguró en 1877. En 1880, bendijo el flamante «Colegio para Niñas», que el
propio Brochero confió a las hermanas Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús
(Ancillae Sacri Cordis Iesu). Esas dos primeras construcciones le generaron
numerosas fatigas.
Alrededor de su figura se adensó su fama
abrojada con ingenuas salidas conversadoras y con sus continuas pedigueñadas
para lograr algo más para los habitantes de su curato. Así era complaciente de
escribir a su ex-condiscípulo el doctor Miguel Juárez Celman solicitándole
alguna obra benéfica para su pueblo y exclamando entre confianzudo y serio para
ganar el ánimo de su interlocutor epistolar: «... Haz una gauchada,
caramba...». Bien sabía la marca liberal del gobernante, causante de espanto en
toda la clerecía de Córdoba, pero así lograba lo que él deseaba para su pueblo,
consiguiendo que hasta el propio mandatario, en 1883, afrontara las
incomodidades de un viaje a estas regiones, para que pudiera palpar con sus
propias manos las miserias, para que pudiera ver con sus propios ojos lo que
era necesario hacer.
Efraín U. Bischoff
Organizó a los
pobladores de esa región, entonces muy apartada, construyendo con los vecinos
el llamado camino de las altas cumbres, incluyendo interesantes puentes de
piedra, que al cabo de 200 km unió la población de Villa del Tránsito (actual
Villa Cura Brochero) con la ciudad de Córdoba. Sus gestiones hicieron posible
la apertura de caminos, acequias, diques, una estafeta postal y un telégrafo.
Entre otras obras fundó escuelas y logró, con la construcción de un acueducto,
la llegada del agua al pueblo desde el río Panaholma.
[Brochero] Es un hombre de carne y huesos: dice misa, confiesa, ayuda a bien morir, bautiza, consagra la unión matrimonial, etc. Y sin embargo es una excepción: practica el Evangelio. ¿Falta un carpintero? Es carpintero. ¿Falta un peón? Es un peón. Se arremanga la sotana en donde quiera, toma la pala o la azada y abre un camino público en 15 días, ayudado por sus feligreses. ¿Falta todo? ¡Pues él es todo! y lo hace todo con la sonrisa en los labios y la satisfacción en el alma, para mayor gloria de Dios y beneficio de los hombres, y todo sale bien hecho porque es hecho a conciencia. Y no ha hecho solamente caminos públicos: Ha hecho también una buena Iglesia. Ha hecho, además, un gran colegio... ¡y todo sin subsidio de la provincia, sin erogación por parte de los miembros de la localidad! ¡Lo ha hecho todo con sus propias garras! ¿Milagro? No. La cosa es muy sencilla. Es cuestión de honradez y voluntad. En otros términos: es cuestión de haber tomado el apostolado en serio, como lo ha tomado el cura Brochero.
Pasaje de un artículo periodístico cordobés
de 1887,
recopilado por la Lic. Liliana De Denaro
También bregó
para que se extendiera el ramal ferroviario desde Villa Mercedes hasta Cruz del
Eje, aunque no obtuvo el mismo éxito para que se trazara un ferrocarril desde
la ciudad de Córdoba directamente hasta Villa del Tránsito. En cualquier caso,
la calidad de su ministerio espiritual en el curato de San Alberto fue bien
conocida.
Austero, duro y sufrido, ahí andaba
Brochero, con la mula malacara los primeros años y con un caballo también
malacara después. Imparable. Como cuando se tiró con la mula al río
desbocadamente crecido para ir a auxiliar espiritualmente a un moribundo. O
como esa otra vez en que estaba muy llagado en las nalgas y ante un pedido
parecido se hizo atar al recado «para no aflojar» y poder llegar. O como la vez
que salió a buscar al bandido «Gaucho Seco» y se lo trajo con otros forajidos a
la Casa de Ejercicios, de donde salieron como mansos corderos. Lo mismo intentó
hacer con el temible Santos Guayama, que asolaba el valle, quien al conocerlo
en el monte le prometió ir con trescientos hombres. Pero no pudo ser, porque
antes Guayama fue capturado y fusilado. Esa fue una de sus dos grandes
frustraciones. La otra fue no conseguir que a la zona se llevara el
ferrocarril, por el que bregó toda su vida.
