ALBERTO GERCHUNOFF
LOS GAUCHOS JUDIOS.
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Alberto Gerchunoff, padre de la literatura judía
latinoamericana,
autor de Los gauchos judíos, considerada su obra máxima.
Para la película de igual título, de Juan José Jusid,
realizada en 1974 sobre el libro de Gerchunoff, véase Los gauchos judíos
(película).
Los gauchos judíos es un libro del escritor
lituano-argentino y judío Alberto Gerchunoff, considerado el padre de la
literatura judía latinoamericana,1 publicado en La Plata en 1910, en homenaje
al Centenario de la Revolución de Mayo. La obra es una especie de salmo a la
integración de los inmigrantes judíos en la cultura argentina. Recoge estampas
y relatos de la inmigración judía inspirados en los propios recuerdos de niñez
y adolescencia del autor.
La Encyclopedia Judaica afirma que Los gauchos judíos
"es la primera obra latinoamericana que da cuenta de la emigración al
Nuevo Mundo, así como la primera de valor literario escrita en español por un judío
en los tiempos modernos". El libro también ocupa el lugar Nº 35 del
"Canon judío", la lista de las mejores 100 obras de la literatura
judía moderna, establecido por el National Yiddish Book Center de los Estados
Unidos.
Marco contextual
Las primeras ocho familias judías llegaron a la Argentina
en octubre de 1888. En agosto de 1889, comenzó la inmigración judía a la
Argentina a través de la Jewish Colonization Association del Barón Mauricio de
Hirsch que compró tierras donde miles de judíos provenientes de Rusia, Rumanía
y otros lugares de Europa oriental comenzaron paulatinamente a vivir, trabajar
y desarrollarse. La mayoría de estos inmigrantes eran de Podolia y de
Besarabia, en Rusia imperial escapando del Pogrom de Weser.
A comienzos del siglo XX, la Provincia de Entre Ríos llegó a
tener cerca de 170 colonias judías; la actividad productiva se centraba en
productos de granja, la industria quesera y lechera, la cría de ganado y los
cultivos agrícolas.
Una de las primeras colonias judías fue Moïseville (hoy la
Ciudad de Moisés Ville) en la Provincia de Santa Fe. Otra de las colonias es
Colonia Lapin situada en la Provincia de Buenos Aires.
En el país comenzaron a desarrollarse las cooperativas
agrícolas, que dieron gran impulso a las colonias judías, que adelantaban
dinero a los colonos, les proporcionaban semillas, herramientas y artículos a
precios convenientes. Estos vendían en común los productos de la tierra. Con el
producto de sus ganancias mantenían hospitales, bibliotecas, cementerios y
centros culturales tanto para su comunidad así como para la población toda.
También se instalaron colonias en la Provincia de Santiago
del Estero y la Provincia de La Pampa.
Contexto personal
Alberto Gerchunoff llegó a la Argentina como inmigrante en
1889, a la edad de cinco años. Perteneciente a una familia judía afectada por
las persecuciones antisemitas en la Rusia zarista, desde muy pequeño, aún antes
de inmigrar al país sudamericano, Gerchunoff había escuchado de boca de su padre,
un judío de tradición rabínica, relatos sobre esa nueva tierra de promesas,
anticipándole que iban a ser agricultores y trabajarían la tierra "como
los antiguos judíos de la Biblia".
La familia Gerchunoff se instaló en vivió en las colonias
agrícolas de Moises Ville (Santa Fe) y Rajil (Entre Ríos), (cerca de Villaguay,
Entre Ríos, fundadas por el filántropo Barón Maurice de Hirsch como refugio
para los judíos que huían de los pogroms europeos.
En 1895 se trasladó a Buenos Aires, donde pocos años después
comenzaría su actividad de periodista, que ejerció hasta su muerte,
especialmente en el diario La Nación de Buenos Aires.
Los gauchos judíos integra la corriente literaria
regionalista o telurista, junto a otros libros como El país de los matreros de
Fray Mocho, Montaraz de Martiniano Leguizamón, El país de la selva, de Ricardo
Rojas, o La Australia argentina de Roberto Payró.
