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martes, 14 de enero de 2014

-ESTEBAN LAUREANO MARADONA, MÉDICO

1995- Muere en Rosario (Santa Fe), Esteban Laureano Maradona, médico rural, radicado en Estanislao del Campo (Formosa). Consagró su vida y profesión a los aborígenes. Tenía 99 años 

Efemérides Folklóricas Argentinas
de Juan Carlos Fiorillo.
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Un día como hoy... 14 de enero... pero de 1995... fallecía
ESTEBAN LAUREANO MARADONA.
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Esteban Maradona escribe.jpg
El Dr. Maradona tomando notas, frente a su hogar
Nacimiento 4 de julio de 1895
Esperanza, provincia de Santa Fe, Argentina
Fallecimiento 14 de enero de 1995 (99 años)
Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina 
Licenciatura     Universidad de Buenos Aires
Año de licenciatura      1926
Ocupación       médico rural, naturalista, escritor, filántropo
Lugar de trabajo Estanislao del Campo
provincia de Formosa,  Argentina

ESTEBAN LAUREANO MARADONA

lunes, 29 de julio de 2013

RECORDAMOS AL DR. RENE FAVALORO


Un día como hoy.... 29 de julio... pero del año 2000...
lamentablemente.... nos dejaba el Dr RENE FAVALORO


Dr RENE FAVALORO
12 de julio de 1923- 29 de julio de 2000
MEDICO CARDIOLOGO
 
"Estoy cansado de luchar y luchar, galopando contra el viento como decía Don Ata.
No puedo cambiar.

No ha sido una decisión fácil pero sí meditada.

No se hable de debilidad o valentía."


Nota:
En este blog, EL BOLICHO, hemos publicado la biografía del Dr RENE FAVALORO, el día 12 de julio de 2013, para quienes deseen leer.
Gracias.

viernes, 12 de julio de 2013

RENE FAVALORO, MEDICO

Un día como hoy.. 12 de julio... pero de 1923... nacía
RENE FAVALORO.
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Rene Favaloro.JPG
El Dr. René Favaloro en una fotografía tomada en 1976.

Nombre           René Gerónimo Favaloro

Nacimiento      12 de julio de 1923, La Plata, Argentina

Fallecimiento    29 de julio de 2000 (77 años),
Buenos Aires, Argentina

Nacionalidad    Argentino

Doctorado       Universidad de La Plata

Ocupación       Educador, Profesor, Médico Cirujano





René Gerónimo Favaloro (La Plata, Argentina, 12 de julio de 1923 - Buenos Aires, Argentina, 29 de julio de 2000) fue un prestigioso Educador y médico cardiocirujano argentino, reconocido mundialmente por ser quien realizó el primer bypass cardiaco en el mundo. Estudió medicina en la Universidad de La Plata y una vez recibido, previo paso por el Hospital Policlínico, se mudó a la localidad de Jacinto Aráuz para reemplazar temporalmente al médico local, quien tenía problemas de salud.1 A su vez, leía bibliografía médica actualizada y empezó a tener interés en la cirugía torácica. A fines de la década de 1960 empezó a estudiar una técnica para utilizar la vena safena en la cirugía coronaria. A principios de la década de 1970 fundó la fundación que lleva su nombre.



Se desempeñó en la Conadep, condujo programas de televisión dedicados a la medicina y escribió libros. Durante la crisis del 2000, su fundación tenía una gran deuda económica y le solicitó ayuda al gobierno sin recibir respuesta, lo que lo indujo a suicidarse. El 29 de julio de 2000, después de escribir una carta al Presidente De la Rúa criticando al sistema de salud, se quitó la vida de un disparo al corazón.


Biografía

René Favaloro junto a Luis Federico Leloir y su esposa.



René Favaloro nació y se crio la Ciudad de La Plata, Argentina junto a sus padres Juan Bautista Favaloro, un carpintero e Ida Raffaelli de Favaloro una modista. Siempre estuvo comprometido con el conocimiento, gracias en parte a su abuela materna, quien le transmitió su amor por la naturaleza y la emoción al ver cuando las semillas comenzaban a dar sus frutos. A ella le dedicaría su tesis del doctorado: "A mi abuela Cesárea, que me enseñó a ver belleza hasta en una pobre rama seca"



Realizó la primaria en la escuela nº45, En esta escuela se levantó un mural en su memoria. En 1936 comenzó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional Rafael Hernández; finalizada esta etapa, ingresó en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata. En el tercer año comenzó las prácticas en el Hospital Policlínico y empezó a tomar contacto por primera vez con los pacientes. Excediendo lo exigido por el programa, volvía por las tardes para controlar la evolución de los pacientes y dialogar con ellos.



