Un lugar de reunión, para cantar, payar, decir poesías y mostrar nuestras tradiciones,
nuestros artistas tanto de FOLKLORE como de TANGO.
Un bolichopulpería para mostrar las tradiciones argentinas, nuestras costumbres, leyendas, nuestros pájaros, nuestros árboles, flores, y paisajes.
...y de otros pagos también... por qué no?? conocer otras culturas...
Un lugar para compartir... tomar mate, o un vino en amistad.
francamente, estoy cabrero y jamás olvidaré que una noche embabicado, te juré que te quería, mucho más que al alma mía y que a mi madre también. Te acoplaste al cotorro de este vate arrabalero y te juro, hasta diquero por tenerte se volvió, se acabaron las verseadas de mi numen peregrino, si era el verso más divino llevarte en mi corazón. En mis noches de lirismo, por los tristes arrabales, rimé tiernos madrigales que a tu lado deshojé. Puse vida en cada estrofa, mi amor, mi paz y ventura, y la inefable ternura de tu alma de mujer.
Cuántas noches en mi rante bulincito de poeta
una lágrima indiscreta furtivamente cayó, pensé que fueras el verso más intenso de mi vida, porque aún sangra la herida que tu espiante me causó. Ya que sabes el secreto de lo mucho que he sufrido, decime quién te ha querido con más intensa pasión, y del fondo de tu alma, silenciosa, cruel y cruda, la hiriente verdad desnuda te dirá: este chabón.
Un día como hoy.... 26 de octubre.... pero de 1921... nace el cantor uruguayo CARLOS OLMEDO. ...................................
Biografía de ABEL PALERMO, publicada en la página webb TODOTANGO CANTOR, COMPOSITOR 26 de octubre de 1921 - 12 de marzo de 1976 Nombre real: Delmar Velazquez Childe
Este sobrio cantor uruguayo perteneció a la dinastía de las
voces varoniles del tango. Sin falsos clichés de guapo, sin una potencia
destacable, tuvo la virtud de generar un clima intimista y hasta delicado, con
registro de barítono y una voz “ceniza” muy melodiosa. Desgraciadamente, nos
dejó el escaso testimonio de muy pocas grabaciones.
Nació en el Departamento de Rivera, pero era un niño cuando
su familia se trasladó a Montevideo, al Barrio Sur.
A los 19 años, ganó un concurso de cantores, organizado por
el histórico “Café El Ateneo”, de la Avenida 18 de Julio y la Plaza Cagancha. A
partir de ese acontecimiento, se inició su etapa de cantor actuando en las
principales salas, confiterías, teatros donde el tango y el candombe eran los
convocantes.
En 1947, decidió probar suerte en Buenos Aires, junto a
otros jóvenes compatriotas que también triunfarían en la capital del tango, me
refiero a Julio Sosa y Pablo Moreno; un terceto de entrañables amigos.
Su actividad se desarrolló en importantes escenarios de la
calle Corrientes y en Radio Mitre. Recuerdo sus actuaciones en las inolvidables
noches de “Tango Bar” y “La Armonía”, donde fue reconocido por el aplauso de un
público exigente y conocedor del género. También, cada tanto, cruzaba el río
para actuar en Montevideo.
Entre 1952 y 1953, se integró a la orquesta de Ricardo
Pedevilla, hasta que en 1954, lo llamó Osvaldo Pugliese para cantar en su
formación, en reemplazo de Juan Carlos Cobos que se había desvinculado del
maestro. Lamentablemente, su paso con el autor de “La yumba” fue muy breve.
En los primeros meses de 1955, le ocurrió un caso parecido
con Aníbal Troilo, quien lo requiere, ante la ida de Jorge Casal que iniciaba
su etapa como cantor solista. Debutó el 1º de marzo de 1955, junto a un colega
de lujo, el excepcional Raúl Berón. Después, tuvo otro compañero: Pablo Lozano.
Permanece con Troilo hasta el 30 de abril de 1956, dejando
en el disco dos temas para el sello T.K., los tangos “Recordándote” y “El
cantor de Buenos Aires”.
Luego de Pichuco, en 1957, formó rubro de cantantes con Ruth
Durante y Enrique Castel, en su show “Dos Astros y una Estrella”, acompañados
por una orquesta dirigida por el bandoneonista Ángel Baya, permaneciendo juntos
hasta 1959. Ese año, una vez desvinculado de ese espectáculo, pasó a formar
parte de “La Típica Buenos Aires”, de la cual carezco de datos.
En 1966, se unió a un cuarteto de notables músicos: Julio
Ahumada (bandoneón), Aquiles Aguilar (violín), Carlos Parodi (piano) y Hamlet
Grecco (contrabajo), para grabar en el sello Tini. Por aquellos años también,
realizó una serie de registros en Uruguay con el conjunto de Alberto Mastra.
Por último, quiero destacar sus composiciones, verdaderas
perlas de nuestra música tanguera. Valgan como ejemplos: “Y no le erré” y “De
puro curda”, inolvidables en la voz de Alfredo Belusi, “Lo que vos te merecés” y
“Mi luna”, que Roberto Goyeneche llevara al disco en dos excelentes versiones, “Por
quererla así” y “No tengo la culpa”.
Lo perdimos muy joven, a los 54 años, a causa de un síncope
cardíaco en la ciudad de Mar del Plata.
No cabe la menor duda que es de absoluta justicia, rescatar
el recuerdo de este bohemio impenitente, por sus virtudes de cantor, por su
inspirada obra musical y por tantas noches de copas y tangos en la mágica
Buenos Aires de aquellos tiempos.