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lunes, 2 de septiembre de 2013

RECORDAMOS A JUAN L. ORTIZ, POETA

Un día como hoy... 2 de septiembre... pero de 1978.. fallecía
JUAN L. ORTIZ.
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1978
Fallece el notable poeta entrerriano JUAN L. ORTIZ. A partir de su primer libro, "El agua y la noche" (1933), desarrolló una poesía de fresca, sutil y honda captación del paisaje. La crítica actual lo considera como uno de los más importantes poetas de la literatura argentina. Nació en Puerto Ruiz (Gualeguay, provincia de Entre Ríos) el 11 de junio de 1896.


Efemérides.
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En este blog, EL BOLICHO, hemos publicado la biografía de JUAN LAURENTINO ORTIZ, poeta entrerriano, el día 11 de junio de 2013, y hay poemas para leer.
No obstante, pondremos más datos:




(Juan Laurentino Ortiz; Puerto Ruiz, 1896 - Paraná, 1978) Poeta argentino, conocido como Juanele. Se le considera una de las figuras fundamentales de su país, en el mismo plano singular y secreto en el que se ubica la influencia de Macedonio Fernández u O. Girondo.




Juan L. Ortiz
Apodo: JUAN ELE
11 de junio de 1896 - 2 de septiembre de 1978



Vivió su infancia en el medio rural de la Mesopotamia argentina y residió de joven en Buenos Aires, donde se vinculó a los ambientes políticos e intelectuales del anarquismo. Vuelto a su provincia natal de Entre Ríos, trabajó como empleado público y llevó una vida retirada que no le impidió ejercer una notable influencia estilística sobre las jóvenes generaciones.



Se inició bajo la influencia de la poesía intimista posterior al modernismo para después evolucionar hacia acentos más personales, entre los que destaca un sentimiento cósmico del paisaje y un humanitarismo solidario. Apartado de los círculos literarios, su obra tuvo escasa difusión y se publicó de manera dispersa en varios poemarios (El agua y la noche, El alba sube, El ángel inclinado, La rama hacia el Este, El álamo y el viento, El aire conmovido, La mano infinita y La brisa profunda) que en 1971 se reunieron en tres volúmenes bajo el título En el aura del sauce.



En 1969 compartió con R. González Tuñón el Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para la Poesía. Completan su obra El Gualeguay y La orilla que se abisma (ambos de 1971). En 1996 la Universidad Nacional del Litoral editó su Obra completa, a la que agregó poemas, ensayos y artículos inéditos. Su poesía fue influida por la estética de S. Mallarmé en el sentido espacial del verso.



fuente:

BIOGRAFIAS Y VIDAS.COM
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El Aguaribay florecido

  
Muchachas de ojos de flores y de labios de flores.

En la sombra exhalada—¿de qué su dulce hálito?—

los vestidos ligeros, muy ligeros, con pintas.



Arde de abejas el aguaribay, arde.



Ríen los ojos, los labios, hacia las islas azules

a través de la cortina

de los racimos

pálidos.



Ríen los ojos, los labios. ¿Veis las muchachas o es

la tenue sombra ebria

y bordoneada

que se alucina de muselinas claras

y de otras flores vivas—extrañas flores vivas—

riendo, riendo, riendo hacia las islas?



Muchachas de ojos de flores y de labios de flores.



Arde de abejas el aguaribay, arde.



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Ah, esta tarde encendida...

  
Ah, esta tarde encendida, amigos, esta tarde,
de un oro vegetal iluminada toda
y toda penetrada de la gracia celeste
qué dulce, ah, qué dulce! entre el follaje frágil:

lluvia pálida o fluido casi primaveral
con una muy secreta y fragante nostalgia
de alma. Luz celeste y sensible mirando
entre la irradiación de la muerte suntuosa.

...Fue en Abril, sí, en Abril, en los primeros días
en que empieza a reinar un orden aún tierno
en las cosas. Venía distraído. De pronto
al volver de una esquina suburbana aquel árbol
me sorprendió con una presencia tan perfecta,
tan acabada, que, en un milagro hube
de creer. Parecía destacado con un
equilibrio, un ritmo, del todo musical,

en la plenitud grave y frágil de sus formas.
Y todo al punto se ordenó en torno de él
en una paz que hubiera madurado el sensible
pensamiento latente ya del mediodía.
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A la orilla del río ...



A la orilla del río

un niño solo

con su perro.

A la orilla del río

dos soledades

tímidas

que se abrazan.



¿Qué mar oscuro,

qué mar oscuro,

los rodea,

cuando el agua es de cielo

que llega danzando

hasta las gramillas?

A la orilla del río

dos vidas solas

que se abrazan.

Solos, solos, quedaron

cerca del rancho.

La madre fue por algo.

El mundo era una crecida

nocturna.

¿Por qué el hambre y las piedras

y las palabras duras?

Y había enredaderas

que se miraban,

y sombras de sauces,

que se iban,

y ramas que quedaban…



Solos de pronto, solos,

ante la extraña noche

que subía y los rodeaba:

del vago, del profundo

terror igual,

surgió el desesperado

anhelo de un calor

que los flotara.



A la orilla del río

dos soledades puras

confundidas

sobre una isla efímera

de amor desesperado.



El animal temblaba.

¿De qué alegría

temblaba?

El niño casi lloraba.

¿De qué alegría

casi lloraba?



A la orilla del río

un niño solo

con su perro.
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Ah, los crepúsculos de allá...