Asimismo observaba a los alumnos de sexto año de Rodolfo Rossi o Egidio Mazzei, profesores titulares de Clínica Médica, y, además, presenciaba las cirugías de José María Mainetti y Federico E. B. Christmann, quien le enseñó las técnicas de simplificación y estandarización que aplicó después en la cirugía cardiovascular, su contribución a las operaciones del corazón y las grandes arterias. Su preparación profesional la realizó en el Hospital Policlínico donde se recibían los casos complicados de toda la provincia de Buenos Aires. Vivió en el hospital durante los dos años de residencia. Se graduó en 1949 e inmediatamente se produjo una vacante para médico auxiliar, puesto al que accedió en forma interina. pero en la tarjeta con los datos para completar figuraba una cláusula en donde aceptaba la doctrina del gobierno de turno y se tenía que afiliar al Partido Justicialista, lo que no aceptó. Al poco tiempo su hermano, Juan José, médico también, empezó a trabajar en la clínica con él, integrándose muy pronto a la comunidad por sus condiciones humanas. Durante los años que ambos permanecieron en Jacinto Aráuz fundaron un centro asistencial Desapareció la mortalidad infantil de la zona, se redujo la cantidad de infecciones en los partos y la desnutrición, crearon un banco de sangre de personas vivas con donantes que se presentaban cada vez que los necesitaban y realizaron charlas comunitarias en las que enseñaban métodos para prevenir enfermedades.

Hector Atilio Delmar, presidente de Gimnasia y Esgrima La Plata de ese momento, abraza a René Favaloro el 30 de diciembre de 1984, cuando Gimnasia y Esgrima La Plata ascendió a Primera División de Argentina.



Favaloro se actualizaba con publicaciones médicas y realizaba cursos de capacitación en La Plata. Se interesó por las intervenciones cardiovasculares, que en ese tiempo se estaban empezando a desarrollar, y por la cirugía torácica. Empezó a ver la forma de terminar su etapa de médico rural y capacitarse en Estados Unidos, el profesor José María Mainetti le aconsejó la Cleveland Clinic. Se radicó en Cleveland y se desempeñó primero como residente y luego en el equipo de cirugía en colaboración con médicos locales, concentrando su trabajo en enfermedades valvulares y congénitas. Posteriormente se interesó en otros temas, como las cineangiocoronariografías y al estudio de la anatomía de las arterias coronarias y su relación con el músculo cardíaco. A comienzos de 1967, Favaloro estudió la posibilidad de utilizar la vena safena en la cirugía coronaria, haciendo prácticas con sus ideas en mayo de ese año. La estandarización de esta técnica, llamada del bypass o cirugía de revascularización miocárdica, fue el principal trabajo de su carrera, lo que le dio prestigio internacional, ya que el procedimiento cambió radicalmente la historia de la enfermedad coronaria. En 1970 editó un libro llamado Surgical Treatment on Coronary Arteriosclerosis, que fue también editado en español con el nombre Tratamiento Quirúrgico de la Arteriosclerosis Coronaria.



En 1971 Favaloro regresó a la Argentina a operar al Sanatorio Guemes de la Capital Federal que era liderado por Mauricio Barón como presidente de la institución y por el doctor Luis De la Fuente, experto en cardiología clínica y en la incipiente cardiología invasiva. Ya antes, Favaloro fue alentado -desde 1968- a operar un paciente ciego que no podía viajar a EE.UU. por el mismo cardiólogo intervencionista argentino doctor De la Fuente quien se había a su vez quedado en el país por su esposa argentina Inés Fitte y por el nacimiento inminente de Héctor De la Fuente Fitte, actual Periodista de Medicina.



El doctor De la Fuente era clave por su formación de excelencia en EE.UU., y fue fundamental para Favaloro ya que hacía los diagnósticos clínicos y los cateterismo coronarios y fue un posterior pionero internacional- De la Fuente- de la angioplastia con stent con medicamento -Buenos Aires, 1999- y fue también un pionero de la angioplastia coronaria y del stent coronario en Argentina; la neoarteria; el seno coronario; las células madre todos avances impulsados por De la Fuente cuyo primer caso como angioplastia en su país fue en una arteria femoral de la pierna -1979, en la Argentina-; con el sueño de desarrollar Favaloro un centro de excelencia similar al de la Cleveland Clinic, que combinara la atención médica, la investigación y la educación.



Ver la págima web del Sanatorio Guemes: www.sanatorioguemes.com.ar y el libro de la Editorial Perfil del doctor Mauricio Barón y demás publicaciones.



En 1975, Favaloro fundó con ese propósito junto a otros colaboradores la Fundación Favaloro, que además es un centro de capacitación donde estudian alumnos de diferentes partes del mundo y donde cada dos años se celebra el congreso Cardiología para el Consultante. Además, en 1980 Favaloro creó el Laboratorio de Investigación Básica, manteniéndolo con dinero propio por un largo tiempo, dependiente del Departamento de Investigación y Docencia de la Fundación Favaloro. Con posterioridad, pasó a ser el Instituto de Investigación en Ciencias Básicas del Instituto Universitario de Ciencias Biomédicas. Esta fue la base de la creación, en agosto de 1998, de la Universidad Favaloro. En 1992 se inauguró en Buenos Aires el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular de la Fundación Favaloro, entidad sin fines de lucro. Con el lema "tecnología de avanzada al servicio del humanismo médico" se brindan servicios altamente especializados en cardiología, cirugía cardiovascular y trasplante cardíaco, pulmonar, cardiopulmonar, hepático, renal y de médula ósea, además de otras áreas. Favaloro concentró allí su tarea, rodeado de un grupo selecto de profesionales dejando al Sanatorio Guemes. El Centro Editor funcionó hasta el año 2000.