Roque Sanguinetti
Según el obispo
de Cruz del Eje y titular de la Causa de los Santos del Episcopado argentino,
monseñor Santiago Olivero, Brochero «se adelantó a los tiempos y supo pensar la
realidad, porque la promoción humana y la evangelización que proponemos hoy no
estaban tan claras en su tiempo».14 En el concepto de Efraín U. Bischoff, «la
perduración de su obra es innegable».
Sus últimos años
de vida
Con su salud
quebrantada, el 24 de abril de 1898 aceptó la canonjía efectiva en la catedral
de Córdoba que le ofreció el obispo de Córdoba, fray Reginaldo Toro, para que
se repusiera. Así, luego de casi 30 años de ejercicio como párroco en las
sierras cordobesas, entregó el curato del Tránsito el 30 de mayo. La colación
de la canonjía en la catedral de Córdoba tuvo lugar el 12 de agosto. Pero el
25 de agosto de 1902 fue nombrado nuevamente cura del Tránsito, y el 3 de
octubre de ese año se hizo cargo de su parroquia otra vez, previa renuncia a la
canonjía.
Dicen que al despedirse de sus ilustrísimos
colegas, quitose rápido la muceta, como si le molestara, y la entregó con
gracia, diciendo: «Este apero no es para mi lomo». Y según otro testimonio,
habría luego añadido: «Ni esta mula para este corral».
En su vejez el
cura Brochero enfermó de lepra, como consecuencia de convivir con enfermos que
padecían este mal, compartiendo inclusive el mate con ellos. Esta dolencia,
también conocida como enfermedad de Hansen, lo dejó sordo y prácticamente
ciego. El 5 de febrero de 1908 entregó formalmente el curato del Tránsito,
regresando a Córdoba el 30 marzo y radicándose en Santa Rosa de Río Primero con
sus hermanas. En 1910 escribió su testamento en esa Villa, en uno de cuyos
fragmentos señaló: «que mis albaceas me hagan hacer con algún carpintero de
esta Villa, un cajón sencillo, para que algo gane con esa obra, y colocando en
él mi cadáver sea enterrado en el suelo en cualquier punto de la calle
principal de la entrada del cementerio actual».Vivió en Villa Santa Rosa hasta 1912. Luego decidió regresar a Villa del Tránsito a terminar con su última promesa: el ferrocarril que aún no había podido concretar. El 21 de octubre de 1912 se entrevistó con Hipólito Yrigoyen, para interesarlo en la construcción del ramal Soto Dolores. Luego viajó a Villa del Tránsito donde, por pedido de sus feligreses, permaneció hasta su muerte ocurrida el 26 de enero de 1914 en lo que hoy es el Museo Brocheriano.Tenía 73 años.
Fiel a su lenguaje
popular, sus últimas palabras fueron:
Ahora tengo ya los aparejos listos pa'l viaje.
Cura BrocheroAhora tengo ya los aparejos listos pa'l viaje.
La causa de
canonización
Inicio de la
causa
El 17 de marzo de
1967, la Santa Sede autorizó que el proceso de canonización de José Gabriel Brochero
se iniciara en la arquidiócesis de Córdoba, en lugar de la diócesis de Cruz del
Eje en la que había fallecido.
