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domingo, 24 de febrero de 2013

ELADIA BLAZQUEZ, EN EL RECUERDO

UN RECUERDO A ELADIA
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Nota de ANTONIO RODRIGUEZ VILLAR
publicada en la página webb TODOTANGO.























No! ¡Permanecer y transcurrir
no es perdurar, no es existir,
ni honrar la vida!
Hay tantas maneras de no ser,
tanta conciencia sin saber
adormecida...
Merecer la vida no es callar
y consentir tantas injusticias repetidas...
Es una virtud, es dignidad
y es la actitud de identidad más definida.
Eso de durar y transcurrir
no nos da derecho a presumir.
porque no es lo mismo que vivir...
Honrar la vida.


Eso era, eso es Eladia Blázquez: una constante y activa insistencia en honrar la vida. Hay en ella una absoluta identificación entre su obra y su vida. No había una dicotomía entre la mujer y su obra.

Es muy difícil para mí y para mi mujer María Nieves, hablar de Eladia pues se entrelazan una muy estrecha y honda amistad personal de más de 30 años con la admiración a la artista, a la poetisa, a la compositora.

Estábamos fuera del país cuando nos enteramos del desenlace después de pelearle a una enfermedad contra la que luchó mucho tiempo. Pocas veces se me arrugó tanto el corazón como cuando, desde Buenos Aires, nos llamó nuestro hijo Javier para darnos la noticia. La esperábamos en cualquier momento, pero -aún así- fue muy duro saberlo.

Es que Eladia fue una luz que nos iluminó a todos. Los elogios son innecesarios. Ahí está su vastísima y rica obra que nos exime de elogios, elogios -por cierto- a los que siempre escapaba. Podríamos aquí analizar el valor poético y social de sus canciones, pero ese sería un trabajo más extenso y profundo que este apretado recuerdo.

Había nacido «en un barrio donde el lujo era un albur», allá en Avellaneda. Por eso, siempre, tenía «el corazón mirando al Sur». Como el Gordo Troilo -de quien era muy amigo y se tenían una gran admiración mutua- nunca dejó su barrio. Lo sentía y allí tenía calados sus afectos primeros a los que convocaba para pensar, para estar con familiares, para recordar sus raíces.

Su madre era de Granada y su padre de Salamanca, dos ciudades mágicas de nuestra España. Cuando nos reuníamos con Eladia, siempre nos acordábamos de aquella copla del poeta mexicano Antonio de Icaza: «Dale limosna mujer,/ que no hay en la vida nada,/ como la pena de ser,/ ciego en Granada».

Eladia era una excelente intérprete. Sus grabaciones lo atestiguan. Pero prefería componer, «Si el oficio de cantar es hermoso porque permite la comunicación directa y rápida, -decía-, mucho más lo es el de la creación. Esa condición sin tiempo, esa fuga de la realidad, ese transmutarse en miles y miles de seres que piensan y sienten como nosotros, y que esperan encontrar en nuestro leguaje el idioma de su sensibilidad». Y vaya si dominó esa sensibilidad creativa.

Fue autodidacta, si bien una mujer finamente culta. Ella misma decía que había sido muy mala alumna y que terminó el ciclo primario a los ponchazos. «Después, -comentaba-, traté de cultivar la lectura, las amistades y mis propias experiencias para suplir en parte esa falta de información. Por lo tanto, -agregaba con cierta sorna-, si no escribo mejor no es porque no sé es porque no puedo».

























 Era alegre, vivaz, sarcástica, con un finísimo sentido del humor y de la ironía. Pero también era retraída. Quiso estar siempre distante del halago, quizá por tener que sobrellevar una gran timidez, la timidez del talento que sabe que todo es perfectible. Quienes no la conocían bien, podían pensar que era callada o distante. Nada de eso. En reuniones pequeñas, -las que prefería-, era una castañuela: graciosa, alegre, ocurrente, simpática, mordaz, burlona. Surgían allí, como una avalancha incontenible, todos sus ancestros andaluces.

No quería, no le gustaba hablar de sí misma. Cuando se le preguntaba por alguno de sus tantos éxitos, los describía como si hubiesen sido escritos por otra persona. Como el Gordo Troilo, le huía al "yo". Sentía un gran rechazo por los ególatras y los soberbios. «No los aguanto» era su comentario. Su modestia no era una pose, como la de muchos que juegan a ser humildes y modestos y sólo son patéticos. Sabía, desde ya, la importancia de sus composiciones pues eran el resultado de un minucioso y esforzado trabajo. Ella misma decía: «Pero, ¿cómo es el oficio de la canción?... ¿Se recibe, se aprende, se cultiva?... ¡Las tres cosas!».

