jueves, 10 de mayo de 2018

ALICIA MARQUEZ, LA ROPA


LA ROPA

Momento de cambiar la ropa, porque va a hacer frío,
y entonces las blusitas livianas, las camisitas tímidas,
los pantalones frescos se van a dormir
entre cajas, bien arriba del placard.
Y mientras acomodo y guardo
me doy cuenta de que hay ropa para llorar.
El tapado todavía tiene lágrimas en las solapas,
que parecen marchitas,
pobre tapado negro.
A la camisa de lunares se le escaparon algunos
porque no pudieron soportar tanta tristeza,
tiene todo el cuello desteñido.
Pero quizás se le pueda coser otra tela arriba,
para disimular la huida de los lunares.
Yo no puedo coserme una tela para disimular,
tengo que salir como estoy, llena de agujeros.
Esa pollera turquesa, lánguida, 
sostuvo mi mano con un pañuelo de adiós 
y un ramo de hasta siempre.
Me parece que no la voy a usar más.
De repente, entre tanto llanto, aparece un pantalón
lleno de flores. Un pantalón de reír.
Y una remera verde, también de reír.
No los guardo en la caja. Los dejo colgados porque
los necesito, aunque haga frío.

Alicia Márquez.


Antología Capricho
de la serie Rapsodia, ensamble de voces.

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