Gerchunoff también encontraría inspiración en la Siónida del
Nuevo Mundo que integra el famoso poema de Rubén Darío, Canto a la Argentina,
en el que el poeta nicaragüense dice:
¡Cantad judíos a
la Pampa!
Mocetones de ruda
estampa,
dulces Rebecas de
ojos francos,
Rubenes de largas
guedejas.
Patriarcas de
cabellos blancos
y espesos como
hípicas crines.
Cantad, cantad
Saras viejas
y adolescentes
Benjamines
con voz de nuestro
corazón:
¡Hemos encontrado
a SIÓN!
Paradójicamente, o quizás como signo de los conflictos
reales que genera la inmigración, el padre del autor fue asesinado por un
gaucho. El hecho está relatado en uno de los capítulos del libro.
Texto
El libro, incluyó originalmente 24 relatos, a los que se
agregaron otros dos en la edición de 1936,1 que habían sido previamente
publicados, de manera individual, en el diario La Nación, desde 1908. La
primera edición está prologada por el escritor Martiniano Leguizamón, exponente
mayor de la literatura entrerriana. Puede ser leído tanto como una novela, o
como una serie de cuentos cortos relacionados.
Algunos de los relatos del libro sin respetar el orden
original, son:
"Génesis": el primero, que transcurre en Rusia.
"El
surco": segundo relato, en el que su hermano ara por primera vez una
tierra virgen.
"La
siesta": relato en el que aparece el Rabí Abraham, uno de los personajes
centrales del libro. El cuento describe los rezos ortodoxos del rabino.
"Llegada de
inmigrantes": donde mil colonos esperan a nuevas familias inmigrantes en
la estación de tren, y cada uno recuerda su propia llegada.
"Leche
fresca": protagonizado por Raquel, relata la regularidad de trabajo rural.
"La
lluvia": sobre una gran inundación.
"Las
brujas".
"El
poeta": protagonizado por Favel Duglach, quien combinaba en su alma su
amor al relato bíblico y la poesía gauchesca. Gerchunoff asimila aquí los
gauchos y los antiguos hebreos bíblicos, como hombres pastoriles, con una vida
apacible, cuidando el ganado y la familia.
"El cantar de
los cantares": sobre el romance entre Esther y Jaime, pese a que aquella
había sido prometiada por sus padres a otro joven.
"Las
lamentaciones": sobre el romance entre Raquel y Jacobo, un joven judío de
la colonia, con poco apego a las tradiciones ("el más criollo de la
colonia"), lo cual le genera la oposición de los mayores.
"Las bodas de
Camacho": Raquel huye con Gabriel, su novio gaucho, la misma noche en que
su familia arregla su casamiento con el joven judío Pascual Liske. El título y
los sucesos del relato sirven como una referencia del relato "Las bodas de
Camacho el rico" en Don Quijote de Miguel de Cervantes Saavedra, cuya
influencia tomó un papel importante en la obra de Gerchunoff.
"El
boyero": sobre el criollo Remigio Calamaco, uno de los personajes
importantes del libro. Calamaco, es un gaucho violento, que matará a su hijo al
retroceder en un duelo criollo, a punta de cuchillo, para ser luego encarcelado
por el crimen.
"La Muerte
del Rabí Abraham": donde recrea el asesinato de su propio padre, a manos
de un gaucho borracho.
"La
lechuza": la madre de Moisés presiente que algo malo le ha pasado a su
hijo.
"El episodio
de Miriam": sobre la fuga de Miriam con Rogelio Miguez, su novio no judío
y el horror de la colonia ante el hecho.
"Divorcio": sobre el primer divorcio en la colonia.
"Historia de
un caballo robado": sobre la persistencia del antisemitismo en Argentina,
cuando el Rabí Abraham es falsamente acusado de robar un caballo.
"La trilla": la primera trilla de
Moisés, en la que éste llora de felicidad recordando los largos años de
sufrimiento. En el relato Rabí Abraham expresa su punto de vista ortodoxo y sus
preocupaciones frente a la conducta de los jóvenes que "se vuelven unos
gauchos".