Favaloro había sugerido que el laboratorio de los doctores Emilio Haas y Luis Verruno era ideal para hacer los análisis de histocompatibilidad en el país. Pero las Abuelas de Plaza de Mayo descubrieron que Verruno trabajaba en el Hospital Militar (el cual había funcionado como centro clandestino de detención durante la dictadura), y no aceptaron la recomendación de Favaloro.



Suicidio



Hacia el año 2000, la Argentina estaba ya sumergida en una crisis económica y política, la Fundación Favaloro estaba endeudada en unos US$ 75 millones, por lo que Favaloro pidió ayuda al gobierno, sin recibir una respuesta oficial. Después de su muerte se supo que le había enviado una carta al entonces Presidente de la Nación, el Dr. Fernando de la Rúa, que nunca había sido leída y en la que expresaba su cansancio de "ser un mendigo en su propio país" y le solicitaba ayuda para recaudar fondos para la Fundación. Además, expresaba que la sociedad argentina necesitaba su muerte para tomar conciencia de los problemas en los que está envuelta.



    (Del Dr. René Favaloro/ julio 29-2000 - 14,30 horas)



    Si se lee mi carta de renuncia a la Cleveland Clinic, está claro que mi regreso a la Argentina (después de haber alcanzado un lugar destacado en la cirugía cardiovascular) se debió a mi eterno compromiso con mi patria. Nunca perdí mis raíces.. Volví para trabajar en docencia, investigación y asistencia médica. La primera etapa en el Sanatorio Güemes, demostró que inmediatamente organizamos la residencia en cardiología y cirugía cardiovascular, además de cursos de post grado a todos los niveles. Le dimos importancia también a la investigación clínica en donde participaron la mayoría de los miembros de nuestro grupo. En lo asistencial exigimos de entrada un número de camas para los indigentes. Así, cientos de pacientes fueron operados sin cargo alguno. La mayoría de nuestros pacientes provenían de las obras sociales. El sanatorio tenía contrato con las más importantes de aquel entonces.



    La relación con el sanatorio fue muy clara: los honorarios, provinieran de donde provinieran, eran de nosotros; la internación, del sanatorio (sin duda la mayor tajada).



    Nosotros con los honorarios pagamos las residencias y las secretarias y nuestras entradas se distribuían entre los médicos proporcionalmente.



    Nunca permití que se tocara un solo peso de los que no nos correspondía.



    A pesar de que los directores aseguraban que no había retornos, yo conocía que sí los había. De vez en cuando, a pedido de su director, saludaba a los sindicalistas de turno, que agradecían nuestro trabajo.



    Este era nuestro único contacto.

    A mediados de la década del 70, comenzamos a organizar la Fundación. Primero con la ayuda de la Sedra, creamos el departamento de investigación básica que tanta satisfacción nos ha dado y luego la construcción del Instituto de Cardiología y cirugía cardiovascular.

    Cuando entró en funciones, redacté los 10 mandamientos que debían sostenerse a rajatabla, basados en el lineamiento ético que siempre me ha acompañado. La calidad de nuestro trabajo, basado en la tecnología incorporada más la tarea de los profesionales seleccionados hizo que no nos faltara trabajo, pero debimos luchar continuamente con la corrupción imperante en la medicina (parte de la tremenda corrupción que ha contaminado a nuestro país en todos los niveles sin límites de ninguna naturaleza). Nos hemos negado sistemáticamente a quebrar los lineamientos éticos, como consecuencia, jamás dimos un solo peso de retorno. Así, obras sociales de envergadura no mandaron ni mandan sus pacientes al Instituto.



    ¡Lo que tendría que narrar de las innumerables entrevistas con los sindicalistas de turno!



    Manga de corruptos que viven a costa de los obreros y coimean fundamentalmente con el dinero de las obras sociales que corresponde a la atención médica.



    Lo mismo ocurre con el PAMI. Esto lo pueden certificar los médicos de mi país que para sobrevivir deben aceptar participar del sistema implementado a lo largo y ancho de todo el país.



    Valga un solo ejemplo: el PAMI tiene una vieja deuda con nosotros (creo desde el año 94 o 95) de 1.900.000 pesos; la hubiéramos cobrado en 48 horas si hubiéramos aceptado los retornos que se nos pedían (como es lógico no a mí directamente).



    Si hubiéramos aceptado las condiciones imperantes por la corrupción del sistema (que se ha ido incrementando en estos últimos años) deberíamos tener 100 camas más. No daríamos abasto para atender toda la demanda.



    El que quiera negar que todo esto es cierto que acepte que rija en la Argentina, el principio fundamental de la libre elección del médico, que terminaría con los acomodados de turno.



    Lo mismo ocurre con los pacientes privados (incluyendo los de la medicina prepaga) el médico que envía a estos pacientes por el famoso ana-ana , sabe, espera, recibir una jugosa participación del cirujano.



    Hace muchísimos años debo escuchar aquello de que Favaloro no opera más! ¿De dónde proviene este infundio?. Muy simple: el pacientes es estudiado. Conclusión, su cardiólogo le dice que debe ser operado. El paciente acepta y expresa sus deseos de que yo lo opere. 'Pero cómo, usted no sabe que Favaloro no opera hace tiempo?'. 'Yo le voy a recomendar un cirujano de real valor, no se preocupe'.



