BAILANDO EN BUENOS AIRES
Tango 1988
Música: Raúl Garello
Letra: Horacio Ferrer
Bailando el Tango en Buenos Aires,
bailá
desconocida de un lejano país,
es la ciudad que sueña el Tango al
dormir
y en este tango me ha soñado con
vos.
Después tu nombre entre mis labios
pondrás,
Ingrid, Giulietta, Sally, Lupe o
Brigitte,
con la elegancia de su corte mejor
late a tus pies mi corazón.
Bailar el Tango es dar el alma al
bailar,
cuando la orquesta es como un
pulso interior,
la multitud se pone íntima y va
bailando en éxtasis igual que los
dos.
Bailando el Tango en Buenos Aires
así,
un paso y dos y tres, la pausa y
seguir
del Bajo a Ezeiza y en la aduana
bailar
sin recordar que has de partir.
Je t'aime,
Ti amo, I love you, Ich liebe dich,
te amo, ¡te amo!
Bailá este tango que al bailar
hace florecer los cinco sentidos.
Qué ensimismada y linda vas,
sí, qué linda estás recostada en
mí.
Cuando muy lejos te encontrés,
mimo bailarín, por dentro yo te
abrazaré.
Bailando el Tango en Buenos Aires,
bailá
desconocida de un lejano país,
entrá al abrazo del que nunca saldrás,
con su compás que se copió del
vivir.
En nuestro abrazo ha de bailar
otra vez
la yunta criolla que hace un siglo
engendró
el primer tango en gracia
sacramental
de Eva y Adán del arrabal.
Bailar el Tango es un hipnótico
andar,
siendo uno el otro en un instante
y, al fin,
espiritualizadamente bailar
sobre el pañuelo del adiós al
partir.
Bailando el Tango en Buenos Aires
así,
un paso y dos y tres, la vida
bailás,
la vida misma, un tango amargo y
feliz
sabio en amor y despedidas.
¡Arriverderci,
bella! ¡Au revoir, mon amour!
¡Bis
immer, mein schatz! ¡Adiós, mi vida, adiós!
Bailando el Tango te encontré,
bailando el Tango te perdí.