domingo, 31 de enero de 2016

ATAHUALPA YUPANQUI, FOLKLORISTA



ATAHUALPA YUPANQUI
31 de enero. 1908.
La Mesa del Café
página webb Todotango



Roberto A. Améndola  31/01/2016



El 31 de enero de 1908 nació en Campo de la Cruz, en José de la Peña, partido de Pergamino, Atahualpa Yupanqui, el músico más importante del folclore argentino.

Cuando tenía 9 años su familia se trasladó a la provincia de Tucumán.

Al cumplir 19 años compuso su famosa canción “Camino del Indio”.

Comenzó muy joven con sus viajes por las zonas aledañas a su provincia de residencia, compenetrándose de su cultura y de las vivencias de sus habitantes. Así visitó Jujuy, Salta, Bolivia, los Valles Calchaquíes.

En 1931 recorrió Entre Ríos, donde residió un tiempo, para seguir viaje a Montevideo y el sur de Brasil.

Regresó a nuestro país en 1934, afincándose en Rosario, provincia de Santa Fe, y en 1935 se radicó en Raco, Tucumán.


A partir de esta última estada comienza sus largas incursiones por los caminos cordilleranos, por los Valles Calchaquíes, por el corazón de las provincias del noroeste andino, por el altiplano y el centro mismo de los pueblos aborígenes, muchas veces montado en mula.

Estos viajes lo impregnaron para siempre del espíritu del hombre nativo de nuestro noroeste, que trasladó a su música y a sus versos.



Comienza a ser conocido llegando a la radio y haciéndose muy popular, pero su afiliación al Partido Comunista hace recaer sobre él el peso de la censura y en varias ocasiones el de la cárcel, por lo que parte a Europa en 1949. Sus canciones ya eran cantadas por muchos de los intérpretes del cancionero folclórico, como lo fueron durante toda la vida por los más grandes representantes del género.


En Europa, ya instalado en París, conoce a Edith Piaf a través de artistas amigos. Edith Piaf luego de escucharlo lo presenta al público francés. Fue reconocido ampliamente y rápidamente firmó su primer contrato y comenzó a grabar, obteniendo premios importantes. Recorrió varios países de Europa siempre acompañado por el éxito.



En 1952, ya rotas sus relaciones con el Partido Comunista, regresa a la Argentina, donde actúa en radio.

En tanto construía su casa con su mujer, Nenette, en Cerro Colorado, provincia de Córdoba.

En esta etapa recorría todo el país con sus obras.

A esta altura es reconocido como un gran conocedor y difusor de las costumbres y tradiciones de los pueblos en los que se inspiró.


Se reúne con Jorge Cafrune y Mercedes Sosa profundizando sus obras y trasmitiendo este mensaje a las nuevas generaciones, quienes hacen popular el cariñoso sobrenombre de Don Ata.

Época gloriosa esta en que alternaba su vida entre Buenos Aires y Cerro Colorado.



Luego inicia una gira que lo lleva a variadas y lejanas latitudes: Colombia, Japón, Marruecos, Egipto, Israel e Italia. En 1967 visitó España y luego París, donde se radicó y recibió la condecoración de Caballero de la Orden de las Artes y las Letras.

Hacía viajes a la Argentina, actuando en el Festival de Cosquín, aunque seguía radicado en suelo francés.

Estando en Francia lo sorprendió la muerte el 23 de mayo de 1992. Su verdadero nombre era Héctor Roberto Chavero Aramburu.

Sus restos descansan a su pedido en Cerro Colorado.


rolandomoro 31/01/2016

Atahualpa siempre se destacó por su humor “filoso” e inteligente, libros, documentales, artículos en medios nacionales destacaron esa característica de su personalidad.



“Me gustan las bromas, conozco cien mil chistes paisanos y puedo contarlos tres noches seguidas, sin repetir ninguno -decía Atahualpa Yupanqui- Vengo de un espíritu burlón pero campesino, y ligeramente dramático (mucha pobreza, mucha soledad), pero con una tercera dimensión particular y un sentido del humor heredado de mi abuelo”


Conocida es aquella que refirió el propio Chango Farías Gómez, su definición de que el grupo vocal Los Huanca Hua era aquel que mientras uno de ellos cantaba los demás le hacían burla. Es que muchas de sus críticas al folclore de los sesenta y setenta -válidas también para el de hoy- fueron dichas en clave de humor; un humor un tanto enojado, a veces.


Respecto del repertorio de temática de amor sensual dijo: "Insisten metiendo esas pavadas, metiéndolas por si Frank Sinatra las escucha, le gustan y las graba...". Y de ciertos grupos argentinos que se las "rebuscaban" en Europa: "Hacen El cóndor pasa y no pueden hacer ni el gorrión pasa".