El proceso de
canonización incluyó la instrucción realizada en Córdoba (del 6 de noviembre de
1968 al 5 de junio de 1974), donde se recogieron 22 testimonios, y otra
efectuada en Cruz del Eje (del 6 de enero de 1970 al 8 de diciembre de 1972),
en la cual testificaron 39 personas. A pesar del tiempo transcurrido, 53 de los
61 testimonios correspondieron a testigos de visu, es decir, que conocieron
personalmente a Brochero, y los 8 restantes de auditu. Este proceso detallado
finalizó el 5 de junio de 1974. Al mismo tiempo, el 28 de noviembre de 1967 se
iniciaron los procesos sobre los escritos de Brochero. Al momento de finalizar
estos procesos el 30 de enero de 1974, se habían recogido 340 escritos de
Brochero, cuyos originales en su mayoría se encuentran en el Archivo del Pbro.
Pedro Aguirre López, entregado al Prof. Luis Hogan, y luego propiedad del
Arzobispado de Córdoba. Otra colección de manuscritos importantes fue la de
José Luis Moreda, propiedad de su familia. No obstante, la investigación
posterior reveló la existencia de un centenar de escritos más. Remitidas a las
Santa Sede, se abrieron las actas de los tres procesos el 18 de julio de
1974.
Objeciones de los
censores
Si bien no se
presentaron objeciones propiamente dichas, los censores téologos evidenciaron
cierta perplejidad ante los escritos de José Gabriel Brochero. Ambos censores
manifestaron que algunas expresiones de Brochero se consideraban «vulgares»,
impropias de los santos. Uno de ellos señaló que «el cura Brochero era un
hombre psicológicamente rudo, hecho que se manifiesta evidente en la manera
ortográfica de escribir [...] Apenas encontramos una carta ortográficamente
correcta». Brochero se había desempeñado como prefecto de estudios del
Colegio-seminario mayor de Córdoba y se recibió de Maestro en Filosofía en la
actualmente llamada Universidad Nacional de Córdoba, por lo que su lenguaje no
respondía a falta de instrucción o incorrección ortográfica. Con todo, ambos
censores coincidieron en afirmar que las expresiones de Brochero respondían a
una deliberada intención pastoral de hacer comprensible el Evangelio a los
serranos de Traslasierra, asumiendo sus expresiones para nada consideradas poco
dignas en su extenso curato. Ramón José Cárcano, historiador, abogado y político, dos veces gobernador de la provincia de Córdoba. Fue condiscípulo y admirador de Brochero. Siendo gobernador en 1916, y en consonancia con la opinión popular, dispuso que se cambiara el nombre de Villa del Tránsito por el de Villa Cura Brochero, al conmemorarse el segundo aniversario de la muerte del «cura gaucho».
Uno de los
censores se preguntó además si el cura Brochero «hizo política». Se hacía
mención de su amistad con políticos liberales, que databa de la época en que
Brochero era estudiante en el Colegio-Seminario y en la Universidad de Córdoba.
Miguel Juárez Celman, Ramón José Cárcano y otros habían sido condiscípulos
suyos. Las investigaciones posteriores demostraron que Brochero se opuso a las
disposiciones de inspiración liberal y que denunció la masonería presente en la
política argentina. Además, los políticos que apoyaron su proyecto del ramal
ferroviario Soto - Dolores pertenecían a diversas extracciones, y no tuvo
dificultad en enrostrar a sus amigos liberales su incoherencia cuando no
cumplieron las leyes promulgadas. El censor expresó:
Encontramos un deber, en casos similares,
su intervención en política, por cuanto eso servía a iluminar aquellos serranos
y a arrancarlos de la pobreza [...] Este era su único objetivo: hacer el bien a
todos [...] Brochero era únicamente apóstol, ardiente evangelizador de los
pobres, que «habría mandado al diabIo sus instrumentos de apostolado»: caminos,
ferrocarriles, escuelas, a la misma mula «Malacara» sobre la que recorrió miles
de leguas a través de las montañas, si habría apenas advertido que todo eso no
servía a su único objetivo: «ganar almas al Señor».