    El cirujano 'de real valor' además de su capacidad profesional retornará al cardiólogo mandante un 50% de los honorarios!



    Varios de esos pacientes han venido a mi consulta no obstante las 'indicaciones' de su cardiólogo. '¿Doctor, usted sigue operando?' y una vez más debo explicar que sí, que lo sigo haciendo con el mismo entusiasmo y responsabilidad de siempre.

    Muchos de estos cardiólogos, son de prestigio nacional e internacional.

    Concurren a los Congresos del American College o de la American Heart y entonces sí, allí me brindan toda clase de felicitaciones y abrazos cada vez que debo exponer alguna 'lecture' de significación. Así ocurrió cuando la de Paul D. White lecture en Dallas, decenas de cardiólogos argentinos me abrazaron, algunos con lágrimas en los ojos.

    Pero aquí, vuelven a insertarse en el 'sistema' y el dinero es lo que más les interesa.



    La corrupción ha alcanzado niveles que nunca pensé presenciar. Instituciones de prestigio como el Instituto Cardiovascular Buenos Aires, con excelentes profesionales médicos, envían empleados bien entrenados que visitan a los médicos cardiólogos en sus consultorios. Allí les explican en detalles los mecanismos del retorno y los porcentajes que recibirán no solamente por la cirugía, los métodos de diagnóstico no invasivo (Holter eco, camara y etc, etc.) los cateterismos, las angioplastias, etc. etc., están incluidos.



    No es la única institución. Médicos de la Fundación me han mostrado las hojas que les dejan con todo muy bien explicado. Llegado el caso, una vez el paciente operado, el mismo personal entrenado, visitará nuevamente al cardiólogo, explicará en detalle 'la operación económica' y entregará el sobre correspondiente!.



    La situación actual de la Fundación es desesperante, millones de pesos a cobrar de tarea realizada, incluyendo pacientes de alto riesgo que no podemos rechazar. Es fácil decir 'no hay camas disponibles'.



    Nuestro juramento médico lo impide.



    Estos pacientes demandan un alto costo raramente reconocido por las obras sociales. A ello se agregan deudas por todos lados, las que corresponden a la construcción y equipamiento del ICYCC, los proveedores, la DGI, los bancos, los médicos con atrasos de varios meses.. Todos nuestros proyectos tambalean y cada vez más todo se complica.



    En Estados Unidos, las grandes instituciones médicas, pueden realizar su tarea asistencial, la docencia y la investigación por las donaciones que reciben.



    Las cinco facultades médicas más trascendentes reciben más de 100 millones de dólares cada una! Aquí, ni soñando. Realicé gestiones en el BID que nos ayudó en la etapa inicial y luego publicitó en varias de sus publicaciones a nuestro instituto como uno de sus logros!. Envié cuatro cartas a Enrique Iglesias, solicitando ayuda (¡tiran tanto dinero por la borda en esta Latinoamérica!) todavía estoy esperando alguna respuesta. Maneja miles de millones de dólares, pero para una institución que ha entrenado centenares de médicos desparramados por nuestro país y toda Latinoamérica, no hay respuesta.

    ¿Cómo se mide el valor social de nuestra tarea docente?

    Es indudable que ser honesto, en esta sociedad corrupta tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen pagar.



    La mayoría del tiempo me siento solo. En aquella carta de renuncia a la C. Clinic , le decía al Dr. Effen que sabía de antemano que iba a tener que luchar y le recordaba que Don Quijote era español!

    Sin duda la lucha ha sido muy desigual.

    El proyecto de la Fundación tambalea y empieza a resquebrajarse.

    Hemos tenido varias reuniones, mis colaboradores más cercanos, algunos de ellos compañeros de lucha desde nuestro recordado Colegio Nacional de La Plata, me aconsejan que para salvar a la Fundación debemos incorporarnos al ´sistema'.



    Sí al retorno, sí al ana-ana.



    'Pondremos gente a organizar todo'. Hay 'especialistas' que saben como hacerlo. 'Debes dar un paso al costado. Aclararemos que vos no sabes nada, que no estás enterado'. 'Debes comprenderlo si querés salvar a la Fundación'.



    ¡Quién va a creer que yo no estoy enterado!



    En este momento y a esta edad terminar con los principios éticos que recibí de mis padres, mis maestros y profesores me resulta extremadamente difícil. No puedo cambiar, prefiero desaparecer.



    Joaquín V. González, escribió la lección de optimismo que se nos entregaba al recibirnos: 'a mí no me ha derrotado nadie'.

    Yo no puedo decir lo mismo. A mí me ha derrotado esta sociedad corrupta que todo lo controla. Estoy cansado de recibir homenajes y elogios al nivel internacional. Hace pocos días fui incluido en el grupo selecto de las leyendas del milenio en cirugía cardiovascular.



    El año pasado debí participar en varios países desde Suecia a la India escuchando siempre lo mismo.

    '¡La leyenda, la leyenda!'



    Quizá el pecado capital que he cometido, aquí en mi país, fue expresar siempre en voz alta mis sentimientos, mis críticas, insisto, en esta sociedad del privilegio, donde unos pocos gozan hasta el hartazgo, mientras la mayoría vive en la miseria y la desesperación. Todo esto no se perdona, por el contrario se castiga.



