Un lugar de reunión, para cantar, payar, decir poesías y mostrar nuestras tradiciones,
nuestros artistas tanto de FOLKLORE como de TANGO.
Un bolichopulpería para mostrar las tradiciones argentinas, nuestras costumbres, leyendas, nuestros pájaros, nuestros árboles, flores, y paisajes.
...y de otros pagos también... por qué no?? conocer otras culturas...
Un lugar para compartir... tomar mate, o un vino en amistad.
viejo fueye desinflado, te encontré como un pebete que la madre abandonó, en la puerta de un convento, sin revoque en las paredes, a la luz de un farolito que de noche te alumbró.
Bandoneón
porque ves que estoy triste y cantar ya no puedo, vos sabés que yo llevo en el alma marcao un dolor.
Te llevé para mi pieza
te acuné en mi pecho frío... Yo también abandonado me encontraba en el bulín... Has querido consolarme con tu voz enronquecida y tus notas doloridas aumentó mi berretín.
viejo fueye desinflado, te encontré como un pebete que la madre abandonó, en la puerta de un convento, sin revoque en las paredes, a la luz de un farolito que de noche te alumbró.
Bandoneón
porque ves que estoy triste y cantar ya no puedo, vos sabés que yo llevo en el alma marcao un dolor.
Te llevé para mi pieza
te acuné en mi pecho frío... Yo también abandonado me encontraba en el bulín... Has querido consolarme con tu voz enronquecida y tus notas doloridas aumentó mi berretín.
ORQUESTA ANIBAL TROILO - ROBERTO GOYENECHE
ORQUESTA ESCUELA EMILIO BALCARCE - VICTOR LAVALLÉN
AGUSTIN IRUSTA
RUBEN JUAREZ
HUGO MARCEL
FAGIANO DUO
MARIA GRAÑA
orquesta FRANCISCO CANARO
En este blog, se puede escuchar este tema BANDONEON ARRABALERO, en la versión de CARLOS GARDEL 18-11-2012, y también cantando Carlos Viván, con la ORQUESTA DE JUAN PACHO MAGLIO, el mismo día.
HISTORIA DEL TANGO "BANDONEON ARRABALERO" ..................................................................................
Nota de OSCAR DEL PRIORE e IRENE AMUCHASTEGUI
Extractado el libro "Cien tangos fundamentales",
de Oscar del Priore e Irene Amuchástegui,
Aguilar, Buenos Aires 1998.
Bachicha fue uno de los pioneros del tango en París. Había
tocado en la orquesta de Roberto Firpo en Buenos Aires, y en 1922 viajó a
España integrando la compañía teatral de Enrique Muiño y Elías Alippi. Poco
después fue a París formando, junto al violinista Eduardo Bianco, una orquesta
de tangos que logró gran fama. Bachicha se llamaba realmente Juan Bautista
Deambroggio, era del barrio de la Boca y alternaba su profesión de
bandoneonista con otra en la que también utilizaba un fuelle, pero de distinto
tipo: era herrero.
Bachicha
Cuando se disolvió la orquesta Bianco-Bachicha, y mientras
el primero se convertía en una suerte de Marco Polo del tango, Bachicha se
quedó en Montparnasse. Alguna vez volvió a Buenos Aires, pero fue fugazmente,
ya que lo reclamaba su mundo de París. Sus hijos, también músicos, tocaron con
él. Murió en París el 28 de noviembre de 1963, todavía en actividad, ya que se
hallaba actuando con su orquesta en La Coupole. Compuso muchos tangos, como
"Buena pinta", "Renacimiento", "Avellaneda",
"Montparnasse", "Oración", "Quebracho", aunque el
más recordado es "Bandoneón arrabalero".
Portada de la partitura
Según cuenta Enrique Cadícamo en "La historia del tango
en París", esta obra no sería de Bachicha sino de Horacio Pettorossi. Este
es el relato de Cadícamo: «Al año (1925) de hallarse Pettorossi actuando en la
orquesta de Bianco-Bachicha, realizó con el segundo de ellos un negocio no muy
recomendable para los autores. El joven guitarrista era un inspirado autor de
tangos y una madrugada, cuando ya se habían retirado los habitués y el Palermo
comenzaba a levantar las mesas y a cerrar sus puertas, esperó a que terminaran
sus compañeros de orquesta de enfundar sus instrumentos hasta emprender la
retirada, le propuso al bueno de Bachicha que le escuchara un tango
recientemente compuesto por él. Bachicha, extenuado por las horas de tarea,
complaciéndole el deseo, se dispuso a escucharlo.