Sus canciones -más allá de poseer ese inmenso talento creador- eran el resultado de una paciente y meticulosa obra de orfebrería renacentista. Surgía la idea de una letra y luego buscaba y elegía cada palabra cuidadosamente para que tuviera la exacta dimensión y trascendencia de lo que quería expresar. Sabía, como dice en uno de sus poemas, distinguir el sol de un queso y el aroma de un queso al de una rosa.

El amor que siempre sintió por España y que bebió desde que naciera, la llevó primero a cantar y bailar canciones españolas. Cuando había cumplido apenas 8 años, debutó en público y comenzó a ser conocida entre los amantes de la música española. Después, ya más grande, se sintió atraída por lo melódico y comenzó a cantar y componer boleros y canciones románticas. Y su dinamismo creativo la condujo luego a componer también temas criollos. Y aquí, otra vez, brilló con luz propia. Vayan como ejemplos "Río, río" y "Ya me voy, ya me estoy yendo", cueca que grabó el Grupo Vocal Argentino que dirigía el Chango Farías Gómez.

Y después vino el tango. Se podría decir -desde ya equivocadamente- que Eladia era más porteña que argentina. Por supuesto que le dolían -¡y cómo!- los vendavales que azotan y hieren nuestra tierra. Pero su preocupación cotidiana, sus inquietudes, sus asombros, estaban en Buenos Aires. Y eso la trajo, naturalmente, al tango.
 
Eladia y el autor

Una vez, hace de esto muchos años, caminábamos por la avenida Sáenz, frente a la Iglesia de Pompeya, pues me había pedido que la acompañara a casa de José Dames, -el inolvidable compositor de "Fuimos", "Nada" y "Tú", entre otras joyas-, que vivía un par de cuadras atrás de la basílica. Era una tarde de sol radiante, puro, sereno, sin castigo. Íbamos a paso firme, lo recuerdo muy bien. De pronto se para y me dice: «Tonito, vamos a ese boliche a tomar un café. Tengo ganas de mirar a Buenos Aires. ¿Te das cuenta qué maravilla es esta ciudad? ¡Y es toda nuestra!»

Ella misma explicaba cómo llegó al tango al preguntarse si acaso la facultad de sentir y expresar a la ciudad y a nuestra gente es un privilegio exclusivamente masculino. «¿O es que las minas, -decía-, no formamos parte de este enjambre humano que es Buenos Aires, y no nos duele igual su trasfondo gris, que nos destiñe a veces la alegría y nos hermana con nuestras más puras esencias?»
Aunque me des la espalda de cemento,
me mires transcurrir indiferente;
¡te quiero!... Buenos Aires y a tu gente,
y entre tu gente, sin querer, te encuentro,
me encuentro.
Porque soy como vos,
que se niega o se da;
¡te proclamo Buenos Aires, mi ciudad!

La canción popular latinoamericana nos ha regalado mujeres excepcionales: Chabuca Granda en el Perú, Violeta Parra en Chile, Dolores Durán en Brasil, María Grever en México. Eladia Blázquez integra merecidamente ese exclusivo parnaso de creadoras inmortales.

fuente: TODOTANGO.
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ELADIA BLAZQUEZ, AUTORA, COMPOSITORA

Un día como hoy... 24 de febrero...pero de 1931... nacía 
ELADIA BLAZQUEZ.
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Semblanza de JULIO NUDLER
publicada en la página webb TODOTANGO.


 PIANISTA, GUITARRISTA, COMPOSITORA, 
AUTORA, CANTANTE
24 de febrero de 1931 - 31 de agosto de 2005.

 Nadie logró, como Eladia Blázquez, crear tangos con letra de tanto éxito -y en algunos casos aislados de tanta calidad- desde fines de la década del 1960, cuando la popularidad del género había caído en la Argentina a sus mínimos históricos. Sólo pueden comparársele algunos títulos del binomio Astor Piazzolla-Horacio Ferrer. 
Ella creó un tango canción verdaderamente nuevo, aunque sobre moldes no vanguardistas, con su rara habilidad para combinar notas y palabras. Con una temática nueva y un lenguaje actualizado impactó en un público amplio, no necesariamente tanguero. Los tradicionalistas la recibieron fríamente, aunque sin la agresividad que reservaron para otras propuestas más heterodoxas.