    Me consuela el haber atendido a mis pacientes sin distinción de ninguna naturaleza. Mis colaboradores saben de mi inclinación por los pobres, que viene de mis lejanos años en Jacinto Arauz.



    Estoy cansado de luchar y luchar, galopando contra el viento como decía Don Ata.



    No puedo cambiar.

    No ha sido una decisión fácil pero sí meditada.

    No se hable de debilidad o valentía.



    El cirujano vive con la muerte, es su compañera inseparable, con ella me voy de la mano.



    Sólo espero no se haga de este acto una comedia. Al periodismo le pido que tenga un poco de piedad.



    Estoy tranquilo. Alguna vez en un acto académico en USA se me presentó como a un hombre bueno que sigue siendo un médico rural. Perdónenme, pero creo, es cierto. Espero que me recuerden así.



    En estos días he mandado cartas desesperadas a entidades nacionales, provinciales, empresarios, sin recibir respuesta.



    En la Fundación ha comenzado a actuar un comité de crisis con asesoramiento externo. Ayer empezaron a producirse las primeras cesantías. Algunos, pocos, han sido colaboradores fieles y dedicados. El lunes no podría dar la cara.



    A mi familia en particular a mis queridos sobrinos, a mis colaboradores, a mis amigos, recuerden que llegué a los 77 años. No aflojen, tienen la obligación de seguir luchando por lo menos hasta alcanzar la misma edad, que no es poco.



    Una vez más reitero la obligación de cremarme inmediatamente sin perder tiempo y tirar mis cenizas en los montes cercanos a Jacinto Arauz, allá en La Pampa.

    Queda terminantemente prohibido realizar ceremonias religiosas o civiles.



    Un abrazo a todos



    René Favaloro.



Libros



René Favaloro publicó más de trescientos trabajos de su especialidad. Debido a su pasión por la historia llegó a escribir dos libros de investigación y divulgación sobre el general José de San Martín. Es autor también de la autobiografía De La Pampa a los Estados Unidos (la versión en inglés, titulada The Challenging Dream of Heart Surgery fue publicada en Boston, EE.UU. por Little, Brown and Company en 1994), en el cual recuerda sus diez años de trabajo en equipo con eminentes personalidades de la medicina durante su estancia en la Cleveland Clinic. Éste se publicó por primera vez en 1992, llegando a alcanzar la octava edición en 1996 a través de la Editorial Sudamericana. Además, su autobiografía denominada Recuerdos de un médico rural tiene varias ediciones, la primera de ellas editada en el año 1980. Finalmente su último libro, Don Pedro y la Educación, se publicó en Buenos Aires por el Centro Editor de la Fundación Favaloro en 1994.



    1970 - Tratamiento Quirúrgico de la Arteriosclerosis Coronaria, Surgical Treatment on Coronary Arteriosclerosis.

    1980 - Recuerdos de un médico rural. Autobiografía.

    1984 - ¿Conoce Ud. a San Martín?.

    1991 - La memoria de Guayaquil.

    1992 - De la Pampa a los Estados Unidos. Autobiografía.

    1994 - Don Pedro y la educación.

    1996 - Conversaciones sobre ética y salud. En colaboración con Moszenberg A., Mainetti J., Klimovsky G., Ciocchini H.

    1997 - Recuperando lo invisible: conversaciones sobre cultura. En colaboración con Obiols, G, Presas, M, Burucúa, J. y Piscitelli, A.

    2000 - El milagro y el valor de la vida. En colaboración con Luis Landriscina y Mamerto Menapace.



Reconocimientos y distinciones



Favaloro participó en varias sociedades, fue miembro activo en veintiséis, miembro correspondiente en cuatro y honorario de otras cuarenta y tres. Recibió diversos premios a lo largo de su carrera, entre los que se encuentran el premio John Scott de 1979, otorgado por la ciudad de Filadelfia, EE. UU.; la creación de la Cátedra de Cirugía Cardiovascular "Dr René G. Favaloro" (Universidad de Tel Aviv, Israel, 1980); la distinción de la Fundación Conchita Rábago de Giménez Díaz (Madrid, España, 1982); el premio Maestro de la Medicina Argentina (1986); el premio Distinguished Alumnus Award de la Cleveland Clinic Foundation (1987); The Gairdner Foundation International Award, otorgado por la Gairdner Foundation (Toronto, Canadá, 1987); el premio René Leriche de 1989, otorgado por la Sociedad Internacional de Cirugía; el Gifted Teacher Award, otorgado por el Colegio Americano de Cardiología (1992); el Golden Plate Award de la American Academy of Achievement (1993); el Premio Konex de Brillante a las Ciencias y Tecnologías otorgado por la Fundación Konex en 1993, Doctor Honoris Causa por parte de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU) en 1993 y el Premio Príncipe Mahidol, otorgado por Su Majestad el Rey de Tailandia (Bangkok, Tailandia, 1999).



La última distinción otorgada fue post mortem, en el año 2010, oportunidad en la cual la Fundación Internacional de Jóvenes Líderes lo considerara "Referente de la Humanidad".