El autor comenzó a hacerle
escuchar en su guitarra un tema de inspirada línea melódica que despertó
sincera admiración en su oyente. Al terminar de ejecutarlo, Pettorossi le
preguntó:
- ¿Qué te pareció?... - ¡Muy inspirado. Te felicito!... -respondió Bachicha
dándole a entender con un enorme bostezo que era hora de irse a dormir.
Pettorossi le respondió a boca de jarro:
- Mil francos... - ¿Qué cosa?... preguntó sorprendido Bachicha. - Te lo vendo... Esta noche o nunca... -dijo sonriendo el
guitarrista. «Bachicha creyendo sacar de un imperioso apuro al bohemio
sacó los mil francos y sin darle mayor importancia al préstamo, se lo ofreció
gentilmente, pero el guitarrista, sabiendo que no era de los que tenían buena
memoria para saldar deudas, desistió del ofrecimiento y repitió inflexible: - Nada de deudas... Vengan los mil... «Mediante esa suma, la obra "Bandoneón
arrabalero", tal era su título, cambió de dueño. Operación cumplida.
Hallándose Pascual Contursi, el inspirado vate de paso por París, Bachicha le
hizo adaptar los versos y el tango fue mandado a imprimir».
Hasta aquí el relato de Enrique Cadícamo. Digamos ahora que
Contursi, el creador del tango canción con las características sentimentales
que hoy le conocemos, había viajado en 1921 a París y luego volvió en 1927,
seguramente época de la anécdota referida aunque Cadícamo la ubica dos años
antes. El poeta tanguero perdió la razón, afectado por la sífilis (regresó a
Buenos Aires en 1930, siendo internado hasta su muerte). En París, los síntomas
de su locura se agudizan, potenciados por el exceso de bebida y la carencia de
cuidados médicos y afectivos. Solía encerrarse en su hotel con un teatrito de
juguete, y recortando figuras de las revistas, imaginaba nuevas obras
teatrales. Una noche en que nevaba copiosamente se apareció ante sus amigos con
la indumentaria veraniega de moda: el palm beach. Dejando en París sus últimos
versos exitosos, los de "Bandoneón arrabalero", es embarcado a Buenos
Aires sin que supiera que lo estaban repatriando.
París devolvía al creador de la canción tanguera envuelto en
las penumbras de la locura. "Bandoneón arrabalero" fue uno de los
éxitos en París de la orquesta Bianco-Bachicha. Este último, que fue quien
figuró como compositor, tuvo un bello gesto: dedicó el tango «al celebrado compositor
y mejor amigo Horacio G. Pettorossi».
Horacio Pettorossi dirigiendo su orquesta en Radio Prieto
Este tango registra versiones memorables. En Europa, la
orquesta Bianco-Bachicha lo da a conocer con la voz de José Cohan y, entre las
grabaciones que se realizaron cerca de la época del estreno, mencionemos la de
Francisco Canaro cantando Charlo, la de Carlos Gardel con sus guitarristas y la
del Trío Argentino Irusta-Fugazot-Demare, cantando Fugazot. En épocas
posteriores lo cantaron para el disco, entre otros, Roberto Goyeneche con
Troilo y luego con Baffa-Berlingieri, Ángel Vargas con la orquesta de Eduardo
del Piano, Agustín Irusta, Floreal Ruiz con Francisco Rotundo, Libertad
Lamarque, Nelly Vázquez con el quinteto de Astor Piazzolla y Edmundo Rivero con
Horacio Salgán.
Milva realizó en Italia una curiosa versión con letra
adaptada al italiano por Bertini y con otra historia: la de un bandoneonista
cantor que tocaba en una plaza y que luego moría, quedando abandonado el
bandoneón. Osvaldo Pugliese y Raúl Garello realizaron magníficas versiones sin
cantor.
Extractado el libro "Cien tangos fundamentales",
de Oscar del Priore e Irene Amuchástegui, Aguilar, Buenos Aires 1998.