Era frecuente que se la apodara "la Discepolo con faldas", pero esa comparación con Enrique Santos Discepolo (el autor de "Yira yira" y "Cambalache") es realmente excesiva. Aunque Blázquez suela ser crítica, incisiva y escéptica, sus versos no tienen -salvo en algunos destellos- la profundidad, la riqueza de imágenes ni la poesía de los del autor de "Canción desesperada". 

Dentro de la irregular calidad de sus piezas, ella cae por momentos en una exaltación desmedida y retórica de Buenos Aires, que soslaya la deteriorada calidad de vida en esa gran urbe de crecimiento desordenado, poluída y en algunos sectores caótica.
 
Otro rasgo desdeñable de su creación es el nacionalismo hueco que por momentos profesa. Un ejemplo de ello puede hallarse en el tango "Convencernos", que escribió junto a Chico Novarro, lanzado en 1976, cuando la Argentina comenzaba a sufrir la dictadura militar más sangrienta de su historia. 
La letra propone
"Y ser al menos una vez nosotros,
sin ese tinte de un color de otros,
recuperar la identidad,
plantarnos en los pies,
crecer hasta lograr la madurez,
y ser al menos una vez nosotros,
bien nosotros, tan nosotros
¡como debe ser!"


 Quizá sin proponérselo, Eladia nos ofrece con esta composición, vista a la distancia, una buena muestra de la desfiguración de las ideas imperantes por entonces.
 
 Blázquez fue recorriendo a través de su vida de artista diversos caminos, según fueran las circunstancias, buscando un lugar para su empuje creador.
 
 De muy niña triunfó cantando el repertorio popular español, determinada por el origen de sus padres. Los inmigrantes españoles formaban un público enorme, y Buenos Aires pasaba a ser la mayor ciudad gallega del mundo, con más habitantes nacidos en Galicia que La Coruña, capital de esa región hispana.
 El folklore argentino, luego el bolero, más tarde el tango y por fin la balada fueron sucediéndose en su labor.
 
De 1970 es su primer disco LP dedicado al tango, donde canta sus propias obras. En los dos años previos había perdido sucesivamente a su madre y a su padre. 
En esa placa histórica incluye el excelente "Sueño de barrilete" (así se llama en la Argentina a la cometa), que en realidad había compuesto en 1959 y dado a conocer recién en 1968. Con un magistral engarce entre la melodía y los versos, presenta a un personaje frustrado, que no alcanzó la altura de su ideal. 
En ese mismo álbum figuran otros de los mejores tangos que jamás compondría Eladia, como "Contáme una historia" y "Sin piel", además de "Mi ciudad y mi gente", que ganó el Festival de la Canción de Buenos Aires de 1970.

 Después de "El precio de vencer", uno de sus temas más cuestionadores, que grabó en 1973, año en que en la Argentina predominaban las ideas políticas radicalizadas, sobresale nítidamente como su tango más popular "El corazón al sur", que registró en 1976. 
Blázquez había nacido en Avellaneda, ciudad lindante con Buenos Aires por el sur de ésta. Ese punto cardinal equivale para los porteños a pobre y popular. De hecho, el éxito le permitió a esta artista habitar en el Barrio Norte, en uno de los sitios más caros de Buenos Aires, pero con ese tango vino a decir que su corazón había permanecido del otro lado.

Letras de Eladia Blázquez

A Cátulo Castillo (Tango)
A pesar de todo (Canción)
A un semejante (Tango)
Adiós Nonino (Tango) 
Aquellos que se fueron (Tango)  
Argentina primer mundo (Tango)
Bien nosotros (Tango)
Con las alas del alma (Tango)  
Convencernos (Tango)
Cualquiera de estas noches (Tango)
El ángel dormido (Tango)
El corazón al sur (Tango)  
El corazón de tu violín (Tango)
El miedo de vivir (Tango) 
El precio de vencer (Tango)  
Ese muchacho Tony (Tango) 
Fiesta y milonga (Milonga)  
Honrar la vida (Canción)  
La bronca del porteño (Tango) 
La pasión del escolaso (Tango)  
La voz de Buenos Aires (Milonga)
Mi ciudad y mi gente (Tango)
Mi doble rol (Tango)  
Mi vida junto a vos (Tango)
Milonga en el viento (Milonga)
Por qué amo a Buenos Aires (Tango)
Prohibido prohibir (Tango)
Qué buena fe (Tango)
Si Buenos Aires no fuera así (Bailecito)
Si te viera Garay (Habanera)
Siempre se vuelve a Buenos Aires (Tango)
Sin piel (Tango)
Somos como somos (Tango)
Sueño de barrilete (Tango)
Te llaman Soledad (Tango)
Tu piel de hormigón (Tango)
Un cielo de serenata (Vals)
Vivir en Buenos Aires (Tango)
Y somos la gente (Tango)

fuente: TODOTANGO.
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viernes, 1 de febrero de 2013

