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domingo, 30 de octubre de 2016

BIBI ALBERT, AGUANTE EL CORAZON



Aguante el corazón
Tango
Música: Héctor Dengis
Letra: Bibí Albert

Aguante el corazón
que estamos otra vez inaugurando.
Te pongo en el ojal
un gajo de jazmín y a caminar.
Si atardeció el amor,
aquel de enloquecer, es que cambiamos.
Y queda el capital
de haber amado así, hasta el final.

Aguante el corazón.
Nos toca agradecer recomenzando.
Abrimos sucursal
en otro pecho afín y en muchos más.
Hoy sé lo que ya no,
y sé lo que tal vez, y cómo y cuándo.
Jamás fui la mitad,
me pertenezco a mí y estoy acá.

Conmigo al cien por cien,
con tanto que aprendí, con mucho merecer.
El gesto que tallé, el mazo para dar,
la sed para beber.
Y toda la emoción al viento,
y el sol de otro color,
y nada de morir ni que perder,
¡aguante el corazón!

Y toda la emoción al viento,
y el sol de otro color,
y nada de morir ni que perder,
¡aguante el corazón!

Aguante el corazón.
No para de querer, multiplicado.
Esencia de panal,
almíbar de rubí, latiendo un vals.
Bailemos a tu son
que hay mucho por hacer de mano en mano.
Ya ves, descubrirás
que ahora vas, por fin, a cosechar.

Conmigo al cien por cien,
con tanto que aprendí, con mucho merecer.
El gesto que tallé, el mazo para dar,
la sed para beber.
Y toda la emoción al viento,
y el sol de otro color,
y nada de morir ni que perder,
¡aguante el corazón!

BIBI ALBERT, DILUVIO 2002

Diluvio 2002
Tango
Música: Héctor Dengis
Letra: Bibí Albert

No para de llover
y no es casualidad.
Llovió el verano entero en la ciudad.
Legó un otoño que hace juego
con el verde del dinero
que te seca, sin embargo, sin piedad.

No para de llover
ni piensa en aclarar.
El clima no es más tema a conversar.
Se ha vuelto tal monotonía
que ha perdido la poesía
y la agenda se nos llena de humedad.

De tanto ser pescados el habitat cambió.
Vivimos inundados, ahogados de dolor.
Mordimos el anzuelo que caro nos costó.
Se corre el maquillaje de la resignación.

Subtropicales.
Subhabitantes.
Jugamos con el Fondo
y al fondo todo fue.

Sobrevivientes.
Sobremurientes.
No queda ni el recurso
del Arca de Noé.

No para de llover.
No para de llorar.
El alma se enmohece de esperar.
La calle es duelo de paraguas,
pobre esgrima de nostalgias.
¡Si la mufa nos dejaran exportar!

No para de llover.
Ninguna novedad.
El sol está cansado de colgar
tras el telón apolillado
de ese cielo tan cerrado
que sin visa no podemos remontar.

BIBI ALBERT, QUE MAMARRACHO



Qué mamarracho
Tango
Música: Héctor Dengis
Letra: Bibí Albert

Qué mamarracho,
qué hazaña es este duelo de payasos,
qué forma de dolernos y engañarnos,
qué tiempo que no sé rebobinar.

Qué mamarracho,
ser cómplices de estafas y egoísmos,
de haber vivido al filo del abismo,
teniendo otros paisajes para andar.

De qué estás hecho,
venas de arena y negra luz la de tu alma,
se congeló en la juventud tu risa mansa,
y en el costado del amor hay un borrón.

Con qué derecho.
Cómo atropella tu quietud toda esperanza.
Por no enfrentarte a mi actitud y a mi venganza
me dejaste sin techo, sin resto y sin perdón.

Si fuiste esa fiesta inagotable de sorpresas y de mimos
reinventando la pasión,
decime como puedo desamarte si te debo por lo mismo
mi tozudo corazón.

Mentime, que aunque soy tan vulnerable
en mi pecho malherido ya no crece la ilusión.
Pedime que no deje de esperarte: no hay revancha en el olvido
y no soy mejor que vos.

Qué mamarracho,
qué pena, qué tremendo desperdicio,
qué salto interminable hacia el vacío,
qué muerte que no acaba de matar.

Qué mamarracho,
qué falta de... llamémoslo coraje.
Perdimos más que el tren el equipaje.
No hay sueño que camine para atrás.