Un día como hoy...10 de marzo...pero de 1947...nacía
JORGE DOBALO
Cantor
Fecha y lugar de nacimiento: 10 de marzo de 1947,
en la
ciudad de San Pedro, provincia de Buenos Aires.
Pocas veces me permito algunos gustos y esta vez me los
daré, subiendo a la superficie a un cantor que canta única y exclusivamente,
por su amor al tango y a sus versos.
Su propuesta tiene más que ver con los climas y los colores
que proponen las letras. Y nos ofrece una interpretación emotiva e intimista
que, pinta historias y sentimientos de la gente de Buenos Aires.
Historias que resisten la muerte en el funesto marco de la
fría globalización, justamente, porque nos hablan de las cosas trascendentes de
la vida de las personas, parte insoslayable de nuestra poética porteña.
Me contó sobre lo artesanal de su trabajo con Antonio
Pisano, —aquel bandoneonista que conocimos con Luisito Cardei— y me informó que
están preparando un disco con alrededor de veinte canciones, la mayoría
extraídas del repertorio gardeliano y que no son de las más divulgadas.
A manera de confesión me escribió: «Nos estimula la
invalorable suerte de haber nacido acunados en esta inigualable manifestación
cultural que nos convoca, y haber vivido, como en mi caso, una infancia ligada
a bailes de campo, fiestas criollas y radioteatros conmovedores para nuestras
cabezas inocentes pero ávidas».
Nació en la criolla ciudad de San Pedro, en la provincia de
Buenos Aires y sus ganas de cantar estuvieron siempre presentes en él, cuando
de joven intentaba dúos con los discos de Carlos Gardel.
Se inició participando en diversos coros, el inicial fue en
el colegio de sus hijos, organizando junto a su mujer, el Urquiza Coral.
Después, ingresó por un año al Coro Kennedy para pasar y quedarse durante diez,
en el Capella Buenos Ayres, dirigido por Guillermo Vaisman, gran chamamecero y
tanguero, hoy director del coro de las Naciones Unidas.
En 1983, debutó como solista aficionado en bares y
confiterías, los primeros pasos en San Pedro, en la peña Entre Amigos, más
adelante como profesional: en el Argot Café, de Elpidio González y Álvarez
Jonte, en el Eco Café Aromático, que estaba en la intersección de Correa con el
boulevard San Isidro y en la recientemente desaparecida confitería El Águila,
de la avenida Figueroa Alcorta, a pasos de la cancha de River.
Asimismo, nos confesó además, que su vocación de cantar en
público se despertó al escuchar a Luis Cardei, cuyo estilo campechano y
respetuoso de la melodía y la letra, le llegó muy adentro.
A partir de la muerte del admirado cantor, se asoció con Pisano
para que lo acompañe con su fueye, en las presentaciones que continuaron en
bares y escenarios de barrio, hasta que se aquerenciaron en el mítico Café de
los 36 Billares, en la Avenida de Mayo, donde hace varias temporadas, cumplen
con su rito tanguero.
Hacen un repertorio significativamente gardeliano,
desgranando temas poco transitados, respetando la esencia de sus autores a
rajatabla, de manera similar a la que transitaba su mentor, cuando lo escuchó
por primera vez en el Complejo La Plaza, luego en el Club del Vino.
Todo Tango mantenía una deuda con Jorge que con esta breve
reseña tratamos de reparar, no sólo en homenaje al artista, también al amigo
que en tantas reuniones nos deleitó con sus tangos que trasuntan el alma de los
barrios y el corazón de los porteños.
Cantar bien no requiere de potencia, ni de falsos recursos,
ni de sofisticados gorjeos, sólo se necesita afinación, personalidad y amor por
lo que se interpreta y eso, a nuestro querido cantor, le sobran holgadamente.
fuente: TODOTANGO.
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