LEDA VALLADARES, FOLKLORISTA



 LEDA VALLADARES.
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"Soy una cantora que investiga"
 Leda Valladares.jpg

Nacimiento      21 de diciembre de 1919

San Miguel de Tucumán,Argentina

Fallecimiento    13 de julio de 2012 (93 años)

Buenos Aires, Argentina

Ocupación       Poetisa, cantautora, musicóloga, profesora de Filosofía, pedagoga



Leda Valladares (Tucumán, 21 de diciembre de 1919 - Buenos Aires, 13 de julio de 2012) fue una cantora, compositora, literata, poeta, musicóloga y folcloróloga argentina.



Su obra va desde la recolección y registro de esos cantos, composición de música para niños, así como boleros, baladas y blues. Musicalizó obras de teatro y cine y documentales.



Biografía

Leda Valladares nació en Tucumán en 1919 su padre fue tucumano mientras que su madre de apellido Frías era una "patricia" santiagueña de apellido Frías bisnieta de Félix Frías, y su adolescencia transcurrió entre el blues, el jazz y la música clásica que escuchaba su padre. «Antes de mirar el mundo me puse a oírlo. Por mi padre, tocando y cantando entré al follaje de la música», dijo.

Se graduó en la Universidad Nacional de Tucumán con el título de profesora de filosofía y luego también se licenció en Ciencias de la Educación.

Antes de cumplir los veinte años, formó su primer grupo de música, con unos amigos: FIJOS (Folclóricos, Intuitivos, Jazzísticos, Originales y Surrealistas). 
Con el seudónimo de Ann Key comenzó a cantar jazz. Pero en esa época, la música era casi un juego y Leda cuenta que ella cantaba en inglés por fonética (pese a su irreductible pasión por la música folclórica argentina también mantuvo toda su vida una gran pasión por el jazz, música de la cual era apasionada desde los catorce años).


Bagualas

A los 21 años descubre a las bagualas y a partir de allí no se detendrá en recuperar ese canto anónimo de los valles y los montes de la Argentina. Ese trabajo minucioso sigue siendo hoy en día uno de los pocos realizados con la rigurosidad científica que se exigiría:


Estaba en Cafayate (Salta). Era una noche de Carnaval, yo tenía 21 años y allí descubrí la baguala. Me desvelaron tres mujeres que se detuvieron frente a mi balcón. Yo nunca había oído hablar de la baguala y entonces me parecía que tenía que ser algo muy misterioso, muy poderoso. Después de escucharlas me prometí recuperar semejante regalo de la tierra. Eran rastros de una canción que tenía muchos siglos y se estaba descolgando, estaba desapareciendo. Salí a buscar los vestigios de este milagro que hasta ese momento desconocía. A mí nunca me había tocado encontrar la voz agreste y salida de la montaña. Pero era un grito muy solitario, y ya ese pobre grito estaba tan viudo, tan solo, que daba pánico. Entonces tomé una especie de conciencia bastante trágica. Un país que estaba al borde de perder su historia, sus tradiciones, y nadie se daba cuenta de que todo eso se estaba muriendo o que ya estaba muerto.
    Leda Valladares



Allí toma la decisión de registrar esas melodías y hacer el Mapa Musical Argentino. «Con mi modesto grabadorcito a cuestas fui recogiendo el folclore desde Ecuador hasta Santiago del Estero. Y así, con mucha paciencia, fui reconstruyendo el mapa musical del país, y arrancando esos cantos de callejones, ranchos, valles, quebradas o corrales».



En esto se autodefinió como:

 No soy una investigadora que canta sino una cantora que investiga.



Al inicio de los años 1950 fue a residir a Francia, en París, en el año 1952, se encontró con María Elena Walsh junto a la cual formaron el dúo folclórico Leda y María que actuó en diversas localidades de Europa. En 1956 ambas retornaron a su país, haciéndose conocido el dúo con el sencillo nombre Leda y María, en Argentina durante los 1960 realizaron giras y grabaron discos, entre ellos el titulado Canciones del tiempo de María Castaña (un compilado de antiguas canciones folclóricas españolas).



En el año 1970 obtuvo una beca del Fondo Nacional de las Artes para proseguir sus estudios documentales y , de este modo, con un modesto grabador "Geloso" recopiló la voz, la música y el canto tradicional de varios copleros como Teresita Cruz, Marta Córdoba de Terán, Pepita Córdoba de Ramos Padilla, Gallo Cruz entre otros.