Favaloro en la cultura popular



Participó en televisión en programas educativos para la población, entre los que se destacaba la serie televisiva Los grandes temas médicos, y presentó numerosas conferencias en la Argentina y en el exterior, sobre temas muy diversos como medicina, educación y la sociedad de nuestros días. En octubre de 2007 fue electo como finalista en el programa de televisión El Gen Argentino, en el cual resultó electo como el personaje argentino que mejor representa la idiosincrasia del país y su gente.



El grupo argentino de punk-rock Attaque 77 le dedicó la canción y el videoclip "Western" del álbum Antihumano del año 2003. Fue el primer corte de difusión del disco y se trataba de un homenaje al Dr. René Favaloro. También la banda argentina Bersuit Vergarabat hizo mención a su suicidio en el tema La argentinidad al palo, del disco del mismo nombre.



El celebrado folclorista argentino Eduardo Falú también ha homenajeado al Dr. Favaloro con un bailecito de su autoría: "El agradecido".

fuente: WIKIPEDIA.
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jueves, 4 de julio de 2013

ESTEBAN LAUREANO MARADONA, MEDICO

Un día como hoy... 4 de julio... pero de 1895... nacía
ESTEBAN LAUREANO MARADONA.
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Esteban Maradona escribe.jpg
El Dr. Maradona tomando notas, frente a su hogar
Nacimiento      4 de julio de 1895
Esperanza, provincia de Santa Fe, Argentina
Fallecimiento    14 de enero de 1995 (99 años)
Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina 
Licenciatura     Universidad de Buenos Aires
Año de licenciatura      1926
Ocupación       médico rural, naturalista, escritor, filántropo
Lugar de trabajo Estanislao del Campo
provincia de Formosa,  Argentina
Padres  Waldino Maradona Garramuño
Petrona Encarnación Villalba Sosa
Familiares   Plácido Fernández Maradona
José Ignacio Fernández de Maradona
Premios Estrella de Medicina para la Paz

Esteban Laureano Maradona (Esperanza, 4 de julio de 1895 – Rosario, 14 de enero de 1995) fue un médico rural, naturalista, escritor y filántropo argentino, famoso por su modestia y abnegación, que pasó cincuenta años ejerciendo la medicina en Estanislao del Campo, una remota localidad en la provincia de Formosa.

Su vida fue un ejemplo de altruismo. Colaboró con las comunidades indígenas en varios aspectos: económico, cultural, humano y social.

Es autor de obras científicas sobre antropología, flora y fauna. Renunció a todo tipo de honorario y premio material viviendo en la humildad y colaborando con su dinero y tiempo con los más menesterosos, a pesar de que pudo haber tenido una cómoda vida ciudadana, gracias a sus estudios y a la clase social a la que pertenecía.

Un par de frases por él dichas sintetizan muy bien su pensamiento sobre su profesión y su manera de vivir:

    "Si algún asomo de mérito me asiste en el desempeño de mi profesión, éste es bien limitado, yo no he hecho más que cumplir con el clásico juramento hipocrático de hacer el bien a mis semejantes.

    Muchas veces se ha dicho que vivir en austeridad, humilde y solidariamente, es renunciar a uno mismo. En realidad ello es realizarse íntegramente como hombre en la dimensión magnífica para la cual fue creado."

Maradona frente a su humilde vivienda en Estanislao del Campo (Formosa).
Biografía
Sus primeros años 
Era descendiente de varios próceres de la provincia de San Juan. De Plácido Fernández Maradona ―que fue gobernador en varias ocasiones y ministro de Nazario Benavídez― y de José Ignacio Fernández de Maradona ―jesuita y primer diputado electo por el pueblo de San Juan al ser reputado como el «mejor probidad» ante la Junta Grande de 1810 en Buenos Aires. Ambos eran hijos de los españoles Francisco Fernández de Maradona y Francisca Arias de Molina y Jofré, arribados de San Pedro de Arante en el año 1748. La madre de Esteban Maradona se llamaba Petrona Encarnación Villalba Sosa y era hija de Esteban Villalba, de origen santiagueño. Este había trabajado muchos años a cargo del cuidado de la hacienda de la familia Ezeiza, quienes al regresar al país de su exilio político, encontraron que no solo Villalba había cuidado su hacienda en su ausencia, sino que la había duplicado. Gracias a su honestidad, los Ezeiza le pagaron con patacones de plata. Villalba emigró con su familia y costeando el río Paraná, se detuvo por la zona de Barrancas y Coronda (en la provincia de Santa Fe), y compró varias hectáreas de campo.

Cerca de allí, en 1895, en Esperanza, nació su nieto, Esteban Laureano Maradona Villalba. Su padre, Waldino Maradona, sanjuanino, había llegado a ser senador de Santa Fe. Muy amigo de Domingo Faustino Sarmiento, el historiador Juan Manuel Cervera narró su historia en la obra Waldino B. Maradona, un civilizador de provincia, también fue maestro, periodista y productor rural. Su madre, Encarnación Villalba, era de familia estanciera. Esteban Laureano pasó entonces su infancia a orillas del río Coronda, donde su padre se desempeñaba como maestro en la estancia Los Aromos. Allí aprendió jugando a vivir en el monte, cazar y pescar.