Heroicidad de sus
virtudes
El 3 de marzo de
1979, la Congregación para las Causas de los Santos emitió un decreto en el que
reconocía que en los escritos de José Gabriel Brochero no había nada contrario
a su proceso de canonización. En 1980 se publicó el Summarium, un compendio de
las declaraciones de los testigos, y en 1982 se publicó la Informatio en que se
señalaba el ejercicio extraordinario de las virtudes cristianas.
El cura Brochero
fue declarado venerable en 2004, durante el pontificado de Juan Pablo II. El 7
de abril de 2009, el obispo Carlos José Ñáñez, señaló la respuesta que Juan
Pablo II pronunció cuando se le explicó quién era Brochero:
«Entonces el cura Brochero sería el Cura de Ars de la Argentina»
Juan Pablo II
«Entonces el cura Brochero sería el Cura de Ars de la Argentina»
Juan Pablo II
Lo mismo reiteró
el obispo de Cruz del Eje, Santiago Olivera, el 4 de mayo de 2009,19 y más
tarde el arzobispo de Santa Fe y presidente de la Conferencia Episcopal
Argentina, José María Arancedo.
Recuperación de Nicolás Flores y beatificación de Brochero
En febrero de
2009 se inició en Córdoba un proceso que tuvo por objetivo analizar un presunto
milagro atribuido a la intercesión del cura Brochero, proceso desarrollado por
una comisión encabezada por el sacerdote Dante Simón. Se trataba de la
recuperación del niño Nicolás Flores, que estuvo al borde de la muerte luego de
tres paros cardiorrespiratorios, con pérdida de masa ósea del cráneo y masa
encefálica como resultado de un accidente automovilístico sufrido en Falda del
Cañete (Córdoba) el 28 de septiembre de 2000.4 21 En abril de ese año, se abrió
la causa en la Ciudad del Vaticano.Recuperación de Nicolás Flores y beatificación de Brochero
El 10 de mayo de
2012, una junta médica declaró que la recuperación de Nicolás carecía de
explicación científica. El 7 de julio de 2012 se reunió una comisión de
teólogos para observar el caso que se atribuía a la intercesión de cura
Brochero. Los integrantes se expidieron positivamente en forma unánime. En
octubre se reunió en sesión ordinaria una comisión integrada por obispos y
cardenales que estudiaron todo el proceso canónico y las conclusiones fueron
elevadas al papa Benedicto XVI por el prefecto de la Congregación Pontificia
para la Causa de los Santos, el cardenal Angelo Amato. El 20 de diciembre de
2012, el papa Benedicto XVI firmó el decreto de beatificación del cura
Brochero. La ceremonia de beatificación se efectuó en la pequeña localidad
cordobesa de Villa Cura Brochero —de unos 8000 habitantes— el 14 de septiembre
de 2013, durante el pontificado del papa Francisco, y fue presidida por el
cardenal Angelo Amato, con la participación de unos 200 000 fieles,8 unos 80
obispos —casi la totalidad del episcopado argentino- y unos 1200 sacerdotes.22
Asistieron asimismo el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez;
el secretario de Culto, Guillermo Olivieri, y el director de Culto Católico,
Luis Saguier Fonrouge, y el jefe de Gobierno la ciudad de Buenos Aires,
Mauricio Macri. Como anfitriones estuvieron el gobernador de Córdoba, José
Manuel de la Sota, y los intendentes de la ciudad de Córdoba y de varias
ciudades del interior de esa provincia.
La gracia de Dios es como la lluvia, que a todos moja.
Cura Brochero
La gracia de Dios es como la lluvia, que a todos moja.
Cura Brochero
Al declararlo
venerable, la Iglesia católica celebró primero su festividad el 26 de enero.
Desde su beatificación se lo celebró el 16 de marzo, día de su nacimiento, por
decisión del papa Francisco.