En los años 1970` comienza a construir los puentes entre jóvenes músicos y cantores de campo y luego compartir escenarios y grabar discos con músicos de rock nacional argentino. La cualidad innata para la combinación llevó a sonidos con texturas que, hasta ese momento, parecían incompatibles. En palabras de León Gieco:



    En 1979, en plena dictadura militar, formamos el Movimiento por la Reconstrucción de la Cultura Nacional, y la idea era hacer conciertos donde pudieran actuar todas las artes juntas. Leda entabló una discusión con Ernesto Sábato porque él empezó a hablar de las culturas superiores e inferiores. Ella le dijo que no era así, y que era tan importante un Miguel Ángel como una vasija construida por un guaraní, porque cada cosa está hecha con una necesidad y en un momento determinado. Eso fue una de las cosas más importantes que me enseñó Leda. Otra cosa que aprendí de ella y que repito siempre es la necesidad de cantar. Lo hermoso que es enseñar a cantar a los chicos. Esa necesidad, esa energía que tiene un pueblo de aprender a cantar fue su enseñanza. Siempre incito a hacer canto colectivo. Que es lo que ella practicó en plena dictadura militar, cuando reunió cientos de chicos con maestras cantando bagualas y vidalas en El Cadillal. La defino como una de las artistas más interesantes que tiene este país. Además la considero una de las transgresoras más grandes que tenemos.

    León Gieco



Luego se dedicó a la investigación de las músicas étnicas de África, toda América y Asia.

Tuvo por gran amiga a la poeta Olga Orozco, como gran amigo al antropólogo Guillermo Magrassi y a través de sus hermanos (Hugo Valladares y Rolando Valladares) a Adolfo Ábalos, Enrique Villegas, Ariel Ramírez y Margot Loyola.

Retiro

En 1999 se retiró de la actividad artística y quedó internada debido al mal de Alzheimer, una enfermedad basada en la pérdida de memoria de forma degenerativa, a pesar de que apareció en algunas notas periodísticas.

Al cumplir 90 años, Miriam García encabezó una comparsa de unos 20 miembros que se acercó a saludarla y a cantarle. En 2005 recibió la Mención Especial de los Premios Konex por su destacado aporte a la cultura argentina.


Fallecimiento

Leda Valladares falleció el 13 de julio de 2012, a los 93 años de edad. Desde hace tiempo, venía sufriendo las consecuencias del alzheimer, y al momento de su muerte se encontraba alojada en un hogar de ancianos.


Discografía

Leda Valladares por su parte realizó y publicó entre 1960 y 1974 una serie de discos documentales llamados en conjunto: Mapa musical argentino. Ha concretado también obras discográficas de su total autoría entre las que se destacan:



    Canticuento -selección de música infantil- (1968)

    Igual rumbo,

    Folklore de rancho y rascacielos -en conjunto con Anastasio Quiroga- (1972)

    El reñidero -música para la obra de teatro de Sergio De Cecco-;

    Grito en el cielo (1989),

    Grito en el cielo II (1990) y

    América en cueros (1992).



Por su labor, Leda Valladares fue miembro de honor de la UNESCO.

Con María Elena Walsh (Leda y María)



    1954: Chants d’Argentine (Le Chant du Monde LDY-M-4021).

    1955: Sous le ciel de l’Argentine[Bajo los cielos de la Argentina] (London International FS 123619/WB 9113).

    1957: Entre valles y quebradas, vol. 1 (Disc Jockey Estrellas 10071).

    1957: Entre valles y quebradas, vol. 2 (Disc Jockey LD 15052).

    1958: Canciones del tiempo de Maricastaña (Disc Jockey 77076).

    1959: Leda y María cantan villancicos (EP) (Disc Jockey TD 1007).

    1960: Canciones de Tutú Marambá (EP) (Disco Plin s/n)2

    1962: Canciones para mirar (Disco Plin 102).

    1962: Doña Disparate y Bambuco (EP) (Disco Plin 103).

    1963: Navidad para los chicos (EP) (con Roberto Aulés) (Abril Fonorama Bolsillitos 502).



Filmografía



Intérprete:



    1976: El canto cuenta su historia.



Música:



    1969: Medardo Pantoja (cortometraje dirigido por Jorge Preloran).

    1965: Pictografías del Cerro Colorado (cortometraje).



Asesoría musical:



    1967: Hermógenes Cayo (imaginero), filme documental de Jorge Preloran (1933-2009).



fuente: WIKIPEDIA.
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