Mostrando entradas con la etiqueta EL OVERO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta EL OVERO. Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de octubre de 2012

BORIS ELKIN, EL OVERO





Boris Elkin nació el 26 de mayo de 1905 en Los Toldos, provincia de Buenos Aires
Pero fueron las tierras de Chivilcoy, a donde llegó siendo un niño y donde vivió hasta muy entrada su juventud, las que brindaron a su vocación poética los primeros motivos entrañables y nutrieron de esencia vernácula su mensaje.
Falleció en Bs. As. en junio de 1952, y sus restos están en el cementerio de la Chacarita.
............................



EL OVERO
BORIS ELKIN

Degollalo, Cipriano, degollalo;
ya el matungo no tiene más rimedio:
hace dos o tres días qu está cáido
y es inútil buscarle un aliveo.
-Anoche, al acostarme, yo pensaba
en eso mesmo que m estás diciendo,
y esta mañana preparé la daga
pa despenar pa siempre al pobre overo;
pero ¿sabe, mi Vieja lo que pasa?
Me alcanzó a conocer a veinte metros,
Y levantando un poco la cabeza
m`hizo un relincho corto, dend el suelo.
Me arrimé pa matarlo,
y vide en sus cansados ojos negros
yo no sé qué mirada tan extraña
que me tembló la daga entre los dedos
y me puse a pensar: ¡qué me diría
al saber que soy yo que lo degüello!
"¿Es ansí cómo pagan los cristianos
dispués que uno está cáido y está viejo?"
"Este es un bien pa vos -quise esplicarle.
Sentirás un dolor cuando entre el fierro;
pero dispués verás, cuando la sangre
dentre a chorriar y a coloriarte el pecho,
te sentirás liviano como en antes
y todo ese dolor se te irá yendo…"
¡Y sacando coraje, ni sé di ande!,
con una mano le tantié el pescuezo,
y cuando estaba a punto e degollarlo
me maniaron la mano los recuerdos.

Recularon los años de mi vida
y m entraron a arriar los pensamientos
pa los tiempos aquellos que denguno
me prestó más servicios qu` el overo.
Yo tenía p aquel tiempo veinte años
y él sería un potrillo e tres y medio…
cuando una vez, por cosas…
por, sonceras que cuasi ni me acuerdo,
le pegué unos hachazos en el tuso
al comesario mesmo.
Y tuve que juir. Mi suerte estaba
puesta en las patas de mi parejero,
y pa ganar el monte
vadeó los ríos, jinetió los cerros,
y si de un galope no cruzó los Andes
jué porque nunca le pedí ese esjuerzo.
Dispués, cuando unos ojos
que no sé si eran brujos o hechiceros
m enredaron pa siempre y arm el rancho
pa tener en mi rancho ¡dos luceros!,
mi overo puso el anca pa llevarte;
. . . y como pa dir al cura estaba lejos. . .
hizo la vez de cura, de padrino
y jué testigo e nuestro casamiento.
Después de algunos años,
cuando el gurisito cayó enfermo,
¿quién se galopió las doce leguas
que hay estendidas dende aquí hast al pueblo,
y quién se galopió las otras doce
pa venir hasta aquí con los rimedios?
Por eso, no me animo a degollarlo;
dejalo al pobre overo
¡que se muera solito allá en el bajo,
que yo perdí el coraje hasta pa verlo!


Boris Elkin
Del libro:Charqueando
Poesias camperas
Ediciones Siglo Veinte
......................................