Ya mayor, cursó sus estudios primarios y secundarios repartiéndose entre Santa Fe y Buenos Aires. En esta última ciudad se recibió de médico en 1926 e instaló un consultorio, pero luego lo trasladó a Resistencia, en aquel entonces capital del Territorio Nacional del Chaco, donde además se dedicó al periodismo en el diario La Voz y a realizar exploraciones y estudios de botánica en la isla del Cerrito Argentino. Entre 1931 y 1932, dio un ciclo de conferencias sobre seguridad laboral en el marco de la Ley de Trabajo. Esto le trajo problemas con el gobierno militar de aquel entonces, ejercido por el presidente Uriburu, razón por la cual decidió viajar al Paraguay. En ese momento empezaba la guerra del Chaco (1932-1935), sostenida por Paraguay y Bolivia, y Maradona decidió anotarse como médico camillero prestando auxilio a los soldados de ambos bandos, pues, según sus palabras, «el dolor no tiene fronteras». Al llegar a Asunción las autoridades lo metieron preso por sospecharlo de espía, sin embargo con el tiempo le creyeron y llegó a ser jefe del Hospital Naval de Asunción. También redactó el reglamento de Sanidad Militar del Paraguay y tuvo tiempo para ocuparse de la colonia de leprosos de Itapirú. En Asunción, se comprometió con la que fue la única novia que se le conoce, Aurora Ebaly, sobrina del presidente paraguayo, pero ella fallecería de fiebre tifoidea el 31 de diciembre de 1934.

Con la culminación de la guerra en 1935 se decidió a retornar a su país, a pesar de los pedidos del gobierno paraguayo, que con premios y homenajes, intentó convencerlo de que se quedara dado el gran aprecio que se había ganado. Había proyectado ir hasta Formosa y allí tomarse un tren a Salta para luego ir a Tucumán donde visitaría a su hermano, y por último ir a Buenos Aires e instalar un consultorio en Lobos, provincia de Buenos Aires, donde vivía su madre.
Su misión en Estanislao del Campo
  
En la estación de tren de Estanislao del Campo.
Rodeado por jóvenes wichís

Viajando ya por lo que en aquel entonces se conocía como Territorio Nacional de Formosa, el tren que lo transportaba realizó una parada en la estación Estanislao del Campo (en aquel entonces denominada Guaycurri). Este era un villorrio formado por unos pocos ranchos sin ningún tipo de servicio de luz, agua corriente o gas, inmerso en el monte chaqueño. Una persona del lugar le pidió sus auxilios como médico para una parturienta que se encontraba en estado muy grave. Después de prestarle exitosamente atención y regresar a tomar el tren se encontró con un grupo de vecinos sin recursos que le rogaron para que no se fuera dado que no había ningún médico disponible varios kilómetros a la redonda. Maradona no lo dudó y se quedó, a pesar de que esto le hizo no solo perder su viaje sino también un trabajo seguro en Buenos Aires. Más aún, trabajaría allí por 51 años, viviendo siempre en una humilde vivienda de ladrillo, sin electricidad ni ningún otro tipo de servicio y prestando ayuda sin cobrar un peso a la comunidad indígena del lugar, formada por tobas, matacos, mocovíes y pilagás. Medio siglo después comentaría su arribo a Estanislao con estas palabras:

    "Cuando yo llegué empezaron los problemas. Todo esto era monte, solo había cuatro o cinco ranchos y estaba todo rodeado de indios, que por otra parte me querían matar. Tanto que uno de ellos, que era famoso, me agarró de las solapas y me sacudió, amenazándome. Pero nunca les tuve miedo ni me demostré asustado. Y no por dármelas de valiente. Sino que soy así nomás. Pero con la palabra dulce y la práctica de la medicina, tratando las enfermedades, dándoles tabaco y consiguiéndoles ropas, las cosas fueron cambiando. Así los traté hasta hoy. Me remangué, me metí en el monte sin ningún temor, arriesgando mi vida y también mi salud." Revista Historias de la Argentina secreta (1986)
En efecto, la comunidad indígena del lugar al principio le tuvo recelo, dado que en general los blancos los habían engañado y maltratado y por lo tanto no confiaban en la medicina del doctor. Sin embargo con el tiempo logró trabar amistad con los caciques del lugar y granjearse el respeto de todos, interiorizándose de sus necesidades y logrando erradicar de la zona terribles enfermedades como la lepra, el mal de Chagas, la tuberculosis, el cólera y la sífilis. Por todo esto, los indios lo llamaban Piognak (que significa ‘Dr. Dios’ en pilagá).

Se dedicó además a investigar científicamente la vida y cultura de los pueblos originarios, así como la fauna y flora de la región. Logró que el gobierno le adjudicara algunas tierras fiscales en las cuales fundó la colonia aborigen Juan Bautista Alberdi (oficializada en 1948), les enseñó trabajos agrícolas y a construir casas con ladrillos confeccionados por ellos mismos, ya que hasta ese momento vivían desnutridos y enfermos sobreviviendo con el intercambio de artesanías por ropa y comida. Colaboró con su dinero en la compra de herramientas y semillas, fundó instituciones para cobijar y recibir indígenas marginados, proyectó un camino hacia el río Teuco, exploró fuentes de agua potable, realizó mejoras en la estación ferroviaria y ayudó a erigir la comisaría del pueblo. Despreció toda forma de poder que sus esfuerzos podrían haberle redituado. Dejó testimonio de todos sus contratiempos, esfuerzos y luchas en su libro A través de la selva. Éste es un estudio antropológico de gran valor sobre la cultura indígena. Realizó también una valiente denuncia de las condiciones de vida de los indígenas y de su explotación en los ingenios azucareros. Con estas críticas logró que en 1936 las autoridades le dieran su apoyo en un programa de promoción humana y social.