A veces, el soslayo de los medios de difusión o los equívocos habituales del público hacían que, al fin, cayera rendido y por las buenas a sus consecuencias... y hasta se anticipara a ellas. Así, la pianista Hilda Herrera contó que, en un alto de una gira, llegaron al mediodía a un almacén de Jesús María y pidieron algo de comer. La mujer que los atendió lo miraba y luego, con mayor curiosidad, también el esposo. Finalmente, ambos se acercaron y preguntaron: "Usted es..." Y Yupanqui, interrumpiéndolos, les dijo: "Si soy yo, Eduardo Falú".


Finalmente, en una carta desde Japón a su esposa Nenette, escribe: "¡Milanesas! ¡Quiero milanesas!

Aquí hace un mes que no como carne: tiene un gusto a ballena muerta a patadas".


Sin embargo, respecto del humor que el propio Yupanqui decía conocer a montones es interesante una ocurrencia de otro sobre él, que gustaba recordar. A mediados de los años 40, cuando el gran artista estaba prohibido, llegó a comer a un recreo donde había un conjunto que acababa de interpretar una canción de su repertorio. Y, al reconocerlo, el dueño del lugar tomó el micrófono y dijo: "Señoras y señores, hemos escuchado una zamba de un autor anónimo que nos honra con su presencia"


Hay anécdotas que definen mejor que mil palabras la integridad esencial de algunas personas: cuando Don Ata tenía 20 años fue invitado a un asado en casa de un terrateniente tucumano. Hubo guitarreada y Yupanqui cantó un tema que acababa de componer: Caminito del indio . Cuando concluyó, el dueño de casa sacó un billete y con acento campesino le dijo:"Tome, paisano, pa' los cigarros". Atahualpa rechazó el dinero y replicó, en el mismo tono: "Mejor guárdelo usté, pa' los libros...".


... Siempre se llevó mal con la arrogancia. Ya consagrado, en el Museumde Londres, un orgulloso funcionario del gobierno británico le mostró piezas uunicas del arte americano precolombino y Yupanqui comentó como al descuido: "Y... cuando la gente no es capaz de formarse una cultura, la compra o la roba..."


"UN AMIGO ES UNO MISMO, CON DISTINTA PIEL"


René Derau  31/01/2016

--El comienzo de la fama mundial de Atahulapa Yupanqui se inició en Francia. Cuando llegó a París venía de un exilio que lo había llevado a los países del este europeo sin grandes acontecimientos y no sabía cuánto iba a quedarse en Europa.

Pero París se entusiasmó con sus canciones y su triunfo fue sorpresivo y asombroso por su magnitud. En pocos meses recorrió todo el territorio francés, siempre con éxito. Éxito que lo lanzó a conquistar Europa.

En París su nombre era una carta de presentación. Decir que se era su compatriota abría puertas como las más grandes figuras, pese a que allí estaban radicados famosos escritores y músicos argentinos.


París lo amó y admiró mucho más allá de su desaparición y Atahualpa también amó a París, ciudad que eligió para vivir sus últimos años.

Y aún hoy es recordado con admiración y cariño.

RD



Roberto A. Améndola  31/01/2016

Con respecto a Atahualpa en París agrego que Don Ata llegó a esta ciudad en mayo de 1950, sin trabajo y viendo que las cosas no andaban bien.

Pensemos en nuestro país en esos momentos.

1950, “Año del Libertador General San Martín”, pueblo en paz y con trabajo, época que Félix Luna llamó “La Argentina era una fiesta”.

Al mes siguiente, mientras un caluroso verano francés envolvía a la ciudad aún no repuesta totalmente de la guerra, en el depto. del poeta Paul Eluard se conocen Édith Piaf y Atahualpa Yupanqui, que vivía en un “hotelucho”, como dijimos sin trabajo y con ganas de pegar la vuelta.

La reunión la organiza el poeta Eluard.

La Piaf lo escucha deslumbrada. Y sabiendo que Atahualpa pensaba regresar a su país le dice:

--No te vayas, París tiene que escucharte.



Así, el 6 de junio de 1950, en el Théâtre de L’Athénée, a pocas cuadras del "l'Ompique" y de ls Opéra, al final de su recital, Édith Piaf presenta al público a Atahualpa Yupanqui y lo invita a que cierre el concierto. Don Ata cantó las mejores canciones de su repertorio y recibió uno de los aplausos más emotivos de su carrera. Édith Piaf había organizado todo. Atahualpa quedó siempre agradecido por este gesto de la Piaf,

Pocos días después firmaba un contrato con Chant du Monde y en ese mismo año sus recitales superaron el medio centenar en todo el territorio francés.

La Académie Charles-Cros le otorgó el Primer Premio al Disco Extranjero.

A partir de estos acontecimientos, Atahualpa comenzará a triunfar en todo el mundo.


LA MESA DEL CAFE- FOLKLORE
ATAHUALPA YUPANQUI 31 de enero de 1908
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