Enrique Banchs
Argentino
Argentina
1888 - 1968
Enrique Banchs
nació en Buenos Aires en 1888. Trabajó como periodista en distintas
publicaciones de la Ciudad de Buenos Aires y ocupó diversos cargos en el
Consejo Nacional de Educación. En 1941 ingresó en la Academia Argentina de
Letras y en 1958 recibió el Premio Vaccaro, cuyo importe donó al Hospital de
Niños y a la Sociedad Argentina de Escritores. En 1958 definió de esta manera a
la poesía: "Es la intimidad de la realidad. La poesía es indiferente a la
grandeza de las obras materiales del hombre, a los accidentes históricos, a
todas las instituciones y a todos los móviles sociales que arrastran los
cotidianos afanes". Su obra, atemporal, refleja la armonía entre el
sentimiento y la razón. Banchs se mantuvo siempre al margen de las
publicaciones para vivir en su propio mundo. Su producción literaria se reduce
a cuatro libros publicados en su juventud, Las barcas (1907), El libro de los
elogios (1908), El cascabel del halcón (1909) y La urna (1911). Murió en Buenos
Aires el 6 de Junio de 1968.
La senda de los manzanos
Enrique Banchs
Daban sombra a la
senda los manzanos,
y cual templos
con cálices de aromas,
maduraban los
árboles lozanos
la carne blanca y
dura de las pomas.
La hierba
amarillenta, el puente roto,
las
condecoraciones del sol manso
sobre la charca
verde y sobre el soto
y la canoa quieta
en el remanso,
eran como reposo
para el alma
la mendiga de
calma
en la senda con
sombra de manzanos.
Rodeábanme, al
mover paso tardío,
mariposas y sol,
silencio y río,
en la senda con
sombra de manzanos.
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Sombra
Enrique Banchs
Si la muerte es
final, total olvido,
el alma, en ese
sueño no sentido,
nada es, pues no
sabe que ha vivido;
nada, pues de sí
misma está vacía.
O, acaso, sombra
es de lo que ha sido,
y en vena vana
hay eco de un latido
y oye caer en
ilusorio oído
hojas secas de
extinta melodía.
Sombra. Sombra de
todo lo perdido,
reflejo que por
siempre ha recogido
fugaz amor e
instante de agonía,
y por siempre, en
el Tiempo detenido,
sueña que es
cierto su vivir mentido
porque espera la
muerte todavía.
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Enrique Banchs
¡Amigo de los
pájaros!: tú eres
y por esa
humildad de fortaleza
Gracias, sombra
sagrada de los árboles
como la casa mía
por lo manso
Ahora te derramas
en mis brazos,
sombra, y siento
un humor como de aurora
sobre la hierba
nueva de los prados
que hay en tus
ramas bellas como brazos
y una serenidad
grave de lago
He parado mi
planta en el camino
pones sobre el
asombro de mis ojos...
Para el fin de la
vida y del trabajo,
como un sudario
todo de armonía,
tenga tu gran
serenidad, hermano.
fuente:
Escribirte.COM
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