Maradona también fundó una escuela rural (en la cual se desempeñó como docente por tres años) que, a pedido de él, recibió el nombre de uno de sus tatarabuelos, José Ignacio Maradona, quien, como se explicó anteriormente, había sido representante por la ciudad de San Juan ante la Junta Grande (1810-1811) y responsable de que en 1811 se sancionara el decreto que extinguía el tributo que pagaban los indios a la Corona de España. Este decreto y otros relacionados con libertades otorgadas a los indios por los gobiernos patrios se mencionan en la obra de Esteban Maradona A través de la selva, donde se sugiere que aún no han sido puestos en práctica.

 
Observando su diploma universitario

Sus últimos años de vida

En 1986, con 90 años de edad, enfermó y debió trasladarse a la ciudad de Rosario, donde vivía su sobrino. Llegó en un estado calamitoso, por lo que debió internarse inmediatamente en un hospital. Ya de alta, se quedó a vivir con la familia de su sobrino, de donde no se mudaría más.

En sus últimos años recibiría muchos homenajes y distinciones y no aceptaría ningún tipo de pensión vitalicia. Murió de vejez, a los 99 años, en Rosario, pero sus restos se guardan en la ciudad de Santa Fe, en el panteón de su familia Maradona-Villalba.

Un poeta de su ciudad natal, Esperanza, le dedicó en vida unas estrofas que, como reconocimiento popular, recorrieron la región:

    Sea quichua, toba u ona,
    la tribu no importa mucho:
    la caridad llegó al indio
    por manos de Maradona.

El 4 de julio, día de su nacimiento, ha sido declarado por ley Día Nacional del Médico Rural.

Sus ilustraciones de pájaros.
Publicaciones
Algunos de sus 20 libros se encuentran sin ser publicados, y esperan que el Congreso de la Nación Argentina cumpla con la resolución de 1994 de editarlos y donarlos a bibliotecas públicas del país como fue el legado de su autor.

Libros publicados
    A través de la selva (estudio antropológico donde además relata sus contratiempos en Estanislao del Campo).
    Recuerdos campesinos.
    Una planta providencial (el yacón).

No editados
    Animales cuadrúpedos americanos (tres volúmenes con ilustraciones).
    Aves (también tres volúmenes con ilustraciones).
    Dendrología (cinco volúmenes con representaciones gráficas de las especies).
    El problema de la lepra. Profilaxis y colonización.
    El problema del vinal. Propiedades, usos y distribución en Formosa.
    Historia de la ganadería argentina
    Historia de los obreros de las Ciencias Naturales (de botánica y
    La ciudad muerta (historia de los primeros años de la ciudad de Concepción del río Bermejo).
    Páginas sueltas (periodístico).
    Plantas cauchígenas
    Vocabulario toba-pilagá (más de 3000 palabras traducidas al español).


La casa de Maradona (declarada monumento histórico por el gobierno de Formosa) en 2006.
Distinciones y homenajes
    1941: Orden Nacional del Mérito con el grado de oficial del ejército paraguayo. Fue otorgado por el presidente Higinio Morínigo por su colaboración voluntaria durante la Guerra Paraguayo-Boliviana.
    1953: Diploma Honorífico, otorgado por el Centro Cultural Paraguayo por su desinteresada labor en la guerra del Chaco Boreal.
    1950: Premio al Médico Rural Iberoamericano (otorgado por representantes de organismos oficiales, entidades médicas y laboratorios medicinales). Rechazó el dinero para que fuera donado en becas a jóvenes médicos rurales formoseños.
    1977: Miembro Honorífico de la Sociedad de Médicos Escritores (con sede en París).

    Premio Florián Paucke de la provincia de Santa Fe.
    1987: premio Estrella de Medicina para la Paz de las Naciones Unidas.
    Doctor honoris causa de la Universidad Nacional de Rosario.
    En 1988 y 1993 fue propuesto al Premio Nóbel de la Paz.
    Nombrado Ciudadano ilustre de la ciudad de Rosario.
    1994: Medalla, diploma de honor y placa recordatoria otorgada por el Senado de la Nación Argentina.
    1994 (22 de noviembre): Pensión vitalicia otorgada por el Congreso de la Nación Argentina (ley 24.387).
    1996 (20 de abril): el Correo Argentino emitió en su homenaje un sello con su retrato con la leyenda «Médico abnegado y generoso».
    Varias calles, escuelas y plazoletas en Formosa, Rosario y en su ciudad natal, Esperanza, llevan su nombre.
    La humilde casa en la que vivió en Estanislao del Campo fue declarada monumento histórico por el gobierno de Formosa.
    2001 (27 de junio): el Congreso de la Nación Argentina sanciona la ley 25.448, instituyendo el 4 de julio como Día Nacional del Médico Rural, conmemorando el natalicio del doctor Esteban Laureano Maradona.
fuente: WIKIPEDIA. 
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