"El
himno": sobre los preparativos para celebrar la fiesta patria del 25 de
mayo).
"La
visita": cuando el criollo Estanislao Benítez invita a su casa a la
familia del Rabí Abraham, quien aparece aquí más cercano a las costumbres
criollas y gauchas.
"La
revolución".
"La triste
del lugar": es la historia del casamiento de Jeved, ejemplo de pureza
moral, con Lázaro, un joven judío con un defecto físico.
"El viejo
colono": sobre el Rabí Guedalí.
"La huerta
perdida": sobre una gran plaga.
"El médico
milagroso": una de las dos historias agregadas en 1936. Trata sobre el
médico Nahum Yarcho, un hombre flexible y pragmático, quien se gana el afecto
de judíos y no judíos, siendo consierado "un gran gaucho" por los
criollos y un buen judío, por los ortodoxos de la colonia.
"El
candelabro de plata": la otra historia agregada en 1936, donde expresa sus
preocupaciones sobre el aumento del antisemitismo en Argentina.
Los siguientes textos, tomados de Los gauchos judíos, son
una muestra de su escritura:
La espera de
aquella multitud evocaba en cada uno recuerdos lejanos. Cada uno veía la mañana
en que abandonó el fosco imperio del zar y veía la llegada á la tierra
prometida, á la Jerusalém anunciada en las prédicas de la sinagoga y en las
hojas sueltas.
"Llegada de
inmigrantes".
Como ves,
“desocupado lector”, en la colonia judía, donde aprendí a amar el cielo
argentino y mi alma se impregnó con el espíritu de la tierra, hay, junto al rabino
de estampa arcaica, gauchos arrogantes y fieros, Camachos, Quiterias y
Basilios. Esto prueba que la historia referida con más puntualidad que arte, es
verídica, como lo es la de las bodas de Camacho el rico. Cáigame yo muerto aquí
mismo si inventé un ápice en tan maravillosa relación. Bien me gustaría
adornarlas con coplas parecidas a las del libro divino, pero Di-s negóme
ingenio. Doyte yo la verdad escueta de lo contado y si quieres coplas, ponlas
tú en modo gracioso, mas no olvides mi nombre, como lo olvidó Nuestro Señor don
Miguel de Cervantes Saavedra, el de Cide Hamete Benengeli. Si tan exacta
narración te place, no me mandes maravedíes, pues no alcanzan para pan y agua.
Envíame dracmas de oro, o si no, agradeceréte una calabaza de vino de Jerusalén,
vino de aquellas viñas que plantaron mis antepasados cantando loanzas en gloria
de J-h-vá. Él te dé fortuna y salud, dones que también le pido.. "Las bodas de
Camacho".
(Al hinmno) no lo
comprendían los israelitas; pero al llegar á la palabra libertad, el recuerdo
de su antigua esclavitud, de la amargura y las persecuciones seculares sufridas
por la raza, revolvió sus corazones y con el corazón y con la boca, todos
exclamaron, como en la Sinagoga: "¡Amén!" "El
himno".
Déjelo á ese gaucho;
no sabe más que contestar. ¡No ve, todo un gaucho! Bombachas, cinturón,
cuchillo y hasta esas cositas de plomo para matar perdices; en cambio, en la
sinagoga, permanece mudo y no sabe rezar".
"La
siesta".
Alberto Gerchunoff describe en su novela la visión de la
utopía agraria de los colonos judíos en los campos argentinos. Esta singular
experiencia agrícola se desarrolla en esa tierra utópica, ese otro lugar donde
era posible empezar una vida nueva. Para ellos, las pampas argentinas eran ese
otro lugar, era como la Tierra Prometida.
El libro se caracteriza por un tono optimista donde
predominan las situaciones constructivas y de progreso, postergando los
conflictos y procesos discriminatorios, actitud que el escritor modificaría en
el año 1930, cuando se profundizaron los movimientos antisemitas en Argentina.
fuente: WIKIPEDIA.
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