Algunas de sus
obras
Sin dudas, la
obra de José Gabriel Brochero es ingente, no solo por la cantidad de
realizaciones, sino por haberse hecho en una de las zonas por entonces más
aisladas y carentes de recursos materiales de la provincia de Córdoba, y por
los medios con que el propio Brochero contó para efectuarlas, todo a lomo de
mula primero, y de caballo después. En el decir de Roque Sanguinetti:
Sus logros espirituales no se pueden medir,
pero lo que dejó por añadidura en aquel desierto de piedra resulta increíble.
Ahí está ese gran edificio de la Casa de Ejercicios Espirituales a la que llevó
en sucesivas tandas a más de 70 000 personas, frente a la plaza de la antigua
Villa del Tránsito que hoy lleva su nombre: Villa Cura Brochero. Cambio de
nombre que a él lo hubiera disgustado. Y el también notable Colegio de Niñas,
para el que trajo en caballos a quince monjas desde Córdoba, monjas con las que
después tuvo algunos conflictos. Y la iglesia de la Villa, y otras iglesias que
construyó o restauró, y acueductos, canales y diques, y sesenta y seis caminos
vecinales, cuando se arremangaba la sotana y trabajaba con su gente de sol a
sol, como en su gran obra del camino de Soto a Villa Dolores o en los comienzos
del ahora magnífico de las Altas Cumbres.
Roque Sanguinetti
Una lista de una
treintena de sus obras fue eleborada por Carlos I. Heredia. Entre ellas se
cuentan:
En 1869 concluyó la obra de la iglesia de
San Pedro iniciada en 1867 por el presbítero Francisco Aguirre.
Concluyó la antigua iglesia de Villa del
Tránsito y la reconstruyó en 1902 luego de que un tornado la dejara sin techo
en 1896.
Construyó la iglesia de San Vicente en
1872.
Construyó la antigua iglesia de Las Rosas
en 1872.
Construyó la iglesia de Ciénega de Allende
en 1882.
Acondicionó la antigua iglesia de Nono.
Construyó la parroquia de Panaholma,
Córdoba, la cual fue su última obra.
Construyó la Casa de Ejercicios
Espirituales de Villa del Tránsito, inicia las obras en 1875 y en 1877 se
dieron las primeras clases. La Casa de Ejercicios fue declarada monumento
histórico nacional el 9 de mayo de 1974.
Villa Cura
Brochero y la «Cabalgata Brocheriana»
La intervención
social que Brochero desplegó en forma simultánea con la espiritual fue de tal
importancia que en 1916, sólo dos años después de su muerte, las autoridades políticas
cambiaron el nombre del pueblo en el que vivía y que hasta entonces se llamaba
Villa del Tránsito, rebautizándolo Villa Cura Brochero.
Desde el año 1997
un grupo de hombres, queriendo revivir los momentos vividos por el cura gaucho
en su obra evangelizadora, cruzó las Sierras Grandes desde Villa Cura Brochero
hasta la ciudad de Córdoba. Este hecho significó una toma de conciencia de las
innumerables marcas y obras que José Gabriel Brochero había trazado en los
pueblos serranos. A partir de entonces se continuó con la práctica de esa
peregrinación, hoy llamada «Cabalgata Brocheriana».
Su vida en el
cine y demás mediosEn el año 1941 se estrenó la película El cura gaucho, que relata la vida del cura Brochero. Fue dirigida por Lucas Demare y protagonizada por Enrique Muiño en el rol de Brochero.
En 1982, el
folclorista Carlos Di Fulvio grabó la cantata folclórica Canto Brocheriano a la
memoria del presbítero José Gabriel Brochero, que luego sería grabada en una
nueva versión en 1994 y saldría a la venta en forma de disco compacto en 1995.
En 2011, el Pbro.
Mario Oscar Llanos publicó el libro Corazón de Tierra. Latido de Cielo.
Testamento pastoral del Cura Brochero (Ediciones Didascalia, 458 pp).
Monumento al cura
Brochero, en Villa Cura Brochero.
Frente del Museo
Brocheriano, inaugurado en honor del cura Brochero en la villa homónima.
fuente: WIKIPEDIA.
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