Enrique Banchs
(1888-1968)
Blog de Pablo
Anadón
viernes, 24 de
junio de 2011
DIEZ SONETOS DE LA URNAdesde las tierras altas la mirada
de albatros tiendo a la ciudad cargada
de hombres, al lado del Estuario turbio.
Como en una
visión de grandes valles,
veo, entrando en
el cielo, humeantes barras,las azoteas rojas, las pizarras
y el tajo ceniciento de las calles.
Y veo el barrio
donde está tu casa,
(lo veo y la
tristeza me traspasa)y la casa escondida donde estriba
mi vida laboriosa
y miserable...
Y se me alza en
el pecho, inolvidable,el gran amor de la ciudad nativa.
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I
Tornasolando el
flanco a su sinuoso
paso va el tigre
suave como un versoy la ferocidad pule cual terso
topacio el ojo seco y vigoroso.
Y despereza el
músculo alevoso
de los ijares,
lánguido y perversoy se recuesta lento en el disperso
otoño de las hojas. El reposo...
El reposo en la
selva silenciosa.
La testa chata
entre las garras finasy el ojo fijo, impávido custodio.
Espía mientras
bate con nerviosa
cola el haz de
las férulas vecinas,en reprimido acecho... así es mi odio.
II
Odio era: no es.
Que ya no existe
esta otra fiebre
de la carne viva.A tanto que me muere no resiste
este otro orgullo de violencia altiva.
Antes era mi ser
todo tormenta,
todo
contradicción, lucha, mentira;tendía la mirada turbulenta
el arco de la ira.
Y en divergentes
fuerzas me partía,
y hoy soy hogar
de sólo una energíasuprema, que alimenta un gesto eterno:
un amor pensativo
y doloroso.
Por él soy como
un lago silencioso,entre grandes montañas, en invierno...
...............................
donde a ser apariencia se acostumbra
el material vivir, está el espejo
como un claro de luna en la penumbra.
Pompa le da en
las noches la flotante
claridad de la
lámpara, y tristezala rosa que en el vaso agonizante
también en él inclina la cabeza.
Si hace doble al
dolor, también repite
las cosas que me
son jardín del alma.Y acaso espera que algún día habite
en la ilusión de
su azulada calma
el Huésped que le
deje reflejadasfrentes juntas y manos enlazadas.
.............................
La firme juventud
del verso mío,
como hoy te habla
te hablará mañana.Pasa la bella edad, pero confío
a la estrofa tu bella edad lejana.
Y cuando la vejez
tranquila y fría
del color
virginal te haga una aureola,no sabrá tu vejez mi estrofa sola,
y te hablará cual pude hablarte un día.
Y cuando pierdas
la belleza, aquella
adolescente, el
verso en que te llamo,te seguirá diciendo que eres bella.
Cuando seas
ceniza, amada mía,
mi verso todavía,
todavíate dirá que te amo.
................................
Los álamos están
como soñando,
quietos en la
dulzura vespertina;bajo la rutilancia mortecina
del sol la fronda muda está soñando.
Todo está mudo
como siempre cuando
la ilusión de las
formas se termina;y el aire, hecho silencio, disemina
la paz letal de los que están soñando...
¡Otro día que
pasa y no la viste!
Ayer tampoco y
así siempre. El cielocomo una hoja seca cae del cielo.
El día pasa y
caminante triste
todo se lleva en
triste compañía,que triste compañía es mi consuelo.
.............................
¡Cuánto escribí!... Y sin embargo nada
ha dicho un poco, un poco de mi ser;
¡cuánto he deseado! Y vedme: ¿qué deseada
cosa llegué a tener!
¡Cuánto lloré!
Mas ¿qué misterio es ese
que yo he sentido
y para qué no sé?Porque lo mismo estoy cual si no hubiese
llorado nunca. ¿Para qué lloré?...
¡Oh, noche! apaga
como a un cirio mi alma.
No me dejes
pensar, soñar, sentir,no me digas que quise.
¡Oh, noche!
envuelve con tu dulce calma
tanta inutilidad,
tanto viviren vano, y lo que soy y lo que hice...
............................
Despedirse de tanta, tanta cosa
que me tuvo tan larga compañía
y al fin y al cabo es lo que más valía,
viéndolo bien, ¿no es cosa dolorosa?
Porque yo escribo
este soneto y siento
que divido mi
vida en dos mitades:una es de nube, se la lleva el viento,
y otra es de tierra, toda realidades.
Yo me pregunto si
tendré la fuerza
de olvidar tanto
si que al fin se tuerzala ilusión que es preciso me mantenga.
Y de veras no sé,
no sé qué hacer...
Acaso nada, no
sentir, no ver,y dejarse llevar por lo que venga.
...........................
Te has ido y no te has ido; te alejaste
¡y nunca tan presente como ahora!
En mi mirada estás cuando te llora,
siempre te llora porque te ausentaste.
Me basta ver la
casa en que viviste,
la puerta, el
árbol deshojado, el techo,me basta preguntar: ¿qué hay en mi pecho?
para verte otra vez, pálida y triste.
¿Adónde podrás ir
que no te dejes?
¿dónde que no te
vea, aunque te alejes?A tu lado quizás te olvidaría,
pues siempre
estoy con lo que está lejano,
(lo sabes,
juventud: fausto de un día):yo siempre estoy con lo que está lejano.
............................
Todo esto es bueno y tiene misteriosa
gracia. Y alrededor todo es dulzura
y rebosa alegría cual rebosa
la penumbrosa pérgola frescura.
Como es su deber
mágico dan flores
los árboles. El
sol en los tejadosy en las ventanas brilla. Ruiseñores
quieren decir que están enamorados...
¡Dios mío, todo
está como antes era!
Se va el
invierno, viene primavera,y todos son felices; y la vida
pasa en silencio,
amada y bendecida;
nada dice que no,
nada, jamás...Pero yo sé que no la veré más.
Blog de Pablo
Anadón
viernes, 24 de junio de 2011
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