Ah, los crepúsculos de allá. Iguales a los de acá.

La misma tristeza primaveral, límpida.

Y los grillos, los grillos...



Y la brisa, casi el viento,

con la misma melancolía, de qué agua invasora?

en las islas de los follajes.


POESIAS DE JUAN LAURENTINO ORTIZ
tomadas de la PAGINA DE POESIA
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martes, 11 de junio de 2013

JUAN LAURENTINO ORTIZ, POETA

Un día como hoy... 11 de junio... pero de 19 nacía 
JUAN LAURENTINO ORTIZ.
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Juan Laurentino Ortiz (Puerto Ruiz, 11 de junio de 1896 - 2 de septiembre de 1978, Gualeguay) poeta argentino. Pasó su infancia en las selvas de Montiel, un paisaje que marcó su poesía para siempre.

Realizó estudios de Filosofía y vivió un corto tiempo en Buenos Aires. Allí participó de la bohemia literaria de los años 20. Volvió pronto a su provincia. Aunque integró movimientos políticos, entre otros un comité de solidaridad con la República durante la guerra civil que dividió a España en los años 30, vivió aislado del ambiente cultural de la capital argentina; sólo viajó una vez al exterior, invitado por el gobierno de China comunista.

La leyenda de su figura alta, flaca, concentrada en la observación del paisaje fluvial, trascendió más que su extensa obra, de una "espléndida monotonía", en la que identifica su espíritu con el paisaje que lo rodeó durante toda su vida.

Juanele, como comenzó a llamárselo en los círculos literarios de la capital, fumaba en largas boquillas de caña y publicaba sus poemas, de versos extensos, en libros de tipografía minúscula, cuidando hasta el extremo todos los aspectos de la edición, característica que tiende a ser respetada en las ediciones actuales.

Los simbolistas franceses y la poesía oriental influyeron en su obra, caracterizada por la delicadeza y la disposición contemplativa, que alude siempre al río, los árboles, las inundaciones, los cambios climáticos, sin eludir la historia social de su provincia natal (sede de importantes frigoríficos desde comienzos del siglo XX), mostrando siempre una especial sensibilidad por el drama de la pobreza y, en particular, por los niños que la sufren en su inocencia.

Un largo poema suyo, "El Gualeguay", es a la vez una narración del paisaje y de los sucesos históricos y económicos que se produjeron en las riberas de uno de los ríos de la provincia.

Ortiz murió en la ciudad de Paraná. La tensión de su obra entre la comunión con el paisaje y el conflicto social fue magníficamente descrita por el propio autor en estos versos:

    Pero cuidado, mis amigos, con envolveros en la seda de la poesía
    igual que en un capullo...
    No olvidéis que la poesía,
    si la pura sensitiva o la ineludible sensitiva,
    es asimismo, o acaso sobre todo, la intemperie sin fin,
    cruzada o crucificada, si queréis, por los llamados sin fin
    y tendida humildemente, humildemente, para el invento del amor...

Obras

    El agua y la noche (1924-1932)
    El alba sube... (1933-1936)
    El ángel inclinado (1938)
    La rama hacia el este (1940)
    El álamo y el viento (1947)
    El aire conmovido (1949)
    La mano infinita (1951)
    La brisa profunda (1954)
    El alma y las colinas (1956)
    De las raíces y del cielo (1958)
    En el aura del sauce (Obras completas 1970-1971, incluye "El junco y la corriente", "El Gualeguay" y "La orilla que se abisma", hasta entonces inéditos)
  
fuente: WIKIPEDIA.
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POESIAS DE JUAN LAURENTINO ORTIZ



Es Otoño, muchachos...


Es Otoño, muchachos. Salid a caminar.
Otoño en su momento inicial, más hermoso.
No os engañará este azul casi alegre?
¿Alegre?
¿La profundidad tiene alguna vez alegría?

¿No os engañará este verde joyante por momentos?
¿O esta invitación alada de la tarde?
No, una honda presencia deshace las azules sombras
y apaga la alegría del campo
—un luminoso, puro sueño que tiembla.

¿Cómo, y la tarde no se corona de flores
como de un fuego quieto de ángeles guardianes?

Ya está el viento, muchachos, el viento del otoño, del otoño,
violento o suave casi como un suspiro,
una enfermiza alma
de qué oscuros reinos?
que revela en las cosas
un herido pensamiento
de sorprendidas criaturas.

El viento,
niño fúnebre que juega con las últimas ilusiones del cielo
hasta darle una aguda limpieza de extraña agua final.

El viento, muchachos, el viento infinito.

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Fui al río...

Fui al río, y lo sentía
cerca de mí, enfrente de mí.
Las ramas tenían voces
que no llegaban hasta mí.
La corriente decía
cosas que no entendía.
Me angustiaba casi.
Quería comprenderlo,
sentir qué decía el cielo vago y pálido en él
con sus primeras sílabas alargadas,
pero no podía.

Regresaba
—¿Era yo el que regresaba?—
en la angustia vaga
de sentirme solo entre las cosas últimas y secretas.
De pronto sentí el río en mí,
corría en mí
con sus orillas trémulas de señas,
con sus hondos reflejos apenas estrellados.
Corría el río en mí con sus ramajes.
Era yo un río en el anochecer,
y suspiraban en mí los árboles,
y el sendero y las hierbas se apagaban en mí.
Me atravesaba un río, me atravesaba un río!


fuente:
PAGINA DE POESIA.COM.AR
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