Un día como hoy...19 de marzo...pero de 1914... nacía
HORACIO SANGUINETTI.
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POETA
19 de marzo de 1914 - 19 de diciembre de 1957
Nombre real: Horacio Basterra
HORACIO SANGUINETTI
Lo recordamos en el centenario de su nacimiento, en el día de la fecha, con más temas de su autoría.
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HORACIO SANGUINETTI.
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Semblanza escrita por GASPAR ASTARITA
publicada en la página webb TODOTANGO
Extraído de la revista "Tango y Lunfardo",
Chivilcoy.publicada en la página webb TODOTANGO
POETA
Nombre real: Horacio Basterra
HORACIO SANGUINETTI
Lo recordamos en el centenario de su nacimiento, en el día de la fecha, con más temas de su autoría.
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19 de marzo de 2014
CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE HORACIO SANGUINETTI
Poeta de vida oscura y obra luminosa
***Por Haydée Breslav***
Se cumplen hoy cien años del nacimiento de Horacio
Sanguinetti. Identificado con la década de oro del tango, en su corta vida
produjo muchas letras notables que alcanzaron en su momento gran difusión. En
la plenitud de su éxito, una cruenta historia que durante mucho tiempo se
mantuvo oculta lo obligó a refugiarse en el Uruguay, donde murió.
Parecería que esa opacidad se extiende a otros aspectos de
su vida: hay muy poca información respecto de ella; apenas se sabe que su
apellido era Basterra. Claro que eso no interesa demasiado, pues lo importante
es la obra, que está entre las más representativas de tan mentada década.
De esa obra, la primera pieza que se conoce es Morocha
triste, encantadora canción criolla con música de Enrique Maciel que Corsini
grabó en 1939. Tres años después Sanguinetti comenzó a desarrollar una
producción copiosa –en SADAIC registró más de 150 títulos– aunque de calidad no
siempre pareja, que encontró buena aceptación entre los directores de orquesta.
Fue así como se hizo conocido y pronto alcanzó el favor popular.
Enrolado, como José María Contursi, en el neorromanticismo,
una de las dos principales tendencias poéticas de la época (la otra era la
vanguardia, en la que incursionó Homero Expósito), su lenguaje es armonioso y
fluido, desprovisto de lunfardismos. No hay en su obra tropos deslumbrantes ni
efusiones declamatorias: Sanguinetti apuesta a la fuerza rítmica de los versos,
intensificada muchas veces por la rima interna; a la creación de atmósferas
sugestivas; a la expresión sencilla de sentimientos profundos (aun a riesgo de
simplificarlos).
Otro rasgo distintivo de su poética es la lograda
descripción de los personajes femeninos: le bastan pocas líneas para definir
los retratos de mujeres inolvidables (“Su nombre era Margot / llevaba boina
azul / y en el pecho colgaba una cruz”, Tristeza marina, con música de José
Dames; “De satén y color negro, la pollera / de charol y tacos altos, los
zapatos / dibujando garabatos / del ritmo que se adueña / tu estampa de
porteña”, Bailarina de tango, con música de Oscar de la Fuente; “Qué linda
estabas entonces / como una reina de bronce / allá en el Folies-Bergère”,
Moneda de cobre, música de Carlos Viván).
De entre sus muchas letras podemos destacar la milonga El
barrio del tambor y el tango Alhucema, con música de Antonio Bonavena y de
Francisco Pracánico, respectivamente: ambas piezas abordan el tema afroporteño
y fueron grabadas por Aníbal Troilo con la voz de Alberto Marino. También se
ubica dentro de esa temática el nombrado Moneda de cobre.
Con Viván compuso además los tangos El barco María, donde ya
el título anticipa un doliente lirismo, y Amiga, inexplicablemente muy poco
difundido, así como la entrañable Milonga para Gardel, que recomendamos
escuchar en la versión de Ángel Vargas. La admiración por el Zorzal le inspiró
también el tango Discos de Gardel, que lleva música de Eduardo Del Piano.
Para tres de sus mejores tangos contó con la participación
musical del gran compositor José Dames: se trata del mencionado Tristeza marina
(en cuya música colaboró asimismo Roberto Flores), Los despojos y Nada. En
ellos el autor le da forma tanguera a la idea romántica de la melancolía: el
abandono, el desencuentro y la desolación son sendas muestras de la felicidad
que no puede ser alcanzada. Otro de sus grandes tangos es Barro, cuyo
dramatismo es acentuado por la vigorosa música de don Osvaldo Pugliese.
En cuanto a los títulos más exitosos, podemos citar el tango
Gitana rusa, con música de Juan Sánchez Gorio, y los valses Manos adoradas y
Paloma, con música, respectivamente, de Roberto Rufino y Juan José Guichandut,
con quien compuso además el pasodoble Magnolia triste; menor difusión que
aquellos, a pesar de evidenciar mayor valor poético, alcanzó el vals El hijo
triste, con música de Enrique Mario Francini. Sí calaron en la sensibilidad
popular los tangos Viejo cochero y Novia provinciana, que llevan música de
Eduardo Bonessi y de Pomati y García Dávila, respectivamente.
Agreguemos como curiosidad que Sanguinetti es autor de una
versión española del precioso samba brasileño Risque, de Ary Barroso, que grabó
en tiempo de tango Héctor Varela con la voz de Rodolfo Lesica.
Ya se jugó el último dado de mi suerte
Durante mucho tiempo circuló entre los tangueros una
historia que atañe a Sanguinetti y que nunca había salido del todo a la luz;
dudamos en incluirla, pero optamos por hacerlo pues supimos que no hace mucho
fue publicada. La contaremos tal como nos fue referida y confiando en que la
memoria nos sea fiel.
Una noche porteña, que pudo haber sido de fines de la década
del 40 o de principios de la siguiente (no hay mayores precisiones de tiempo ni
lugar), Horacio Sanguinetti, desesperado, fue a ver a su amigo y colega Homero
Manzi: había matado a su cuñado.
Fue en el velorio de su hermana, cuya prematura muerte
Sanguinetti achacaba a los malos tratos que continuamente le infligía el
indigno y golpeador marido. Irritado por gestos y actitudes de este en tan
triste trance, se cobró con su vida la de su hermana.
Manzi, que tenía acceso al presidente Perón, le gestionó una
audiencia y lo acompañó. El general anunció a Sanguinetti que le concedería una
tregua de veinticuatro horas para que abandonara el país, y en su presencia se
comunicó telefónicamente con el jefe de policía, el también general Arturo
Bertollo, para darle las instrucciones pertinentes.
Sanguinetti cruzó entonces al Uruguay por la vía más rápida
y expedita: en lancha, desde Tigre a Carmelo; así lo hacían los perseguidos
políticos huyendo del peronismo.
En la otra orilla se le pierde el rastro: se sabe (se dice)
que murió en Montevideo el 19 de diciembre de 1957.
19 de marzo de 2014
CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE HORACIO SANGUINETTI
Poeta de vida oscura y obra luminosa
***Por Haydée Breslav***
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